“La renuncia del cardenal Reinhard Marx prueba que el camino sinodal alemán, dirigido políticamente, ha fracasado”, asegura el exprefecto para la Doctrina de la Fe, cardenal Gerhard Müller, en entrevista a La Nuova Bussola Quotidiana.
“Ahora el Papa tiene la obligación de hacer algo más para preservar la unidad de la Iglesia”, asegura Müller, en declaraciones inmediatas a la renuncia de su colega Marx como arzobispo de Munich-Frisinga.
Para Müller, “esta renuncia y el llamado camino sinodal son dos asuntos diferentes, no se pueden confundir. Pero, al mismo tiempo, este “camino” también ha fracasado porque, como hemos visto, va en una dirección que nada tiene que ver con la Iglesia, sus fundamentos, la Biblia y la tradición apostólica”.
El exprefecto no olvida el papel de Marx en este infausto proceso que amenaza con dividir la Iglesia. “Marx es el responsable del fracaso del sínodo, incluso si achaca la culpa a un fracaso genérico de la Iglesia”, sostiene, en referencia a las palabras de su colega de Munich, que en declaraciones posteriores a su carta de renuncia hablaba de una Iglesia abocada a “un callejón sin salida”.
“Eso es inaceptable: quiere delegar en el Papa, que es su amigo, la tarea de resolver los problemas que él mismo ha dejado de lado y en mi opinión esto no es correcto ”. Sin embargo, “la Iglesia es una institución divina, no fracasará aunque los hombres fallen. Judas falló, fracasaron también los apóstoles del Gólgota, por eso no podemos hablar del fracaso de la Iglesia que es infalible por naturaleza ”.