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El arzobispo de Zaragoza rectifica respecto al sacerdocio femenino: “Esa cuestión está cerrada”

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Pocos días después de ser nombrado arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano realizó unas declaraciones en una entrevista que generaron gran polémica suponiendo el primer tropiezo de su estrenado ministerio.

El ocho de octubre se publicaba una entrevista en la que el prelado decía que la incorporación de la mujer al sacerdocio “podría ser” una solución a la falta de sacerdotes, “pero es algo que depende de la Iglesia universal y nosotros debemos buscar soluciones con los medios que tenemos”.

Juan Pablo II cerró definitivamente esa puerta y sus sucesores no han dejado de reafirmar este extremo, el último Francisco, que en más de una ocasión ha señalado que ese camino está cerrado. Por eso extrañaron tanto las palabras de Escribano.

El nuevo arzobispo debió darse cuenta del error cometido porque, en una entrevista publicada ayer en el Heraldo, Escribano dio una respuesta mucho más acorde al puesto que ostenta:

¿La solución sería incorporar mujeres al sacerdocio?

Es una cuestión que en la Iglesia está cerrada: la idea es que sean varones los que accedan al ministerio. Pero tenemos que trabajar profundamente la vocación sacerdotal, dar un impulso a nuestra pastoral, algo que no es sencillo y que tiene un gran recorrido.

Como pueden ver, Escribano ha cambiado “podría ser” por “esa cuestión está cerrada”. Suponemos que fue consciente del error y nosotros celebramos la rectificación.

13 comentarios en “El arzobispo de Zaragoza rectifica respecto al sacerdocio femenino: “Esa cuestión está cerrada”
    1. Belzunegui
      Soy de Zaragoza, yo le critiqué su metedura de pata en la primera entrevista, me gusta que haya rectificado, pero creo que según su currículum, tiene una excelente formación.

    2. Si tuviera esa excelente formación no habría metido la pata hasta el garrón, quizás incluso a propósito, para ir haciendo boca y abrir nuevos procesos, como le gusta decir al que lo nombró, incluso para rectificar, aunque menos.

      1. Mis valoraciones podrán ser desacertadas, pero, si es así, te corresponde a tí la carga de la prueba, pues gozan, como todas en principio, de la presunción de acierto. Lo que no te permito, a tí ni a nadie, es decir que son fruto de mi soberbia, porque me estás juzgando y condenando, entrando en el terreno de la conciencia que le está vedado incluso a la Iglesia. De internis neque Ecclesia iudicat. La soberbia es un pecado capital. Acusarme de soberbia, sin fundamento alguno, es un gravísimo pecado del que te tendrás que confesar y reparar el daño causado.

        1. Humildad es andar en Verdad: Santa Teresa de Ávila. No tengo la culpa de amar la Verdad, de ser un apasionado de Ella, porque la Verdad nos hace libres, porque la Verdad es Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

          No soy yo quien posee la Verdad; es la Verdad quien me posee a mi: Benedicto XVI.

  1. Un mal periodista preguntó y trasncribió una mala ocurrencia, que podría haberse corregido sobre la marcha sin publicar. Un periodista normal, asesorado por otro periodista que es además, o antes que nada, sacerdote, ha puesto las cosas en su sitio sin sangre. Y eso es todo. Dejen en paz a don Carlos, que le queda buena faena por aquí, la que el acomplejado aldeano soriano ya cesado deja más enfangado que cuando la encontró y además con un clero envejecido y rebelde.

  2. Este hermano Obispo estaba perdido y ha sido gozosamente hallado. Debemos hacer gran fiesta por ello y matar el becerro cebado. San Pedro también erró y rectificó a instancias de San Pablo. De todas formas los infovaticanos no debemos de bajar la guardia y estar siempre alerta y en guardia, como los caballeros legionarios, ante cualquier obispo que se salga de la recta doctrina.

    En estos tiempos recios cualquier obispo puede sucumbir a la tentación de acomodarse al mundo, por el prurito de ser inclusivo, abierto y ecuménico. Y allí la esforzada legión de los caballeros infovaticanos acudirá como un sólo hombre para denunciar la situación y tratar de poner remedio para mayor gloria de Dios. Estemos en vela pues no sabemos el día ni la hora en que algún obispo, en estos tiempo tan locos, puede convertirse en una oveja descarriada de la casa de Israel.

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