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¿Es la incursión del Vaticano en la Secretaría de Estado un portento de las cosas que vendrán?

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Fuentes confirman al Register que las acciones de investigación están teniendo como objetivo principal a oficiales vaticanos que ya no trabajan en la Secretaría.

(NCR)- Una redada policial en las oficinas de la Secretaría de Estado del Vaticano, la suspensión de cinco oficiales y el nombramiento de un reputado magistrado anti-mafia como cabeza del Tribunal Criminal del Vaticano han levantado muchas especulaciones sobre la extensión de la corrupción en la Santa Sede.

Los fiscales del Vaticano requisaron documentos, ordenadores, teléfonos y pasaportes, y bloquearon cuentas bancarias durante la redada a la sección administrativa de la Secretaría de Estado del Vaticano, el cuerpo central en el gobierno de la Iglesia.

La Autoridad de Información Financiera del Vaticano (AIF), que es la garante vaticana contra el blanqueamiento de dinero, también fue registrada.

Una declaración del martes explicaba que el promotor de justicia del Tribunal de la Ciudad del Vaticano, Gian Piero Milano, y Alessandro Diddi, promotor adjunto de justicia, ordenaron las redadas tras diversas quejas interpuestas a principios de verano desde el Instituto para las Obras de Religión (IOR) – comúnmente conocido como Banco Vaticano – y también desde la Oficina del Auditor General, sección encargada para las transacciones financieras “que tengan lugar”.

De acuerdo con los medios italianos, estas transacciones conllevan tratos muy costosos, principalmente una transacción llevada a cabo en 2013 por un valor multimillonario en el prestigioso distrito londinense de Mayfair, que, según se dice, ha ocasionado grandes pérdidas.

Este documento, emitido el martes, tendría relación con los años 2011 y 2018, periodo en el que el cardenal Angelo Becciu, ahora prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, fue sostituto, responsable de los asuntos administrativos de la Secretaría de Estado.

La revista italiana L’Espresso señaló que la acción del martes conllevó la suspensión de cinco oficiales: monseñor Mauro Carlino, responsable de documentación en la Secretaría de Estado; y cuatro oficiales laicos: Tommaso Di Ruzza, director y segundo oficial de la AIF; Fabrizio Tirabassi, que dirige las inversiones financieras en la Secretaría de Estado; Vincenzo Mauriello y Caterina Sansone, administradores en el mismo dicasterio. Di Ruzza no respondió a la oferta de realizar algún comentario al Register.

La redada y posterior suspensión dejan claro que las reformas que comenzaron con Benedicto XVI y continúan con Francisco son “realmente efectivas” y que las nuevas leyes del Estado de la Ciudad del Vaticano “están siendo aplicadas”, dijo el Vaticano en un editorial sin firma en L’Osservatore Romano, y también publicada en la web Vatican News.

“Los dolorosos acontecimientos que se han hecho públicos esta semana no son un signo de debilidad del sistema”, continuaba, sino que muestra que el sistema “ha desarrollado anticuerpos capaces de reaccionar” y que el proceso de reforma de las finanzas vaticanas está “en marcha”.

Pero, en el mismo editorial, el Vaticano afeó a los medios el haber sometido a escarnio público a los cinco oficiales suspendidos, pues “toda posible responsabilidad en los hechos aún ha de ser probada”. Se dijo que una investigación vaticana determinaría cómo fue filtrada la información, pero omitió mencionar que los nombres fueron públicamente anunciados de forma interna a todo el personal del Vaticano.

A los sucesos del martes siguió el nombramiento, por parte del papa Francisco, de uno de los mayores investigadores anti-mafia de Italia como presidente del Tribunal Criminal del Vaticano.

La reputación de Giuseppe Pignatone como uno de los principales actores contra la mafia, con investigaciones contra las bandas de crimen organizado de Cosa Nostra y la ‘Ndrangheta en Sicilia y Calabria, le precede y podría señalar la extensión de la corrupción vaticana, necesitada de investigación para sanearla.

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Reemplaza a Giuseppe Dalla Torre, que supervisó el juicio “Vatileaks”, que concernía la filtración de los documentos de Benedicto XVI por parte de su mayordomo y un oficial laico que trabajaba en las finanzas vaticanas. Dalla Torre también estaba implicado en la investigación de anterior presidente del Bambin Gesù, el hospital infantil del Vaticano, que se vio implicado en una red de acusaciones de corrupción.

¿Otros objetivos?

El Register ha sabido que el principal objetivo de la redada de esta semana no eran los cinco oficiales suspendidos, ni siquiera la cúpula directiva de la Secretaría de Estado, sino las acciones de otros que ya abandonaron el dicasterio y cuyas acciones, aún hoy, son objeto de escrutinio.

