El cardenal Müller critica el acto de penitencia presinodal y aclara que no existe un pecado contra la sinodalidad

El cardenal Müller critica el acto de penitencia presinodal y aclara que no existe un pecado contra la sinodalidad

El ex prefecto de Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Müller, ha publicado un artículo en Kath.net en donde vuelve a denunciar las estupideces de los sinodalistas.

El Vaticano ha sido escenario del inicio del sínodo sobre la sinodalidad, un evento que ha suscitado múltiples reacciones dentro y fuera de la Iglesia. En este contexto, el cardenal Gerhard Müller ha expresado duras críticas, apuntando a que la ceremonia penitencial de apertura del sínodo refleja influencias ajenas a las enseñanzas tradicionales del cristianismo.

Müller, que participará en el Sínodo por elección directa del Papa Francisco, señala que el catálogo de “pecados” presentados en el acto de penitencia se asemeja a una “lista de verificación de la ideología de género y del despertar”. Según el cardenal, estos conceptos han sido “disfrazados laboriosamente en términos cristianos” y añade que se está creando una lista de pecados «inventados» por el hombre, alejándose del verdadero sentido del pecado que implica una ruptura con Dios. En su opinión, el verdadero pecado radica en alejarse de Dios y convertir bienes creados en ídolos, lo que también incluye la explotación de los recursos naturales de la tierra.

El cardenal alemán critica abiertamente la relación de algunos representantes eclesiásticos con figuras adineradas, sugiriendo que estos vínculos pueden ser moralmente cuestionables. «El Papa y los obispos no deberían fotografiarse con oligarcas o filántropos multimillonarios», señala Müller, enfatizando que la Iglesia debería mantener una postura crítica frente a estas figuras y evitar cualquier apariencia de complicidad o complacencia.

En un tono más teológico, Müller defiende la enseñanza tradicional de la Iglesia y afirma que no existe un “pecado” contra la sinodalidad, ya que considera que este concepto ha sido malinterpretado y utilizado como arma para desacreditar a los conservadores de la Iglesia. Además, critica lo que él percibe como una tendencia hacia una forma de sinodalidad que busca «destruir la antropología cristiana», acusando a ciertos sectores de utilizar el sínodo como herramienta para promover una agenda progresista.

El cardenal también arremete contra la participación de laicos en el sínodo, sugiriendo que relativiza el oficio del obispo y amenaza la estructura jerárquica-sacramental de la Iglesia. En su opinión, esta postura contradice la Constitución jerárquica-sacramental de la Iglesia, establecida en Lumen Gentium.

Por último, Müller subraya que la verdadera renovación de la Iglesia no puede surgir de estos enfoques sinodales, sino del retorno a una fe audaz en Cristo, tal como lo proclamó el apóstol Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16,16).** Para el cardenal, es fundamental que el Papa reafirme esta confesión de fe para evitar lo que considera un colapso institucional de la Iglesia en Occidente, evidenciado por la disminución de vocaciones, el cierre de seminarios y la pérdida masiva de fieles.

En este análisis, Müller expone su visión crítica de los movimientos actuales dentro de la Iglesia y de lo que considera un alejamiento peligroso de las enseñanzas tradicionales. Sus palabras plantean un desafío directo a las corrientes sinodales contemporáneas y abren el debate sobre el futuro de la Iglesia Católica en un contexto de profundas transformaciones internas.

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