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Periódico alemán culpa a Coccopalmerio de la indulgencia vaticana con los abusos

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Después de la andanada de Der Spiegel, otra publicación alemana de impecable prestigio progresista, Herder Korrespondenz, pone en evidencia la laxitud de la Curia con Francisco con respecto a los abusos de carácter homosexual en la Iglesia, apuntando a un instigador: el cardenal Francesco Coccopalmerio.

Lo peor del Testimonio Viganò, lo más escandaloso e irritante, es que no solo lo hacen eminentemente creíble el cáracter y la posición de quien lo escribe, quien fuera nuncio apostólico en Estados Unidos y antes de eso, azote de corruptos en el Gobernorato vaticano, sino también muchas otras cosas, una verdadera ristra de detalles que crean un verdadero patrón en la Curia de Francisco de desusada indulgencia con los abusos sexuales de clérigos y los escándalos homosexuales en general.

Famoso se hizo pronto el caso de Mauro Inzoli, apodado ‘don Mercedes’ por su afición a los coches de lujo y a la buena vida, hallado culpable de pedofilia con niños entre 12 y 16 años, que fue reducido al estado laical por tal motivo por Benedicto XVI en 2012 y rehabilitado por la misericordia del nuevo Papa, que tuvo que desdecirse cuando el sacerdote fue de nuevo llevado a juicio por el mismo delito.

El de Inzoli es solo uno de los ejemplos que pone para apoyar sus tesis el teólogo y periodista Benjamin Leven, que viene ahora a echar más leña al fuego de la reciente polémica iniciada en la prensa germana con el reportaje de Der Spiegel con un ensayo -‘Secreto pontificio’- en Herder Korrespondenz, un diario alemán de tendencia progresista.

Resumida, su tesis sería: lo que cuenta Viganò es cierto, pero la realidad es aún peor. Este pontificado ha sido consistentemente laxo con los escándalos sexuales del clero y quien, según Leven, mayor responsabilidad tiene en llevar a Su Santidad por este camino de cuestionable misericordia no es otro que su estrecho colaborador el Cardenal Francesco Coccopalmerio.

En realidad, la primera instantánea que vio el mundo de Jorge Bergoglio como Papa Francisco en el balcón de San Pedro ya parecía dar indicaciones fiables de que su dureza con los obispos encubridores no iba a ser excesiva. En efecto, en la histórica escena puede verse a su izquierda, elegido por él mismo para compartir su triunfo, al cardenal belga Gotfried Danneels.

Curiosa elección. Danneels, en su día Arzobispo de Bruselas-Malinas, fue el único de los cardenales no estadounidense en ‘caer’ en la purga iniciada en 2002. Había encubierto a un colega en el episcopado que llevaba años abusando sexualmente de su propio sobrino; el cardenal llegó a hablar en varias ocasiones con la víctima para convencerle de que se olvidara del asunto, con la mala fortuna de que el interfecto grabó una de esas conversaciones.

Danneels fue apartado de sus funciones, pero, a diferencia del caso McCarrick, no ‘descardenalado’, con que pudo seguir conspirando a placer en el grupo informal creado en torno al ya difunto cardenal Carlo María Martini, la ‘mafia de San Galo’, para elegir un Papa ‘progresista’. El finalmente seleccionado por los de San Galo fue Bergoglio, e imagino que el gesto de rehabilitación de Danneels vino a ser una prueba de gratitud.

Desde ahí empieza la influencia de Coccopalmerio. Coccopalmerio era, hasta abril de este año, presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, y en 2010 había sido nombrado miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En 2015, el Papa Francisco le coloca en una nueva división de la Suprema encargada de revisar las apelaciones de los sacerdotes condenados por abusos. Según el Testimonio Viganò, Coccopalmerio es pieza esencial de la ‘corriente’ prohomosexual de la Curia.

Coccopalmerio intercedió por Inzoli, pero, en un plano más personal, también consiguió para su secretario, Monseñor Luigi Capozzi uno de los magníficos apartamentos vaticanos que, en realidad, no le correspondían por su posición, el mismo en el que había vivido Joseph Ratzinger cuando era cardenal, con la idea de lograr para él una tiara episcopal más adelante.

Y fue en ese lujoso apartamento donde Capozzi organizó con otros clérigos -varias fuentes hablan de presencia de púrpura y escarlata- una orgía homosexual donde corría la droga de tal magnitud que vino a interrumpirla la Gendarmería y a detener a Capozzi, con el consiguiente escándalo. No tenemos noticia de que Capozzi haya sido reducido al estado laical o haya perdido el tratamiento de Monseñor, aunque nos tememos que no le veremos ya de obispo.

