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Munilla a Setién: “Muchas gracias, padre”

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Ayer conocíamos la muerte de José María Setién, que encabezó la diócesis de San Sebastián durante 21 años. Hoy les dejamos las palabras de su sucesor -tras el paso de Uriarte-, el obispo José Ignacio Munilla, que en su página web ha publicado un artículo titulado Eskerrik asko, aita (Muchas gracias, padre). 

ESKERRIK ASKO, AITA (MUCHAS GRACIAS, PADRE)

Esta es la palabra que me brota en el momento del fallecimiento de Don Jose María Setién: eskerrik asko, aita! Ante todo, siento la necesidad de manifestar mi expresión filial de reconocimiento y agradecimiento ante quien ha sido mi padre y pastor.

En estos momentos, el hecho de que yo sea su sucesor, no deja de ser algo anecdótico. Mi relación con él no ha sido tanto la de hermandad entre obispos, cuanto la de filiación de un sacerdote hacia un obispo, de cuyas manos he recibido el mayor tesoro de mi vida: el sacerdocio.

Si bien es verdad que el Evangelio nos dice aquello de: “Y no llaméis a nadie ‘padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del Cielo” (Mt 23, 9); igualmente cierto es que la Tradición de la Iglesia no ha hecho una aplicación literal de estas palabras, sino que las ha entendido en el sentido de que toda “paternidad” en esta vida, debe ser reconocida como un reflejo, como un ‘sacramento’, de la paternidad divina. Sí, Dios Padre es la fuente de toda paternidad. Y esto es lo que me lleva a expresar mi gratitud hacia la paternidad de D. José María, a través de la cual he recibido el cuidado cariñoso y fiel de Dios Padre.

Es comprensible que la mayoría de las semblanzas que podamos escuchar en estos momentos se refieran a las cualidades y a las contribuciones de D. Jose María Setién, que ciertamente han sido muchísimas. Pero yo quiero subrayar lo que me parece central y principal: ser sacramento de Cristo y de la paternidad de Dios.

Y para ello, me refiero a una anécdota acontecida en la parroquia de El Salvador de Zumárraga, de la que yo fui párroco. D. Jose María había acudido para confirmar a un grupo de jóvenes, con los que tuvo un breve encuentro antes de la ceremonia. Uno de los jóvenes leyó un escrito en nombre de todos sus compañeros, en el que manifestaba su compromiso de “seguir el proyecto de Jesús”. D. José María miró a este joven con cariño, y le dijo: “Cuando alguien plantea que quiere ser ‘seguidor del proyecto de Jesús’, yo me atrevo a invitarle a que siga a Jesús, el cual tiene un proyecto“… Ciertamente, no era fácil para aquellos jóvenes comprender el matiz que se encerraba en aquellas sabias palabras… Recuerdo que en las semanas posteriores me volví a reunir un par de veces con aquellos jóvenes, y me empleé a fondo para hacerles entender que D. José María había puesto el acento en lo central: la persona de Jesucristo. Todo lo demás era secundario; o, mejor dicho, una consecuencia.

Acaso sea éste el mensaje que nos deja Don José María en el momento de su despedida: No me miréis a mí, mirad a Jesús; y en Él, amaos los unos a los otros.

15 comentarios en “Munilla a Setién: “Muchas gracias, padre”
  1. SETIEN era un miserable con todas las letras, y Munilla ha perdido otra ocasión de estarse callado. MUNILLA, progresa en la insustancialidad y en la insoportable levedad. Y si MUNILLA que no es del todo malo, nos toma por imbéciles, imaginaos lo que hacen los malos que no son pocos.

  2. Así como alguien dijo :”donde está escrito que un padre ha de querer a todos los hijos por igual”; también otro dijo: “donde está escrito que todos los hijos quieran por igual al padre (con minúscula)”.

  3. Me parece muy bien que Munilla haya tenido una buena experiencia con Setién. Muchos vascos católicos y no nacionalistas hemos tenido otra experiencia muy distinta con semejante sujeto.

