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Cardenal Müller: el futuro de la democracia está en juego en las próximas elecciones

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(Breitbart)- El anterior jefe del principal despacho doctrinal del Vaticano expuso al semanario Breitbart News que las próximas elecciones estadounidenses tendrán un enorme impacto geopolítico en las próximas décadas.

El cardenal Gerhard Müller, el anterior prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concedió una entrevista, en exclusiva, a Breitbart News con motivo de los próximos comicios presidenciales que tendrán lugar en Estados Unidos, en la que señaló especialmente la importancia de problemas como el aborto o las aspiraciones de China por situarse a la cabeza del mundo.

“Las próximas elecciones serán clave para decidir si Estados Unidos sigue siendo la potencia líder del mundo –un referente en libertad y democracia– o si ese rol al frente de la comunidad internacional quedará en manos de una dictadura comunista”, dijo el cardenal Müller.

“Los católicos, así como los cristianos de cualquier denominación y todos los hombres de fe norteamericanos, deberán rendir cuentas ante Dios sobre a quién otorgan el mando del país insignia del mundo libre”, afirmó el cardenal. “El mundo mira hacia Estados Unidos porque una decisión de tal magnitud determinará, sin duda, el futuro de la democracia y los derechos humanos en las próximas décadas”.

“La rivalidad existente entre Estados Unidos y China no es una simple competición deportiva por el primer o segundo puesto como superpotencia”, insistió el cardenal. “Se trata de dos alternativas irreconciliables: democracia o dictadura”.

“China no cuenta con diversidad de partidos políticos, así como tampoco con un parlamento libre ni con un gobierno legítima y democráticamente elegido”, indicó Müller antes de proceder a enumerar algunas de las más flagrantes violaciones de derechos humanos cometidas por el Partido Comunista Chino (PCC).

“Ningún gobierno tiene derecho a arrestar arbitrariamente a sus ciudadanos, así como tampoco a torturarlos, someterlos a un lavado de cerebro, internarlos en campos de concentración, asesinarlos para hacerse con sus órganos y venderlos en el mercado internacional”, dijo haciendo referencia a las prácticas, documentadas, del PCC contra los seguidores del grupo Falun Gong, los musulmanes uigures y otros grupos.

El cardenal también indicó que las declaraciones de Pekín, que acusaban de injerencia en la política china a todos aquellos críticos con sus atrocidades, debían ser “rechazadas de forma inequívoca”.

“Los derechos humanos son universales porque somos hermanos y hermanas debido a nuestra naturaleza humana común”, dijo Müller, y “por ello debemos denunciar los crímenes del PCC, para defender la dignidad de todos los ciudadanos chinos”.

El cardenal Müller aseguró que, aún hoy, el mundo sigue considerando a Estados Unidos como el modelo de verdad, libertad y justicia que históricamente ha sido.

“Estados Unidos, durante la II Guerra Mundial, defendió los derechos humanos frente a las ideologías ateas que fueron el nacional-socialismo y el fascismo”, recordó. “Y la Guerra Fría, librada contra el comunismo ateo de la Unión Soviética, se ganó solo con la ayuda y bajo el liderazgo de Estados Unidos”.

“El mundo libre debe a Estados Unidos la salvación de la civilización occidental, que se fundamenta en la dignidad y la libertad de cada persona”, dijo,  aunque ese legado “ahora se encuentra en peligro”.

“Lo que los líderes comunistas chinos intentan ocultar a su propio pueblo, y robar al resto, es esa libertad y esa dignidad que son inherentes a cada persona”, indicó Müller. “La riqueza de China, el orgullo nacional de sus jóvenes y la diligencia de la gente de esta elevada y antigua cultura, están siendo usados y abusados para alcanzar el sueño comunista de la dominación mundial, esta vez bajo la bandera China”.

“Los dictadores siempre piensan que sus ciudadanos son de su propiedad y que pueden servirse de ellos e incluso sacrificarlos como peones en beneficio de sus intereses”, explicaba. “En China se repite aquel mantra de la Alemania nazi: Tú no eres nada, el estado lo es todo. Aunque, ciertamente, se trata de lo contrario: el pueblo lo es todo y el estado existe únicamente para servir al bien común”.

“El eslogan America first [América primero] está justificado y resulta evidente para todos los norteamericanos”, aseguró el cardenal. “El presidente y el Congreso se eligen para servir al bien común de los ciudadanos y de todo el país”.

“Pero los norteamericanos también deben tomar conciencia de que su país es la primera potencia mundial a nivel militar, científico y económico”, indicó. “Y, precisamente, por ser la primera potencia en el mundo libre, debería plantar cara a los envites imperialistas de una superpotencia comunista que busca la dominación mundial, y permitir a los ciudadanos chinos, así como al resto de pueblos oprimidos, entrar en comunión y solidaridad con los pueblos libres”.

