El curioso nombre de una diócesis de Perú para la que el Papa ha nombrado un nuevo obispo

Catedral de la diócesis de Chachapoyas Catedral de la diócesis de Chachapoyas
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Como cada día que se producen nombramientos y renuncias, el boletín oficial del Vaticano los hace públicos a las 12 del medio día.

Sin duda, la noticia más importante de ayer, en cuanto a renuncias y nombramientos se refiere, fue la destitución del obispo de Arecibo, en Puerto Rico. Tenía tan solo 57 años, muy lejos de los 75, edad en la que todos los prelados, según el Derecho Canónico, deben presentar su renuncia. Se trataba por tanto, de una destitución de facto, que llegaba directamente de Roma.

Otro de las renuncias que aceptó ayer el Papa Francisco fue la de Mons. Emiliano Antonio Cisneros Martínez, OAR, obispo durante 20 años de la diócesis de Chachapoyas, en Perú. Como sustituto nombró obispo de la misma diócesis a Humberto Tapia Díaz, del clero del Vicariato Apostólico de Jaén en Perú, vicario parroquial de San Isidro Labrador en la misma circunscripción.

Sobre el nuevo obispo, informa el Vaticano que «nació el 13 de febrero de 1960 en Queroqotillo, Distrito de Cutervo, Prelatura Territorial de Chota. Estudió Filosofía y Teología en Arequipa y Lima (1980-1989), obteniendo la Licenciatura en Teología Espiritual y la Maestría en Desarrollo y Ayuda Humanitaria en la Universidad de Comillas en Madrid (2003-2005)».

«Fue ordenado sacerdote el 2 de abril de 1990, incardinándose en la circunscripción de Sicuani, entonces Prelatura Territorial, en la que ejerció el ministerio sacerdotal de 1990 a 1995. A partir de 1995 fue incardinado en el Vicariato Apostólico de Jaén en Perú, en la selva amazónica peruana, ocupando diversos cargos pastorales, entre ellos: Párroco en la Iglesia Pro-Catedral y Vicario General (2000-2012). Desde 2021 es vicario parroquial de la parroquia de San Isidro Labrador que comprende los distritos civiles de Bellavista y Huabal».

Sobre la diócesis de Chachapoyas

Hablar de la Diócesis de Maynas o Chachapoyas exige hablar, siquiera sea un poco, de las antiguas misiones de Maynas, ya que de su territorio saldrá la diócesis que debería atender todo el mundo de lo que políticamente se llamaba la gobernación general de Maynas. Fueron los padres jesuitas los primeros evangelizadores de esos extensos territorios y lo fueron por años. En 1634 el rey de España autorizaba la fundación y atención de misiones para atender cristianización de los indígenas que vivían entre los ríos Santiago, Marañón, Huallaga, Ucayali, Napo y Putumayo. De estos tiempos y fruto del trabajo de los jesuitas son las fundaciones de pueblos, tales como Santiago de la Laguna, hoy Lagunas, Nuestra Señora de Las Nieves de los Yurimaguas, hoy Yurimaguas, y Logroño, hoy desaparecida.

A esa época pertenecen los famosos los misioneros Samuel Fritz y Enrique Richter. El padre Fritz, que misionó por el río Marañón, es autor de un completísimo mapa del gran río Marañón, es autor de un completísimo mapa del gran río Marañón, en el que figuran todos los afluentes del Amazonas. El mapa lleva fecha de 1707 y está dedicado al rey Felipe V. El Padre Richter, que misionó por las márgenes del Ucayali, dio testimonio de su fe entregando su vida a manos de los indígenas piros que lo mataron a flechazos.

Los jesuitas perseveraron en su difícil empeño hasta 1769, cuando llega la orden del rey Carlos III por la que expulsaba de su reino a todos los jesuitas, interrumpiendo una labor evangelizadora y civilizadora de siglos. Tras su salida, los naturales que habían sido reducidos a civilización, se alejaron de los centros poblados y retornaron a sus soledades. Apenas quedaron unas cuantas familias en Omaguas, Iquitos, Pevas y algún otro lugar. Esta triste situación y el deseo de poner remedio a ella serán las circunstancias que darán pie a la creación de la diócesis de Maynas.

Creación de la Diócesis de Maynas
El visitador don Francisco de Requena, en el recorrido que hace a fines del siglo XVIII por el río Amazonas y sus afluentes, pudo constatar el abandono material y espiritual en que había quedado estas gentes y regiones tras la expulsión de los Jesuitas, y en el informe que remite al Rey de España propone lo que él entiende puede ser solución a este situación. Su propuesta pasa por la creación de un obispado en Maynas, que el obispo nombrado, que el obispo nombrado pertenezca a los franciscanos de Ocopa y que sean estos religiosos quienes se ocupen de la atención espiritual de estos territorios, así como ya lo venían haciendo en las márgenes del Huallaga y Ucayali. La propuesta de Requena sugería que la comandancia general de Maynas ya no dependiera del virreinato de Nueva Granada, sino que fuera anexada al virreinato del Perú.

