La Santa Sede ha hecho público esta mañana el cambio de arzobispo de Bruselas. El Papa Francisco ha aceptado la renuncia del cardenal Jozef De Kesel, quien presentó su renuncia hace un año.
El Papa Francisco sigue con su hoja de ruta de renovar las diócesis de ciudades importantes. Tras el cambio de arzobispo en Buenos Aires, llegó el relevo de Osoro como arzobispo de Madrid y ahora llega el cambio a la archidiócesis de la capital de Bélgica.
Francisco le ha dado un año de prórroga a De Kesel y ha nombrado como nuevo arzobispo de Bruselas a Luc Terlinden, hasta ahora vicario general de la misma archidiócesis. El Papa sigue el mismo esquema que con Madrid y Buenos Aires y ha nombrado a un arzobispo joven, de 54 años, por lo que se asegura que el gobierno pastoral de las capitales tengan arzobispo para largo.
Se va el controvertido De Kesel
El cardenal belga, Jozef De Kesel , ha ido siempre de la mano de la polémica debido, principalmente, a sus declaraciones -muchas veces contradictorias- que evidencian su liderazgo dentro del ala más liberal de la Iglesia belga.
Kesel nació el 17 de junio de 1947 en la ciudad belga de Gante, capital de la provincia de Flandes Oriental en la Región Flamenca. Creció en Adegem, a mitad de camino entre Gante y Brujas. Su padre era el alcalde de la ciudad, y su tío, Leo-Karel De Kesel, fue obispo auxiliar de Gante durante casi tres décadas. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Católica de Lovaina y desde 1968 hasta 1972 estudió teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, obteniendo su doctorado en 1977.
El 20 de marzo de 2002, el Papa Juan Pablo II le nombró Obispo titular de Bulna y auxiliar de Malinas-Bruselas. En la Conferencia Episcopal fue responsable de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE).
En julio de 2010 fue nombrado obispo de Brujas tras la renuncia de Roger Vangheluwe -que dimitió de su cargo el 24 de abril de ese mismo año después de que su sobrino lo denunciara por abuso sexual- y, cinco años más tarde, el 6 de noviembre de 2015, el Papa Francisco le nombró sucesor de André-Joseph Léonard-quien presentó su dimisión al cumplir setenta y cinco años- y pasó a estar al frente del arzobispado de Malinas-Bruselas además de ser nombrado primado de Bélgica.
En septiembre de 2010, apenas dos meses después de su nombramiento como arzobispo, De Kesel cuestionó el celibato clerical e instó a la Iglesia a «preguntarse la cuestión de si es adecuado mantener el carácter obligatorio del celibato».
«Podríamos decir que hay sacerdotes célibes, pero las personas para quienes el celibato es humanamente imposible deben también tener la oportunidad de ser sacerdotes», concluyó el futuro cardenal. Dos años más tarde, De Kesel defendía que esta debería ser «una decisión que la Iglesia tendría que tomar en conjunto».
El arzobispo de Bruselas se proclamó defensor de la ordenación de mujeres sacerdotes dentro de la Iglesia católica, y en 2012 aseguró que la Iglesia «no tiene capacidad para concederles el ministerio sacerdotal’.
A pesar de sus controvertidas afirmaciones que le sitúan dentro del sector más progresista y liberal de la iglesia belga, el arzobispo señaló en 2013 que «modernizar la Iglesia no hará que la gente vuelva a ella» y añadió que «tampoco solucionará nuestros problemas el que haya mayor número de sacerdotes. La cuestión es mucho más profunda. Hacer que los laicos ocupen tantos puestos eclesiásticos como sea posible, o permitir que los curas se casen, significa permanecer ciego ante los problemas auténticos de la Iglesia».
«La Iglesia no debe ser una dictadura, pero tampoco debe degenerar en una institución indiferente que reniega de sus propios valores y de sus opiniones», concluyó.
En octubre de 2014, reasignó a un sacerdote que había sido condenado por abusar de un adolescente, asegurando que el religioso «merecía una segunda oportunidad». Sin embargo, la indignación del pueblo y de los medios belgas provocaron que el propio obispo se retractara y cancelara el nombramiento.
‘Fratelli tutti’, lema episcopal del nuevo arzobispo
Luc Terlinden nació en Etterbeek el 17 de octubre de 1968, el último de una familia de siete hijos. Licenciado en economía, hizo el servicio militar como oficial de reserva.
Después de trabajar en la educación durante varios meses, comenzó su formación como sacerdote en 1993, en el seminario diocesano de la archidiócesis de Malinas-Bruselas. El cardenal Godfried Danneels lo ordenó el 16 de octubre de 1998 como diácono en la iglesia de Notre-Dame du Rosaire en Uccle y el 18 de septiembre de 1999 como sacerdote en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula en Bruselas.
Luego estudió en l’Accademia Alfonsiana de Roma, donde obtuvo la licencia y el doctorado en teología moral (2001 y 2005). Hizo su doctorado sobre las fuentes de la moral, sobre el individuo moderno con el filósofo Charles Taylor y sobre la conciencia según el cardenal John Henry Newman.
En 2017 también se convirtió en presidente del seminario mayor de habla francesa de la archidiócesis, miembro del consejo del obispo y canónigo del capítulo Sint-Rombouts de Mechelen. También enseña teología moral en el Seminario Mayor de Namur. El 1 de septiembre de 2021, el cardenal Jozef De Kesel lo nombró vicario general de la archidiócesis, moderador del consejo episcopal y responsable del Vicariato de Educación y Formación para la parte francófona de la archidiócesis. Sigue siendo presidente del seminario diocesano.
El nuevo arzobispo es miembro de las Fraternidades Sacerdotales Charles de Foucauld y consejero espiritual de un Équipe Notre-Dame (un movimiento de espiritualidad para parejas). También es capellán de los exploradores de la Unité Saint-André – PL de Coninck. Luc Terlinden ha sido un ávido explorador desde una edad temprana. También le gusta el ciclismo y los deportes de montaña.
El nuevo obispo eligió como lema episcopal: Fratelli tutti . “En el Evangelio, Jesús nos enseña que tenemos un solo maestro y que todos somos hermanos (Mt 23, 8). El obispo no reemplaza al maestro, sino que está en medio de sus hermanos y hermanas al servicio de la comunidad en torno a Cristo. El Papa Francisco, en su encíclica Fratelli tutti, también nos recuerda la dimensión social y universal de la fraternidad”, ha dicho Luc Terlinden en su presentación como arzobispo electo de Bruselas.
«La Iglesia está llamada a ser signo de fraternidad y de amistad, donde reinan demasiado a menudo el individualismo y la injusticia. San Francisco de Asís y san Carlos de Foucauld, por la entrega total de su vida a Dios, hacen visible esta fraternidad universal por estando cerca de los más pequeños y más abandonados», ha añadido.