Arzobispo de Denver: “Si pensara como algunos de mis hermanos, hubiera dejado la Iglesia hace tiempo”

Arzobispo de Denver: “Si pensara como algunos de mis hermanos, hubiera dejado la Iglesia hace tiempo”
Samuel Aquila, arzobispo de Denver

El arzobispo norteamericano de Denver, Samuel Aquila, ha respondido en el Catholic World Report al artículo de su colega de San Diego, Robert McElroy, nombrado cardenal en el último consistorio por Francisco, publicado en la revista jesuita America en el que daba su curiosa versión de la ‘inclusión radical’ que necesita hoy la Iglesia.

“Debo admitir que si pensara como piensan algunos de mis hermanos, habría dejado la Iglesia hace mucho tiempo y me habría unido a otra comunidad cristiana”, asegura monseñor Samuel Aquila, arzobispo de Denver, en un artículo publicado en el Catholic World Report bajo el título ‘La inclusión radical exige un amor radical’.

En el artículo, Aquila rechaza la llamada de McElroy a dar la Comunión a homosexuales y adúlteros en “pecado objetivamente grave”, insistiendo en que la inclusión “no puede significar que permanezcamos en nuestro pecado”.

“La reflexión del Cardenal McElroy pinta a la Iglesia como una institución nociva por su incapacidad para acoger a todos en plena participación en la vida de la Iglesia”, escribe Aquila. “Según Su Eminencia, la Iglesia discrimina categóricamente, pero ¿no impuso Jesús mismo a sus discípulos exigencias que los distinguieran de quienes no respondieron a la llamada radical y onerosa del Evangelio?”, dice, recordando el encuentro de Jesús con el joven rico en San Marcos. “Jesús nunca diluye su enseñanza, ni apela a la conciencia; da testimonio de la verdad”, subraya. Quienes rechazan a Cristo por el pecado mortal y se separan de Él, en consecuencia, no pueden recibir la Comunión, afirma, reiterando la inmutable enseñanza católica.

“No se trata de condenar a la persona, sino reconocer la verdad de su situación y llamar a su alma inmortal a algo más grande”. Si bien la Eucaristía no es para los perfectos, recuerda, “es para los que están en comunión” y es “un signo de unidad que pertenece a los que están en estado de gracia”. “La inclusión no significa ni puede significar que permanezcamos en nuestros pecados”, enfatizó enérgicamente el arzobispo, ya que “Jesús quiere que seamos felices”.

“Sí, debemos invitar e incluir, pero no a costa de dejar a los demás ya nosotros mismos sumidos en el pecado que nos separa de Dios. Las leyes de Dios son leyes de un Padre amoroso para que sus hijos vivan en su alegría”.

El ‘neocardenal’ McElroy defiende la “inclusión radical” en la revista America

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