El Vaticano ha publicado hoy una carta apostólica en forma de Motu Proprio del Papa Francisco en relación con la contención de los gastos de personal de la Santa Sede, de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y de otros entes relacionados.
“Un futuro económicamente sostenible requiere hoy, entre otras decisiones, la adopción de medidas relativas a los salarios del personal”, comienza diciendo el Papa, antes de desgranar las medidas de ajustes de salarios en la Curia.
Francisco menciona el déficit que “desde hace varios años caracteriza la gestión económica” del Vaticano y el empeoramiento que, en ese sentido, ha traído la pandemia. Por tanto, “según criterios de proporcionalidad y progresividad” y con el fin de “salvaguardar los puestos de trabajo actuales”, Su Santidad anuncia una serie de medidas que entrarán en vigor a partir del próximo mes de abril.
La remuneración de los cardenales se reducirá en un diez por ciento con respecto a la última retribución recibida; dado que el sueldo de un purpurado ronda los 5.000 euros, no hay que temer que no puedan llegar a fin de mes. Las remuneraciones de las personas clasificadas en los niveles salariales C y C1, se reducirán en un ocho por ciento. Las remuneraciones pagadas a los clérigos y los miembros de los Institutos de Vida Consagrada o de las Sociedades de Vida Apostólica, clasificados en los niveles salariales C2 y C3 y en los diez niveles funcionales no ejecutivos, se reducirán en un tres por ciento.
Las citadas reducciones no se aplicarán si el interesado “demuestra que no puede hacer frente a los gastos fijos relacionados con su propia salud o la de sus familiares hasta el segundo grado de parentesco”.