“Esta redada no era contra el actual sostituto, el arzobispo Edgar Peña Parra, que trata de organizar y sanear el desastre que heredó en las oficinas administrativas, sino contra su predecesor, el cardenal Becciu, y su mano derecha en cuanto a la administración, monseñor Alberto Perlasca”, según comentan fuentes fidedignas al Register.

En 2009, el cardenal secretario de estado, el cardenal Tarcisio Bertone, nombró a monseñor Perlasca como cabeza de la oficina administrativa de la Secretaría de Estado – una influyente posición que incluía todas las transacciones financieras que sucedieran en la Secretaría de Estado. El cardenal Bertone nombró al cardenal Becciu como sostituto en 2011.

El papa Francisco, que tenía buena relación con monseñor Perlasca desde que este sirvió en la nunciatura de Buenos Aires entre 2006 y 2008, lo mantuvo como cabeza administrativa hasta julio de este año, cuando lo nombró promotor de Justicia en el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el más alto tribunal de la Iglesia.

Tirabassi fue asistente de monseñor Perlasca y monseñor Carlino, que había estado al cargo de las oficinas de documentación desde julio, y también había sido secretario personal del cardenal Becciu.

Nuestra fuente cuenta que el arzobispo Peña Parra ha estado haciendo algunos progresos en lo que se refiere a poner en orden las cuentas y que la suspensión de monseñor Carlino fue para “apartarle” del actual sostituto, “alejarle de materiales altamente confidenciales”.

A pesar de no haber sido pública y directamente acusado de obrar mal, el cardenal Becciu está indirectamente vinculado a la repentina dimisión, en 2017, del primer auditor general del Vaticano, Libero Milone.

Milone sostiene su inocencia, declarando ante los medios que “un reducido grupo de poderes” trataban de difamarle y arruinar su reputación, y que estos estaban asustados por lo que podría contar al papa y al cardenal Pietro Parolin, el secretario de estado, acerca de las finanzas que se estaban llevando a cabo.

El cardenal Becciu dijo a su vez que Milone “contravino todas las normas, espiando la vida privada de sus superiores y del resto de personal, incluyéndome a mí”. Milone insistió en que fue justo al contrario y, el año pasado, el Vaticano desestimó todos los cargos contra él.

El Register preguntó al cardenal Becciu, el 4 de octubre, si deseaba comentar la redada acaecida esta semana y si estaba enterado del nefasto negocio de Londres, pero al momento de contactarle estaba de viaje hacia Brasil y aún no ha respondido.

Las investigaciones en la Secretaría de Estado están, supuestamente, relacionadas con la persecución de Angelo Caloja, antiguo presidente del Banco Vaticano, acusado de malversación.

Fuentes internas también creen que existe conexión con la mala conducta financiera existente en la Administración Patrimonial de la Santa Sede (APSA), el dicasterio que regula realmente las propiedades del Vaticano, muchas de las cuales están en áreas principales de Londres, así como los asuntos financieros.

En julio, el Register ya informó acerca de la pérdida de una propiedad de Londres en manos de la APSA, así como de la existencia de varias cuentas ocultas en Suiza, conectadas con el mismo dicasterio.

Las investigaciones vaticanas sobre este asunto llevadas a cabo de manera notable por el entonces prefecto de la Secretaría de Economía, el cardenal George Pell, junto a Milone, nos conducen a una serie de obstáculos repentinos, cuyo mayor exabrupto se produjo a finales de 2017, con la primera auditoría externa del Vaticano.

Unos meses después, Milone dimitió y el cardenal Pell fue obligado a abandonar el Vaticano para defenderse de las acusaciones de abusos sexuales contra clérigos, cargos que negó vehementemente.

Publicado por Edward Pentin en The National Catholic Register

11 comentarios en “¿Es la incursión del Vaticano en la Secretaría de Estado un portento de las cosas que vendrán?
  1. Unos meses después, Milone dimitió y el cardenal Pell fue obligado a abandonar el Vaticano para defenderse de las acusaciones de abusos sexuales contra clérigos, cargos que negó vehementemente.

    ¿ Contra clérigos ? Como el resto de la información sea como esta última, estamos servidos.

  2. El fondo de la cosa se va diluyendo y los presuntos delincuentes lo son cada vez menos. No se entiende muy bien de que vienen acusados ya que ninguno de ellos tenía posibilidad, ni capacidad, de hacer o deshacer en la compra de Londres.

