Fue un poeta y activista de la teología de la liberación.
El Vaticano había restablecido las funciones sacerdotales a Ernesto Cardenal exactamente hace un año. Había sido suspendido a divinis por el Papa Juan Pablo II en 1984 por formar parte del gobierno sandinista de Nicaragua, algo prohibido por el derecho canónico.
El levantamiento de la suspensión se produjo el año pasado cuando el sacerdote sufrió un notable deterioro de su salud. Durante su covalecencia llegó a celebrar una misa. Tan sólo un año después, Ernesto Cardenal falleció a los 95 años.
En su cuenta de Twitter, el Obispo Auxiliar de Managua, Silvio Báez, publicó un mensaje con motivo del fallecimiento: Adiós al amigo, Ernesto Cardenal, quien ahora puede cantar su Salmo 15 delante de Dios: “No hay dicha fuera de ti. Yo no rindo culto a las estrellas de cine, ni a los líderes políticos y no adoro dictadores”.
Adiós al amigo, Ernesto Cardenal, quien ahora puede cantar su Salmo 15 delante de Dios: “No hay dicha fuera de ti. Yo no rindo culto a las estrellas de cine, ni a los líderes políticos y no adoro dictadores”. pic.twitter.com/AGW9UuC6sU
— Silvio José Báez (@silviojbaez) March 1, 2020
Quizá una de las cosas por las que es mundialmente conocido Cardenal, fue la reprimenda pública que Juan Pablo II le dirigió cuando visitó Nicaragua en 1983.
Colaboró activamente como parte de la revolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional que acabó con la dictadura de Anastasio Somoza. Fue nombrado ministro de Cultura el mismo día que los sandinistas vencieron, el 19 de julio de 1979. Ocupó este cargo hasta 1987.