  4. Yo pensaba que el sacerdocio se recibía de Jesucristo, y que el administrador del sacramento es anecdótico. Parece ser que lo sustancial es el obispo que administra y no que la fuente sea Cristo. Debo de ser un rancio tradicionalista….

  5. Esta es la riqueza de su pensamiento:
    Soy de una tribu porque aitá y amá me enseñaron una lengua que otros no conocen. Quiero que todo mi país hable esa lengua, forme una nación y tenga un estado propio, aunque me tenga que cargar todos los dialectos de esa misma lengua.
    Como la religión de mi tribu es la católica me haré Sumo Sacerdote de esa religión y la emplearé para conseguir mi anhelo político. Pero como ahora son mayoría en esa religión los españoles, diré que no hay que hacer política y me callaré lo que pienso. Actuaré a la chita callando.
    Me importa un bledo si mi tribu ha sido siempre española, y si la historia así lo dice. Yo soy vasco y punto.
    Está visto que por las buenas no se van a ir de aquí esos españolazos que no nos dejan ser sólo vascos y nada más que vascos, independientes. Así que muchos de la tribu han empezado a matar, amenazar, cobrar impuesto revolucionario y asaltar, quemar y lo que haga falta. (1)

  6. Como el Estado tiene Policía, yo digo que eso también es una violencia y que una y otra están equiparadas. Ya sé yo que la fuerza policial no nos va a impedir ser vascos. Pero nosotros sí que vamos a impedir a los españoles que lo sean.
    Mis primos etarras van a sacudir el árbol y mis hermanos nacionalistas van a recoger las nueces.
    Yo voy a aprovechar los cambios litúrgicos para imponer el éuskera, que no vascuence, en todas las misas, con breves aportes en castellano, porque el éuskera no hay quien lo entienda y para no exagerar y parezcamos equilibrados.
    Y amnistía, mucha amnistía, derechos de los presos, que las víctimas ya están muertas y que sus familias no tienen derecho a formar parte del proceso político.
    Al fin y al cabo, somos una raza superior, el Rh lo confirma. Somos más ricos, tenemos más dinero, ¿cómo vamos a dejar que nos mangoneen esos maketos, inferiores a todas luces?
    Que han muerto cientos de maketos y de malos vascos traidores? Ellos se lo buscaron. (2)

  7. Pero eso no hay que decirlo. Me callo todo lo que no me interesa decir. Que se han exiliado cientos de miles de maketos y vascos? Tanto mejor, así dominamos más.
    Que nadie pueda ir con una bandera de España por la calle? Justo lo que yo quería. Muy bien.
    Y todos los niños oirán sólo lo que nosotros les queramos decir. Y los teleoyentes también. Y los lectores de la prensa también. Y en la Iglesia también.
    El Paraíso euskadiano y sabiniano ya se acercan. Soy feliz. Lástima, se me está olvidando todo.
    (y 3)

  8. Pobre Munilla, algo bueno tenia que decir de quién le ordenó sacerdote, a mi también me hizo sufrir mucho Setien, pero yo me quedo con lo de mirar a Jesus que es muchas veces lo único que nos puede hacer amarnos unos a los otros.

  9. Lo de predicar en los funerales no se ha hecho hasta después del Concilio. Antes -lo recuerdo de mi infancia- se cantaba la Misa de Requiem, se iba en procesión por el cadáver y se tocaban campanas. Pero no había homilia en los funerales. Quizá porque sabían que al final se convertiría en un elogio fúnebre sistemático. Esto está pasando hace muchos años y desde luego no es Setién el primer impresentable -ni posiblemente el peor- que ha muerto con elogio fúnebre. Ni mucho menos. Y esto no elimina la responsabilidad personal de Mons. Munilla pero la encuadra y la trata -a mi modesto entender- con más objetividad.
    Es una situación de extrema confusión generalizada y a veces somos más victimas que culpables. Habría que ir a la raiz.

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