El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, encabezará la delegación que, en representación del Papa, participará en la coronación de Carlos III, primera delegación papal en una ceremonia de coronación de la monarquía británica desde hace 500 años.
Según el británico ‘The Tablet’, Parolin estará acompañado por el recién nombrado nuncio apostólico en Gran Bretaña, arzobispo Miguel Maury Buendía, en la Abadía de Westminster. Una novedad, ya que durante la coronación de la reina Isabel II, en 1953, los representantes papales permanecieron fuera debido a las normas que prohibían entonces expresamente a los católicos asistir a servicios no católicos.
Además, el cardenal Vincent Nichols será el primer obispo católico que desempeñe un papel oficial en la coronación de un monarca británico desde la Reforma, cuando bendiga al rey Carlos III durante la ceremonia que se celebrará en la abadía de Westminster el 6 de mayo. El arzobispo de Westminster no sólo estará dentro de la Abadía, sino que impartirá una bendición al Rey recién coronado. Se convierte así en el primer obispo católico que participa activamente en la coronación de un monarca británico desde que el obispo Stephen Gardiner colocara la corona sobre la cabeza de la reina María en 1553.
Otros prelados católicos que asisten a la coronación son el arzobispo Eamon Martin de Armagh, Primado de Toda Irlanda, el obispo Hugh Gilbert de Aberdeen, presidente de la Conferencia Episcopal de Escocia, y el arzobispo Mark O’Toole de Cardiff.
Además, el Papa regaló dos fragmentos de la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo a la monarquía de Inglaterra para que encabecen la procesión de coronación de Carlos III y su esposa, Camila.
Los dos pequeños fragmentos se han incorporado a la Cruz de Gales, que podrá ser vista por las millones de personas que sigan la entronización de los nuevos monarcas cuando entre en la Abadía de Westminster el próximo 6 de mayo. Ambas piezas tienen forma de cruz, una de 1 centímetro y la otra de 5 milímetros, y están engarzadas en un crucifijo de plata más grande detrás de una gema de cristal rosa, por lo que sólo pueden verse de cerca.