Atendiendo la sugerencia de Requena, el Rey Carlos IV dispuso, por convenir al adelantamiento espiritual y temporal de las misiones de Maynas y el Ucayali; que el gobierno y comandancia general de Maynas sean dependientes de ese virreinato ( o sea del Perú) segregándose del Santafé todo el territorio que las comprendidas, como así mismo otros territorios y misiones confinantes con las propias de Maynas, existentes por los ríos Napo, Putumayo y Yupura; que todas estas misiones se agreguen al Colegio de Propaganda fide de Ocopa; el cual actualmente tiene las que están por los ríos Ucayali, Huallaga y otros colaterales, con pueblos en las montañas inmediatas a estos ríos, por ser aquellos misioneros (los franciscanos de Ocopa) los que más conservan el fervor de su destino.

En virtud de esta Real Cédula Carlos IV adjudica al virreinato del Perú, en 1802, la comandancia general de Maynas y las misiones de los ríos Napo, Putumayo y Yapurá o Caqueta, gestiona la creación del obispado de Maynas y encarga a los misioneros franciscanos de Ocopa la atención de estas misiones. Un año después, en 1803, el papa Pio VII, atendiendo las instancias del rey, creaba el 28 de mayo la diócesis de Maynas con todos los territorios que abarcaba la comandancia general del mismo nombre. Con ello esperaba fueran mejor evangelizados y atendidos espiritualmente los moradores de estos ríos y montañas, y la autoridad real pretendía adelantar el trabajo de humanización y reducción a civilización de quienes todavía vivían de manera primitiva y con poco o nulo contacto con el mundo exterior.

En 1805 era nombrado quien llegaría a ser primer obispo de Maynas, el Franciscano Hipólito Sánchez Rengel, que en ese tiempo vivía en la Habana. No fue ordenado hasta el 22 de diciembre de 1807, en Quito, y poco después llegaba a la diócesis.

De las dificultades del trabajo que se le había encomendando dan fe estas palabras entresacadas de una carta suya: ?Venga el hombre más santo, el más sabio, un genio emprendedor que produzca las inversiones más útiles y más análogas a esta tierra: que pueda y quiera expender en esta obra caudales inmensos, nada hará más de lo que yo he hecho siendo un pobre en todo?. Permaneció al servicio de la diócesis durante catorce años, hasta 1821; eran los tiempos del proceso literario. Proclamada la independencia, renuncia al Obispado de Maynas y, posteriormente, es nombrado obispo de Lugo, España.

Sedes episcopales
La diócesis de Maynas, más tarde llamada de Chachapoyas, por circunstancias históricas y de diverso género, ha cambiado varias veces su sede. La primera fue el pueblo de jeberos. En los inicios del siglo XIX, cuando se crea la diócesis, Jeberos era uno de los pueblos más importantes de la región de Maynas. El obispo Sánchez Rangel gestionó pronto la incorporación a la diócesis de los curatos de Lamas y Moyobamba, y en 1812 traslada a esta ciudad la sede episcopal. El traslado de Moyobamba a Chachapoyas está relacionado con la creación del departamento de Amazonas y el cambio de nombre de la diócesis. Este se produce el 2 de junio de 1843. En el proyecto gobernativo se piensa que el río Marañón habrá de ser límite occidental del nuevo departamento, lo que conllevará la inclusión en él de las provincias de Pataz y Chachapoyas, que entonces pertenecían a la Libertad. El mismo gobierno nacional tomará la iniciativa para gestionar la modificación de los límites de la diócesis de Maynas y el cambio de nombre y de sede. En adelante se llamará diócesis de Chachapoyas y su sede será la ciudad del mismo nombre.

Límites cambiantes
La gran extensión de los primeros tiempos ha ido recortándose con el paso de los años y con la creación de nuevas jurisdicciones eclesiásticas. Aparte los territorios que, tras el proceso independentista pasaron a formar parte de obispados de Ecuador y Colombia, en territorio peruano se han dado las siguientes desmembraciones. En 1900 se crean los vicariatos de Amazonas y Ucayali a los que se les asignan las misiones del Marañón y del Ucayali, que comprendían lo que hoy es el departamento de Iquitos y parte de Pucallpa y Huánuco. En 1948 se repara diócesis todo el departamento de San Martín, dando lugar a la prelatura de Moyobamba; y más tarde, cuando se crea el Vicariato de Jaén, formarán parte de él la provincia de Condorcanqui y parte de Bagua.

Obispos
Trece han sido loa obispos que han regido la diócesis de Maynas o Chachapoyas desde sus orígenes hasta la actualidad.

Como queda reseñado el primero fue el franciscano Hipólito Sánchez Rangel (1805 ? 1821), quien tuvo que enfrentar las dificultades propias de la enorme misión que se le confió además de las propias del momento histórico que le tocó vivir: el proceso emancipador que él, ferviente realista, no alcanzó a entender.

