Ayer se conocieron algunos aspectos del proyecto de ley de Memoria Democrática que, teniendo como objetivo imponer ideológicamente una visión de la historia, afectará, y mucho, al futuro del Valle de los Caídos.
El cementerio de Cuelgamuros, donde descansan miles de víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil española, será ‘resignificado’, y los monjes, que bajo el liderazgo del prior Santiago Cantera intentaron frenar la exhumación de Francisco Franco, serán, probablemente, expulsados.
La abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos se encuentra en la diócesis de Madrid. Su arzobispo, el cardenal Carlos Osoro, se pronunció ayer mismo sobre esta cuestión en las redes sociales. «No conocemos en detalle qué quiere hacer el Gobierno en el Valle de los Caídos, pero hay que recordar que la Iglesia, particularmente la comunidad benedictina allí presente, ha rezado siempre por la reconciliación y por todas las víctimas», escribía el arzobispo.
En la rueda de prensa de ayer, tras el Consejo de Ministros donde se aprobó el anteproyecto, Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, fue preguntado sobre qué pasaría con la inmensa cruz que preside el lugar. “La ley establece un marco general para la resignificación del Valle de los Caídos, pero dentro de ese marco, en su momento, tendremos que concretar un proyecto en el que se tome la decisión sobre la cuestión que usted planeta”, fue la respuesta de Bolaños.
Por ello, el cardenal Osoro terminaba así su publicación referente al Valle de los Caídos: «La cruz es símbolo de amor y entrega».
No conocemos en detalle qué quiere hacer el Gobierno en el Valle de los Caídos, pero hay que recordar que la Iglesia, particularmente la comunidad benedictina allí presente, ha rezado siempre por la reconciliación y por todas las víctimas. La cruz es símbolo de amor y entrega.
— Carlos Osoro Sierra (@cardenalosoro) July 20, 2021