    Lo que está claro es que en el Vaticano hay costumbres extrañas y que los administradores de bienes, fruto de las donaciones de los fieles, se sienten más que dueños y se permiten usos poco recomendables de los dineros. El descrédito universal que supone que las humildes donaciones terminen en especulaciones financieras y no en los destinos para las que han sido pedidas a los fieles clama al cielo. Judas era mucho más honesto, no dejó deudas y era muy discreto en sus distracciones. El hecho lo sabemos porque fue filtrado y había que hacer algo. En el Vaticano solamente se reacciona ante la publicación de los hechos, en caso contrario, todo es tapado y se intenta que el tiempo lo olvide. Specola.

  3. El segundo punto que está aflorando es la forma. El palacio apostólico, por ser la residencia oficial del papa, esta custodiado por la guardia suiza. En un edificio en el que la gendarmería vaticana no entra. Los suizos tienen mucho mejor prestigio que los gendarmes y su rotación hace que no tengan tiempo de adquirir los vicios tan arraigados en sus colegas. Entraron a saco , sin aviso, con gritos, de malas formas, tratando a los empleados de delincuentes, algunos se atrincheraron en sus despachos pidiendo a gritos la presencia de los suizos, otros se escondían donde podían. Se vivió una situación de asalto a mano armada inconcebible en el mundo civilizado. El Vaticano no ha suscrito derechos humanos y esto hace que su policía no esté sometida a las estrictas reglas de las democracias modernas.

    1. Se creó una situación increíble en la que hombres armados hasta los dientes y vestidos para el combate irrumpieron en lo más sagrado de la curia romana y empezaron a confiscar documentos y ordenadores en nombre del ‘papa rey’. El malestar en todos los empleados de la Santa Sede es monumental pero hay que comer y las cosas no son fáciles. El ambiente enrarecido degenerará en venganzas a la italiana. Lo que más indigna es que el Papa Francisco se quiera hacer el mártir pidiendo compasión y fidelidad. Le podemos confirmar que no la tiene, ni la una ni la otra, y que el trato que, en su nombre y bajo sus órdenes directas, está dando a sus empleados es propio de las dictaduras que tanto critica. Quedan muy pocos gobernantes en el mundo que se atrevan a estas cosas. Los hechos son tozudos y no se pueden ocultar, hasta Parolin está quedando bien. Specola.

  4. Por que sera que no creo en Bergolio?

    Seguramente está feliz de la imagen externa de la Iglesia cuyo asalto él propicio en este momento para

    dar el ultimo golpe a la Iglesia y hacerse la víctima y proclamar su nueva iglesia.. la de la ONU

    Si ya lo veíamos venir porque no quisieron creer que esto ocurriría con Bergolio

    ¿Porqué lo siguen defendiendo?

  5. Lo que sí sigue muy vivo es el último escándalo que sacude el corazón operativo de la curia romana. La conmoción producida en la Secretaria de Estado, y por extensión en los demás organismos, por la entrada a saco, una verdadera razia de los gendarmes del papa, no está superada. Las escenas de pánico quedarán en la memoria de los sacros palacios. La sensación de impotencia y vulnerabilidad solo puede ser comparable a los peores momentos de un régimen de corte estalinista. Es evidente que este hecho señalará un antes y un después que ha dejado muy a las claras las formas de actuar del actual régimen instaurado en el Vaticano. Las represalias contra personas que han intentado acometer las presuntas reformas económicas son generales y sin excepción. Las vacantes sin cubrir en los principales órganos económicos son clamorosas y se prolongan en el tiempo. En la actual situación, y mucho más después de los últimos y gravísimos sucesos, es imposible encontrar personas de prestigio.

  6. El que nos pretendan vender que personajes de segundo nivel pueden hacer operaciones multimillonarias, sin que nadie se entere, solo indica que estamos mucho peor de los que nos dicen, o que nos quieren engañar como a chinos, que ahora son los que engañan. A la inmensa mayoría de la humanidad no le importan nada estos temas pero le sirven para ratificarse en que la iglesia católica es un entidad delincuente. Hemos sostenido en muchas ocasiones que los dos temas sin solucionar que han destruido la credibilidad de la iglesia son los escándalos sexuales y financieros. Nada se ha hecho para solucionarlos y, en ambos casos, el taparlos es la peor táctica que se puede utilizar y, por ahora, es la única que vemos.

  7. Toda sociedad tiene miembros corruptos.Lo malo es que el peor de todos los corruptos maneje,desde lo oculto, las revisiones para destruir la corrupción.Es como querer sacar malos olores de una casa,teniendo como máximo limpiador a un apestoso zorrillo.La ruina de esa casa es segura.Gana el zorrillo,su peste se queda.Francisco I se queda.

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