Continúan las reacciones al nuevo golpe de Roma a la misa tradicional, concretado en las respuestas a unas dubia sobre las intenciones del motu proprio de Francisco con el que destruyó la liberalización de la misa tradicional querida por Benedicto XVI: Traditionis Custodes.
Les traemos el comentario que nuestra Specola ha hecho sobre el tema este lunes. Les adelanto: no le ha gustado.
«La instrucciones de la Congregación para el Culto Divino sobre la aplicación de Traditionis custodes son «apocalípticas», ya no es posible seguir engañándose de que no hay ataque. Es evidente que el Papa Francisco quiere erradicar y acabar con la liturgia tradicional, se propone romper la vida litúrgica de los fieles e incluso de las comunidades ex Ecclesia Dei. La supervivencia temporal se concede con el único fin de reeducarlos.
Todo se mueve en argumentos pueriles e inconsistentes con el pretexto de una mentalidad «anticonciliar» generalizada. Este proceso del Papa Francisco tiene una característica que puede terminar con él de malas maneras y es la cadena de chapuzas que lo lleva al ridículo universal. La Traditiones Custodes es un documento, como todo este pontificado, confuso y caótico; nada que ver con lo que estábamos acostumbrados. Su aplicación estaba quedando en la nada, no se puede poner en el mismo nivel los argumentos de Benedicto XVI y los actuales. Un documento de gobierno no lo es solamente por llevar un membrete y una firma; lo es por su contenido, y mucho más en una institución como la Iglesia, que debe buscar la conversión y nunca la imposición. Conversiones, a estas alturas, ya no se esperan, solo queda imponer a golpe de decreto.
Para no tocar el desastroso texto y no reconocer la chapuza se han inventado la forma de respuesta a unos dubia inexistentes. Los dubitativos no sabemos cuantos son, o si son, tanto mas cuando tenemos dubias, firmados, serios y nunca contestados. Pretender reafirmar la bondad e irreversibilidad de la «única expresión de la lex orandi», de la liturgia reformada, deseada por los padres conciliares, sin nunca jamás cuestionar la aplicación concreta de esta reforma. Se evita toda referencia a la constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, no pensar en evaluar si después de 50 años las iglesias se han llenado o vaciado. Sin duda que es triste «ver cómo el vínculo más profundo de unidad se convierte en motivo de división», pero ¿quién ha fomentado esta división? ¿Los fieles que en la liturgia antigua han descubierto un alimento espiritual mayor que la media de las celebraciones parroquiales cuya mediocridad está a la vista de cualquiera? ¿O una cierta jerarquía que se enfurece contra una liturgia llena de espiritualidad, que tiene el único defecto de ser «preconciliar»? Un Papa Francisco que se vende como abierto a todo y a todos, está siempre dispuesto a destrozar todo lo que desprenda un olor a Tradición, dando una patada a esos fieles a los que desprecia, nunca los toma en consideración y los etiqueta a priori como «rígidos» y «pelagianos»».
https://infovaticana.com/blogs/specola/el-papa-francisco-rompe-la-pax-liturgica-abusos-en-espana-denunciados-en-el-vaticano-por-el-pais-la-violencia-satanica/