A la diputada socialista por Asturias, Adriana Lastra, no le ha sentado nada bien las recientes declaraciones de monseñor Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo.
Lo cierto es que Sanz Montes es un de los pocos prelados que está dando la batalla públicamente. Ya lo hizo cuando salió el informe del Defensor del Pueblo y cuando prácticamente toda la prensa española manipuló los datos de la opaca encuesta de GAD3 para decir que en España hay la friolera de medio millón de personas que han sido abusadas por personas vinculadas a la Iglesia católica.
El arzobispo franciscano, que se encuentra en Madrid esta semana para participar en la Asamblea Plenaria de los obispos españoles, también ha dado la cara por la unidad de España y ha criticado con claridad y contundencia la inmoralidad de los pactos de Sánchez con los separatistas y los etarras de Bildu.
En un reciente artículo publicado en ABC, el arzobispo de Oviedo denunció «la inmoralidad de pactar con el «golpismo independentista» y con «quienes mercadearon con sangre inocente en acciones terroristas». Días antes, desde su cuenta de X/twitter afirmó que «la amnistía no es un borrón con cuenta nueva. Los que delinquieron grave y violentamente contra la convivencia destruyendo un Estado de derecho, determinan con su moneda de cambio el futuro de un pueblo. Cómplices que venden lo ajeno por un plato de lentejas para seguir en el poder».
Estas palabras del arzobispo Sanz Montes no ha sentado nada bien al PSOE de Asturias. Preguntada Lastra en rueda de prensa por estos comentarios del prelado, afirmó que «a nadie le importa las estupideces que diga Sanz Montes».
La diputada socialista que no acabó sus estudios y de quien no se conoce oficio y beneficio fuera de la política, se atrevió a calificar a Sanz Montes de «un ultraderechista con sotana que le gusta más el ‘bisnes’ que el Evangelio».