En este momento, Estados Unidos debe “emular la heroica resistencia de la Grecia libre frente al gran poder de la antigua Persia y la defensa de la Europa cristiana frente a las tropas otomanas”, aseguró.

“Y, como cristianos, debemos insistir en la verdad del valor absoluto de la libertad individual, especialmente de los ciudadanos chinos”, prosiguió, “así como asegurar la libertad de religión en la teoría y en la práctica”.

“Para ello, los líderes de la Iglesia católica deben también entender las dimensiones más profundas de lo que está en juego en este momento de la historia, en lugar de proferir juicios basados en sensibilidades subjetivas y preferencias ideológicas”, añadió.

“A nivel nacional, lo que está en juego en los próximos comicios es la vida de los no nacidos, así como la de los ancianos y los enfermos, en la lucha contra aquellos que promueven el aborto y la eutanasia”, declaró el cardenal.

“Algunos asuntos admiten un legítimo debate, tales como el tema del muro fronterizo con México”, dijo, “pero la vida de los niños no nacidos no pueden ser objeto de debate sin ser cómplices de su muerte”.

“En una democracia, es legítima la diversidad de opciones y objetivos políticos y por ello suele haber diversos candidatos”, señaló, “pero es imposible comparar peras con manzanas. El derecho a la vida es tan fundamental que no se puede equiparar con otros asuntos políticos”.

“La ley moral dice un ‘no’ categórico al asesinato de los hijos en el vientre de sus madres, de aquellos nacidos que sufren alguna discapacidad y de los enfermos y ancianos”, añadió el cardenal.

“Me opongo también a la pena de muerte para criminales peligrosos, aunque la pena de muerte para asesinos no se puede comparar al asesinato de niños inocentes”, comentó. “Por ello, un candidato que no se oponga claramente al aborto y la eutanasia no puede ser elegido por una persona que crea en Dios y especialmente por los católicos, puesto que el aborto es un crimen atroz contra la vida humana y contra Dios, el creador de cada vida humana”.

“Alguien que subordine el derecho a la vida a cualquier otro objetivo está socavando la propia democracia, que no se basa en una opinión mayoritaria cambiante, sino en los inalienables derechos humanos”.

En estas elecciones, los cristianos, las personas de todos los credos y toda la gente de buena voluntad deben unirse para buscar el bien común y el mejor líder que lo defienda y promueva, afirmó el cardenal.

“La presidencia de los Estados Unidos es un cargo político, no un oficio religioso”, dijo. “Nadie elige a un candidato únicamente porque pertenece a la misma religión, estatus social, profesión, género u origen racial”.

“Un candidato debe ser básicamente evaluado en cuanto a si reconoce totalmente y está preparado para defender los derechos humanos, comenzando con el derecho a la vida”, comentó.

“En estos cruciales comicios es vital que los votantes evalúen a los candidatos en función de su disposición para obrar el bien durante su mandato”, dijo, “y, de acuerdo con las enseñanzas católicas, no todos los asuntos tienen la misma relevancia”.

“Hay tres cuestiones principales en las próximas elecciones: en primer lugar, el sí a la vida frente al aborto; en segundo lugar, la libertad religiosa frente a la cultura dominante de la ideología de género y, en tercer lugar, la misión de Estados Unidos de defender la democracia y los derechos humanos frente a las dictaduras”, enumeró el cardenal Müller.

Publicado por Thomas D. Williams en Breitbart.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

6 comentarios en “Cardenal Müller: el futuro de la democracia está en juego en las próximas elecciones
  1. Más que de la “democracia”, de la civilización cristiana occidental tal y como la conocemos. La completa subversión del orden moral que anuncia el diabólico tándem Biden-Harris se ve venir.

  2. Estoy de acuerdo con Müller (y también con Viganó). En cambio leyendo la Fratelli Tutti vemos que Francisco es de opinión distinta. Precisamente lo de la encíclica me parece muy grave, pues un Papa no puede elevar a rango de encíclica un cúmulo de ideas subjetivas suyas.

      1. Está objetivamente tasado el ámbito de la infabilidad papal y lo que es magisterio solemne e inmutable de la Iglesia. La ciencia económica no se se incluye; tampoco la política inmigratoria, ni los aspectos medioambientales. Nada de lo que el Papa opine al respecto es parte del depósito único de la fe, es su opinión personal, en el mejor de los casos, digna de reflexión y ponderación, pero cuyo resultado, en función del discernimiento particular, puede ser de discrepancia con la opinión papal.

  3. En Usa tienen representación y separación de poderes, es de verdad democrático, pero lo controlan los de siempre. En España no hay democracia y también están detrás los de siempre.

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