Que la rodilla de Francisco va a peor es una obviedad. En lo que llevamos de año, sus molestias se han acrecentado y eso se ha visto reflejado en cancelación de agenda en algunas ocasiones o reducir su movilidad y tener que recibir sentado a sus visitas.
En la entrevista concedida el lunes a Il Corriere della Sera, el Pontífice ya hizo referencia al dolor que padece en la rodilla. «Disculpe si no puedo levantarme a saludaros», dijo el Papa a los periodistas. En referencia a su rodilla, el Papa desveló que hoy será sometido a una pequeña intervención, una infiltración, para superar las molestias en la rodilla. Un hecho, que Francisco ha vuelto a catalogar de «humillante» para él.
En la audiencia del miércoles, tuvieron que ayudar al Papa a levantarse de la silla y tenía que caminar apoyándose en el brazo de sus colaboradores.
? VIDEO | Sube el volumen para escuchar a miles de peregrinos alentando al Papa Francisco mientras hace un gran esfuerzo por ponerse de pie y caminar al final de la audiencia general. Oremos por su pronta recuperación y demos gracias a Dios por su testimonio. pic.twitter.com/R0QmUu0cu4
— ACI Prensa (@aciprensa) May 4, 2022
Esta mañana, Francisco ha participado en la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales. Es ahí donde se ha visto al Papa entrar en una silla de ruedas.
Cancelación de agenda o estar sentado, la tónica de las últimas semanas
Sin ir más lejos, Francisco no presidió la celebración del Domingo de la Misericordia. El encargado de oficiar la Misa fue el arzobispo Fisichella. El Santo Padre permaneció sentado prácticamente toda la Misa por el mismo motivo, la rodilla.
El jueves anterior, el papa Francisco también suspendió todas las audiencias que tenía previstas para el día siguiente, incluida la reunión con Santiago Cafiero, por «razones de salud». El Domingo de Resurrección, durante la bendición Urbi et Orbi, no pudo leer todo su discurso de pie y debió sentarse en medio del mensaje pascual. El Sábado Santo, el dolor en la rodilla le impidió celebrar la Vigilia Pascual. Ninguna postración el Viernes Santo, ni procesión el Domingo de Ramos.
Ya en el mes de febrero el Papa Francisco decidió no ir a Florencia para clausurar el encuentro de obispos y alcaldes del Mediterráneo organizado por la Conferencia Episcopal Italiana y no presidir la celebración del Miércoles de Ceniza, el 2 de marzo, en el Aventino.
Por entonces la Santa Sede comunicó que la ausencia del Pontífice se debió a «un dolor agudo en la rodilla, por lo que el médico ha prescrito un período de mayor reposo de la pierna».
Si nos remontamos más atrás en el tiempo, a finales de enero de este año, ya observamos a Francisco cojear notablemente. En la audiencia que mantuvo esa semana con los fieles en el Aula Pablo VI, se dirigió a ellos explicando que desde hace tiempo tiene problemas con las rodillas: “Hoy no podré ir entre ustedes, tengo un problema en la pierna derecha, está inflamado el ligamento en la rodilla”. “Es una cosa pasajera, dicen que esto solo le viene al viejo, no sé por qué me llegó a mí”, comentó el Papa.