El Defensor del Pueblo es pillado con un nuevo caso falso de abuso en su informe

Ángel Gabilondo, defensor del Pueblo Ángel Gabilondo, defensor del Pueblo, entrega a la presidenta del Congreso el informe sobre abusos en la Iglesia
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Un nuevo caso falso de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica investigado por el colectivo Sergio Gámez ha vuelto a poner en evidencia los métodos de verificación de El País y del Defensor del Pueblo.

Aunque el relato fue recogido inicialmente en el cuarto informe que el Diario El País entregó a la Conferencia Episcopal, el periódico de izquierdas pronto lo retiró de sus páginas al recibir la llamada de un abogado que se identificó como el representante de la supuesta víctima y el supuesto victimario, expresando la voluntad de que esa historia desapareciera del mapa. Así lo hizo El País, pero no el Defensor del Pueblo que ha vuelto a manifestar su destreza en el copia-pega sin contrastar ninguna fuente, salvo su diario de cabecera El País.

El caso de abuso sexual falsamente reportado tuvo lugar en el Colegio San Juan García de los Trinitarios en Aluche, Madrid. Paradójicamente, también en el mismo barrio en que se produjo el falso caso del Bollycao. A El País había llegado un supuesto testimonio que describía abusos cometidos en los años 80 por un profesor identificado como Juan Andrés Alejo, y que incluía alegaciones severas como manipulación psicológica y abuso físico. La supuesta víctima relataba que «a solas me manoseaba. Era mi profesor de lengua y sociales y los abusos tuvieron lugar durante dos cursos escolares de los 12 a los 14 más o menos.» Adicionalmente, cuenta el falso relato, se mencionó un caso extremo donde «a otra chavala la dejó embarazada y la obligó a abortar», cuenta la historia fake.

Recibido el relato a través del correo [email protected] el colectivo Sergio Gámez comenzó a investigarlo. Este colectivo también tuvo acceso a una carta en la que el Provincial de los Trinitarios explica cómo él mismo inició la investigación ante la gravedad de las acusaciones.

Según esta carta del provincial, a la que este medio ha tenido acceso filtrada por el Colectivo Sergio Gámez, no existen pruebas que sustenten las acusaciones reportadas inicialmente, lo que evidencia la necesidad de una verificación más rigurosa de los testimonios antes de su publicación.

El escrito del provincial de los Trinitarios ofrece detalles cruciales que confirman la invalidez de las acusaciones de abuso sexual. En primer lugar, el provincial aclara que, tras una investigación interna exhaustiva, no se encontraron evidencias que respalden las acusaciones formuladas contra Juan Andrés Alejo, el profesor acusado. La carta menciona específicamente que Alejo no estaba empleando en el colegio durante los años que se alega ocurrieron los abusos, lo cual contradice directamente los testimonios presentados.

Además, la carta destaca que las alegaciones fueron evaluadas no solo internamente, sino también mediante consultas con antiguos estudiantes y personal del colegio de la época, y que ninguno corroboró la presencia de Alejo en el plantel en esos años. Esto resalta la importancia de realizar verificaciones meticulosas antes de publicar tales acusaciones.

El provincial también expresa preocupación por el daño que tales acusaciones infundadas pueden causar a la reputación de los acusados y a la credibilidad de la institución, haciendo una llamada a los medios de comunicación y a las autoridades para que se adhieran a estándares más rigurosos de verificación.

Algo más que un caso fake suelto

Es precisamente este nuevo caso lo que no ofrece garantía ninguna sobre la veracidad del informe realizado por el Defensor del Pueblo. Si se ha tragado dos casos fakes sin pestañear, ¿habrá más casos del mismo estilo? El Colectivo Sergio Gámez afirma que sí, y que sigue trabajando en ello.

La falta de un proceso de verificación riguroso ha suscitado críticas hacia los responsables de la inclusión de este caso en informes significativos. El error no solo cuestiona la credibilidad de las instituciones implicadas sino que también pone en riesgo la integridad de las víctimas verdaderas y de aquellos injustamente acusados.

Dudas sobre la objetividad del nuevo corresponsal de El País ante el Vaticano

La reciente designación de Iñigo Domínguez como corresponsal de El País en el Vaticano ha levantado críticas y cuestionamientos sobre los criterios de selección de la publicación. Domínguez, quien ha sido una figura central de ese periódico en la cobertura de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, parece haber sido recompensado con una posición de alto perfil tras un historial de reportajes de información religiosa que, según críticos, carecen del necesario rigor periodístico.

Esta decisión destaca particularmente tras los incidentes como el erróneamente reportado caso Bollycao, donde la falta de verificación de Domínguez fue ampliamente criticada. Este error podría haber sido visto como una falta grave en cualquier contexto, pero resalta especialmente dado el nuevo rol de Domínguez, que exigirá precisión y un manejo cuidadoso de la información en una de las instituciones más influyentes y observadas globalmente.

Al posicionar a Domínguez en el Vaticano, El País no solo enfrenta el desafío de mantener la precisión y el equilibrio en la información reportada, sino que también corre el riesgo de que su cobertura sea percibida como sesgada o manipulada. Existe una preocupación significativa de que el periodismo practicado por Domínguez pueda inclinarse por confirmar narrativas preconcebidas en lugar de descubrir y reportar objetivamente los hechos.

La selección de Domínguez plantea preguntas importantes sobre los estándares editoriales de El País y las prioridades en su cobertura informativa. El periodismo de investigación, que debería basarse en la imparcialidad y la meticulosa verificación de datos, requiere que estas cualidades sean fundamentales en cualquier reportaje, especialmente en un contexto tan complejo y delicado como lo es el Vaticano.

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Comentarios
2 comentarios en “El Defensor del Pueblo es pillado con un nuevo caso falso de abuso en su informe
  1. El señor Gabilondo, más que defensor del pueblo, es defensor de los postulados social-comunistas. «Pedro I el Mentiroso» y sus palmeros, tienen alergia a la Iglesia y a la verdad. Y, así nos va. Socialista y comunistas, en España, son todo lo mismo. Sánchez, ya se ha preocupado de que sea así. El PSOE de Sánchez, es todo una mentira.

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