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“La rivalidad entre los prelados Pell y Becciu nunca ha sido un misterio”

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Los 700 mil euros enviados a Australia podrían haber sido utilizados para “comprar” a los acusadores del rival. Lo escribe el Corriere della sera.

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Los 700 mil euros enviados a Australia a través de algunas transferencias fraccionadas podrían haber sido utilizados para “comprar” a los acusadores en el juicio por pedofilia contra el cardenal George Pell. Es la hipótesis de los investigadores vaticanos, que corre el riesgo de provocar un nuevo y clamoroso giro a la investigación puesta en marcha sobre la desaparición de millones de euros del óbolo de San Pedro y otras disponibilidades de la Secretaría de Estado. Las verificaciones atañen a los movimientos realizados por monseñor Angelo Becciu, el sustituto obligado a dimitir la semana pasada del cargo de prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, que ha perdido también los derechos vinculados al cardenalato. Y se amplía a los empleados de la Secretaría, pero sobre todo a los mediadores que son acusados de haber llevado a cabo “una maniobra bien planificada para depredar de manera ingente, de una manera que no tiene igual, los recursos financieros de la Secretaría de Estado».

La confrontación

La rivalidad entre los prelados Pell y Becciu nunca ha sido un misterio dentro y fuera de la Santa Sede. Tanto que en 2015, cuando Pell —entonces prefecto de la Secretaría para la Economía— habló en el meeting de Rimini de la necesidad de «poner orden en nuestros asuntos de modo que puedan ser mostrados al mundo exterior» y anunció que «la próxima oleada de ataques a la Iglesia podría ser por irregularidades financieras», muchos pensaron que se refería precisamente a la gestión del dinero destinado a los pobres y utilizado, en cambio, para inversiones inmobiliarias. Nadie entonces podía imaginarse que Becciu y los otros componentes de la Secretaría — primero entre todos monseñor Alberto Perlasca— se hubieran puesto en manos de mediadores como Raffaele Mincione y Gianluigi Torzi para comprar edificios y transferir el dinero en cuentas en el extranjero.

El acusador

En cambio, analizando los movimientos bancarios se ha encontrado rastro de una transferencia que salió de un depósito de la Secretaría y que acabó en una cuenta del IOR que puede ser atribuida a Becciu en 2018, antes de que el sustituto fuera destinado a su nuevo cargo. Así, se tomó la decisión de analizar lo que sucedió en los años anteriores y se han descubierto otras transferencias que, a través de algunos pasajes intermedios, habrían llegado, por lo menos una parte, a uno de los acusadores de Pell. A mediados de 2017, el cardenal había sido acusado de haber molestado sexualmente a dos chicos del coro en la sacristía de la iglesia de San Patricio, en Melbourne, al final de la misa en 1996. Uno de los dos jóvenes falleció en 2014 por sobredosis, el otro confirmó las acusaciones durante el debate. A pesar de las dudas y las campañas de la prensa, sobre todo en Australia, sobre la posibilidad de que el debate hubiera sido en realidad «una farsa», Pell fue condenado a seis años de prisión en diciembre de 2018 y encerrado en la cárcel de máxima seguridad de Barwon. La sentencia fue anulada el abril pasado por el Tribunal Supremo de Australia, que liberó al cardenal considerando que el Tribunal de Victoria había «omitido considerar si existía la posibilidad razonable de que el delito no hubiera sido cometido nunca», anteponiendo así el principio fundamental de la «duda razonable». Sobre el veredicto pesó la revelación que antes de morir uno de los miembros del coro había confesado a su madre que no había sufrido abusos.

Fiorenza Sarzanini

Fuente: Corriere della sera

Publicado por Aldo Maria Valli en su blog Duc in altum.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

 

1 comentarios en ““La rivalidad entre los prelados Pell y Becciu nunca ha sido un misterio”
  1. Y luego el de blanco dando consejos al mundo mundial de fraternidad, amor pobreza, austeridad…………….. Aquello es peor que el Congreso de los diputados españoles.

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