Tuvieron que pasar muchos años hasta que se proveyera la silla episcopal de Maynas y fue el piurano José María Arriaga (1840- 1853) el designado en 1838. Su ordenación episcopal tendrá lugar en 1840, si bien ya regía la diócesis, como gobernador eclesiástico, desde 1834. Durante su gobierno se traslada la sede episcopal a Chachapoyas. El fue también el fundador del seminario diocesano.

El chachapoyano Pedro Ruiz (1853-1962) fue el tercer obispo. Trató de establecer comunicación con tribus indígenas todavía incomunicadas con el mundo exterior y de abrir nuevos caminos a la fe y al desarrollo de los pueblos. Para ello fundó la Sociedad de Patriotas del Amazonas, fruto de su interés y empeño en 1859 descubre dos grandes ríos, como él dice, desconocidos en las cartas geográficas, a saber, el Cristalino y el Nieva.

A este ilustre chachapoyano le sucedió el franciscano limeño Francisco Solano del Risco (1865- 1903), cuyo pontificado es el más largo en la diócesis. Destacó como notable orador y fue grande el servicio que prestó a la Patria en las campañas bélicas de 1879.

Fue otro franciscano, Monseñor Santiago Irala (1904 -1908), el sucesor de Monseñor del Risco (1865-1908), el sucesor de monseñor del Risco. El pontificado de este fraile ayacuchano ha sido el más corto; apenas cuatro años. Renunció voluntariamente y se retiró al convento de Ocopa.

En Arequipa nació monseñor Emilio Lissón (1909-1918), sexto obispado de Chachapoyas. Durante nueve años rigió la diócesis preocupado por su adelanto espiritual y material. Su amplia y profunda preparación la puso al servicio de la diócesis y los medios contraídos en este servicio le sirvieron para ser promovido a la diócesis primada de Lima, a la que sirvió durante doce años. Desterrado, acabó su vida en España. Está incoado el proceso diocesano para su canonización.

A un obispo santo le sucede otro santo: monseñor Octavio Ortíz Arrieta (1921- 1958), un hombre cuya memoria sigue viva en el corazón del pueblo hasta en los lugares más apartados. Sirvió a la diócesis durante treinta y siete años. Su proceso de canonización esta en Roma, cumplidos ya los tramites diocesanos.

Monseñor José Germán Benavides Morriberón rigió la diócesis en los años 1958-1968. De Chachapoyas fue trasladada a Arequipa como obispo auxiliar.

Los cinco últimos obispados de la diócesis están todavía vivos Mons. Manuel Prado Pérez-Rosas (1970 ? 1976), jesuitas, fue promovido al arzobispado de Trujillo. Mons. Antonio de Hornedo Correa, también jesuita, gobernó la diócesis, primero como administrador apostólico (1968-1970) y después como obispo residencial (1977-1991). Le sucedió monseñor Ángel Francisco Simón Piorno (1991-1995), posteriormente trasladado a Cajamarca. El monseñor José Ignacio Alemany Grau (1995-2000), redentorista, fue otro de los pontificados cortos: renuncio al gobierno de la diócesis el año 2000.

El actual obispado es el religioso agustino recolecto Emiliano Antonio Cisneros Martínez que inició su servicio como administrador apostólico el año 2000 y fue nombrado obispo diocesano en el 2002. Son, en total, trece los obispos que han regido los destinos de la diócesis de Maynas o de Chachapoyas desde su creación hasta la fecha en que se cumplen los doscientos años de su creación. El primero y los cuatro últimos han nacido en España; los ocho restantes, en el suelo patrio.

A lo largo de estas dos centurias ha habido periodos de sede vacantes; el más largo, sin duda, es el que media entre el primero y el segundo obispo nada menos que diecinueve años. Y es digno de mención también un clérigo amazonense, que no llegó a ser obispo, pero rigió la diócesis, como administrador apostólico, en uno de estos períodos el padre Pablo Visalot, natural de Chisquilla (Bongorá).
Sirva esta breve reseña como apunte referencial elemental para cuantos se interesan por la historia de la Iglesia en la Diócesis de Chachapoyas.

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Comentarios
8 comentarios en “El curioso nombre de una diócesis de Perú para la que el Papa ha nombrado un nuevo obispo
  1. Teniendo un jesus nuevo , por que quieren el antiguo si esta desfasado el nuevo testamento.
    Seguramente en el futuro se hara otro nuevo testamento del nuevo jesus al cual se le llamara novisimo testamento y que contara mi historia y la de los joseicos.

      1. la ira de dios caera sobre el papa francisco y sobre la iglesia catolica, acordaos que estamos en la 3a guerra mundial, y ademas el catolicismo se reducira a una secta.

  2. Nombres raros de diócesis peruanas o brasileñas.
    Chachapoyas (suena vulgar en España y en otros países de habla hispana).
    Arquidiócesis de pelotas (absolutamente irreal en español).
    Diócesis de Chimbote (peor aún). Todos nombres de ciudades con gran relación con su origen indigena.

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