Acusan al jefe del episcopado polaco de negligencia en la gestión de abusos

Tadeusz Wojda Tadeusz Wojda
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Vuelven contra el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca desde hace solo dos meses, el arzobispo Tadeusz Wojda de Gdansk, viejas acusaciones de negligencia en la gestión de abusos sexuales clericales. ¿Por qué ahora, si se aprobó su nombramiento al frente del episcopado polaco tras conocerse el caso?

Solo dos meses después de ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, el arzobispo de Gdansk, Tadeusz Wojda, se enfrenta a una carta abierta publicada el lunes en la que 46 presuntas víctimas de violencia sexual en la Iglesia piden su suspensión hasta que se aclaren las acusaciones en su contra.

El arzobispo había sido acusado previamente en informes de los medios polacos de ser negligente en su diócesis en la respuesta a las quejas de dos jóvenes en 2021 presuntamente abusadas sexualmente por un sacerdote. La archidiócesis rechazó en su día las acusaciones a través de su portavoz, Maciej Kwiecien, quien aseguró que “el caso del capellán en cuestión está siendo tratado con el debido cuidado y conforme a las directrices de la Santa Sede».

La Conferencia Episcopal ha confirmado que sus miembros, que han recibido la carta, tratarán las cuestiones planteadas en ella en su próxima asamblea, según informa el portavoz, el padre Leszek Gesiak.

Tadeusz Wojda fue elegido el pasado mes de marzo presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia en lugar del cardenal Grzegorz Ryś, candidato preferido por Roma, siendo un clarividente crítico de la deriva de la Iglesia en Polonia, que sufre una rápida secularización semejante a la de los países católicos de Europa Occidental, un destino al que hasta hace poco parecía inmune.

“Es necesario defender nuestra identidad cristiana, la soberanía de nuestra conciencia, nuestro pensamiento y la libertad de profesar nuestra fe, defender los valores que emanan del Evangelio y de nuestra tradición cristiana”, dijo Wojda en una reciente homilía. Wojda añadió que “falta de transmisión sólida de la fe en las familias. La secularización está pasando factura, no sólo entre los adultos, sino también entre los niños y los jóvenes. Se está debilitando el sentido de la necesidad de fortalecer las relaciones matrimoniales a través del sacramento. Se están extendiendo actitudes morales contrarias al Evangelio y a las enseñanzas cristianas”.

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