No recordaba la última vez que compré un periódico. Hoy, un amigo me ha animado a hacerlo, advirtiéndome que encontraría una sorpresa. Y efectivamente, así ha sido. Entre las páginas del rotativo, tropecé con una sección de 20 páginas, que vienen a representar un 25% del contenido del periódico completo. Ésta, estaba dedicada a la Iglesia católica, en concreto a promocionar la ‘X’ de la declaración de la renta. Ah, el periódico era EL PAÍS.
¿Conseguir fondos para la financiación de la Iglesia justifica el hecho de promocionarlo en un medio como ese? El enorme espacio de la publicidad citada, deduzco que no debe ser barato. ¿Podemos contribuir económicamente, como Iglesia, a semejante medio de comunicación, cuya línea editorial representa prácticamente lo opuesto a nuestra concepción del mundo?
El titular del espacio es una pregunta: “¿Por qué marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta?”. Y a esto tratan de responder en las páginas siguientes con ocho respuestas. “Porque somos personas y no cifras”, dice la primera. “La Iglesia está ofreciendo todo lo que tiene” y ha sido ella, “en sus centros de acogida”, la que ha puesto “techo” para las personas que viven en la calle.
“Porque todos formamos la Iglesia, el Pueblo de Dios”, dice la segunda. “La Iglesia no es cosa de curas. Todos formamos la familia de los hijos de Dios y, por eso, todos somos responsables de su situación y de su destino”, continúa. Reconozco que he sentido alivio cuando se ha hecho referencia a Dios.
La tercera respuesta reza así: “Porque es fuente de esperanza para todos”. “En las grandes ciudades y en la España vaciada” -qué no falte la nueva jerga- “los sacerdotes siguen entregando su vida con generosidad. Cuántos ratos de conversación, con mayores, con jóvenes, con matrimonios”. Creo que por unos “ratos de conversación” nadie se haría sacerdote, la verdad.
Cuarta: “Porque estamos comprometidos con las personas”. “No hay nadie que se acerque a la Iglesia y no encuentre respuesta en forma de compromiso y de personas que se entregan cada día en beneficio de los demás. Y que no se preguntan ni de dónde vienes ni a dónde vas, ni en qué crees. Si necesitas ayuda la encuentras”, vemos como explicación.
“Porque siempre está al lado de los que sufren”, dice la quinta respuesta, en la que se refieren a la inmensa labor de la Iglesia con los necesitados. “Su mayor inversión siempre es en las personas”, se explica. La sexta respuesta está dedicada a los jóvenes: “Porque los jóvenes tienen un papel protagonista”. Sobre esta especie de ‘idolatría’ de la juventud, escribió Carlos Esteban hace un tiempo. Léanlo.
“Porque está comprometida con la transparencia” y “Porque está comprometida con la sostenibilidad”, son la séptima y última respuestas que se dan, que podría firmar cualquier ONG. “Dios es el creador de todo, el creador del universo, de la naturaleza, del hombre y de la mujer. Debemos estar a la vanguardia del cuidado del planeta, del cuidado de la ‘casa común’ como el Papa Francisco la llama”, termina.
Esto, en la portada de la sección; en el interior se pueden encontrar artículos sobre la labor de la Iglesia durante el coronavirus, un artículo sobre la “promoción real de la mujer y del inmigrante”, testimonios de jóvenes sobre su fe y más cosas que no he tenido fuerzas de leer.
Me da pena decirlo, pero, salvo un par de menciones a Dios y supongo que algún testimonio en el interior, y un artículo en la página 14 en la que si se habla del evangelio y demás, la sensación es la de estar colaborando con una ONG más. Y encima, mendigando un hueco, supongo que a cambio de una buena suma, en un periódico cuyas luchas ideológicas están muy alejadas, si no en total oposición, de nuestra religión.