El caso, escribe Leven, que Coccopalmerio «por lo general se oponía reducir al estado laical a los sacerdotes» acusados de abusos, porque lo consideraba en un sacerdote «una pena similar a la de muerte». Probablemente estuviera Coccopalmerio entre esas personas que, ha sugerido recientemente el cardenal Gerhard Müller, acusaban al entonces prefecto para la Doctrina de la Fe de «falta de compasión» ante el Papa. El caso es que solo dos de cada diez sacerdotes hallados culpables de abusos sexuales fueron obligados a colgar los hábitos bajo la influencia de Coccopalmerio.

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Leven, que vive en Roma desde hace años, también arroja luz sobre una de las muchas decisiones repentinas del Santo Padre: el despido de tres sacerdotes colaboradores de Müller en Doctrina de la Fe. Müller recibió un buen día un comunicado del Papa en el que le ordenaba escuetamente que los despidiera, sin más explicaciones. El cardenal alemán pidió una audiencia, esperando, antes de deshacerse de colaboradores que consideraba profesionalmente valiosos y personalmente intachables, conocer las razones de Su Santidad. La reunión fue breve y no muy agradable; el Francisco respondió que él era el Papa y no tenía que dar explicación alguna de sus decisiones, y que esos tres empleados tenían que ser despedidos inmediatamente.

Según relata Leven, al menos dos de ellos trabajaban, precisamente en la sección consagrada a la disciplina de los clérigos problemáticos y se toman, a lo que parece, su trabajo completamente en serio. De hecho, a día de hoy, sus puestos aún no han sido cubiertos.

Pero la actitud relajada de Su Santidad ante los abusos, en contraste con sus fieros pronunciamientos de ‘Tolerancia Cero’, son bastante más numerosos. Bloqueó personalmente el plan para «establecer un tribunal penal permanente para obispos» implicados en casos de abusos.

También se vio esta actitud ambigua en su viaje a Chile y su empecinamiento en mantener al protegido del sacerdote pedófilo Karadima -que hoy mismo ha sido, después de tantos años, reducido al estado laical-, Juan Barros tras calificar de ‘calumniadores’ a sus víctimas, o en la supuesta orden dada a Müller de suspender una investigación sobre su amigo el cardenal británico Cormac Murphy-O’Connor. Y más, y más.

Así, dice Leven, «parece proyectar una imagen ambigua: el Papa se enfrenta al problema, tiene la potestad para intervenir, se reúne con las víctimas. Pero, al mismo tiempo, cierra los ojos ante casos concretos y se muestra impermeable a todos los consejos que se le dan».

9 comentarios en “Periódico alemán culpa a Coccopalmerio de la indulgencia vaticana con los abusos
  1. M.A. Barriola
    Leo cotidianamente infovaticana, pero quisiera advertir sobre frecuentes errores en lo que aquí se escribe, ya de ortografía, ya de información.
    Un simple ejemplo: a la mitra episcopal, no se la puede denominar «tiara episcopal», como aquí se lo hace.
    La tiara era de uso exclusivo de los papas y ya no la exhiben más, a partir de la venta de la suya, realizada por Pablo VI.

    1. Un honor para quienes somos partícipes de Infovaticana contar con Monseñor Dr. Barriola entre sus lectores a diario y ahora ver su presencia en zona de comentarios. Ojalá pudiésemos contar con usted como articulista.

      Espero se encuentre bien de salud. Que Dios lo proteja.

  2. Estos días Francisco ha reducido a estado laical a Cristian Precht y Fernando Karadima,ambos chilenos. Está bien. Opino que medidas drásticas debiera utilizar también contra sacerdotes culpables de países donde la iglesia es poderosa como Estados Unidos o Europa. LEY PAREJA NO ES DURA.

  3. Bueno, que esto le haga reflexionar y reaccionar, a veces se escucha más a los de fuera que a los de dentro, que no piense que es persecución, y que sea para el bien de la Santa Madre Iglesia.

  4. «No tenemos noticia de que Capozzi haya sido reducido al estado laical o haya perdido el tratamiento de Monseñor, aunque nos tememos que no le veremos ya de obispo».
    Continuando con el comentario de Miguel Antonio Barriola quisiera advertir que el subconsciente le juega malas pasadas al redactor de la noticia. No creo que sea verdad que temen que Capozzi no vaya a ser ordenado obispo. Donde dice «nos tememos» debería decir «suponemos».

  5. Sin duda que lo que dice Viganó es solamente la punta de un iceberg muy grande. Según autores como Engel, en EE.UU. la Conferencia Episcopal, desde Bernardin, ha estado en manos de homosexuales y promotores de la homosexualidad. Y eso obviamente que no ha podido ocurrir sin apoyo desde Roma.

  6. Perdone, sé que es algo secundario, pero, ¿por qué titulan sin el artículo («Periódico alemán» en vez de «un periódico alemán»)? En inglés se hace así, sí, pero no en castellano. Queda muy chirriante, como de algo mal traducido. Esta moda vino con las traducciones automáticas de Yahoo y cosas así; no la imiten en su valiosa e interesante página. Gracias, y disculpe.

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