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José María Setién, el obispo que dio que hablar

José María Setién, obispo emérito de San Sebastián
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Esta madrugada expiraba su último aliento José María Setién, el controvertido obispo emérito de San Sebastían. 

La biografía de José María Setién

José María Setién nació un 18 de marzo de 1928 en la localidad de Hernani, Gipúzcoa. Tras recibir su vocación ingresó en el Seminario de Vitoria, donde estuvo hasta su traslado a Roma. Allí se matriculó en la Universidad Gregoriana y, años más tardé, se licenció en Teología y consiguió el doctorado en Derecho canónico. En 1951, tras haber vuelto a Vitoria, recibió la ordenación sacerdotal, empezando su ministerio como profesor de Teología Moral y director espiritual.

Continuó con su labor docente en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde se encargó de las asignaturas de Derecho y Teología. Ya a finales de la década de los 60 inició su ascenso por la Iglesia española, siendo nombrado vicario general en la diócesis de Santander, y obispo auxiliar de San Sebastián en 1972. Desde el 1979 y hasta el 2000 ocupó el puesto de obispo titular de la diócesis donostiarra, coincidiendo con los años de sangre en el País Vasco, donde prácticamente a diario secuestraban o asesinaban a alguien. También fue miembro de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal española.

Su episcopado destacó por las numerosas polémicas que protagonizó. La actitud que mantuvo con las víctimas de ETA fue, cuanto menos, criticada por muchos fieles. Sin ir más lejos cuando el socialista Enrique Casas fue asesinado, el obispo no permitió que las exequias correspondientes se celebraran en la catedral. En 1998, en una tregua por el Pacto de Estella, pronosticó que vería la paz siendo obispo. Pero se chocó de bruces con la realidad, ya que tuvieron que pasar doce años para que Euskadi experimentara esa situación que hoy día goza.

Precisamente en uno de los periodos clave en las negociaciones entre los terroristas y el gobierno vasco, tras el secuestro de Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el prelado desató el escándalo con sus cartas pastorales. Llegó incluso a manifestar que la Constitución española, promulgada en 1978, debía ser reformada y recoger el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco. También quiso mediar en favor de los políticos presos.

Forzosa retirada en el 2000

San Juan Pablo II contempló la situación desde el Vaticano con preocupación e indignación. De hecho, en varias ocasiones el Papa trasladó a la Conferencia Episcopal española su animadversión por Setién, forzando así que en el 2000 renunciase a su puesto “por motivos de salud”. Es autor del libro Un obispo vasco ante ETA, publicado en 2007, en el que tildaba de revolucionarios a los terroristas.

Si hay una palabra que defina su actitud ante la masacre, esa es ambigüedad. Setién era una eminencia en el seno del PNV y los simpatizantes de la izquierda radical también le tuvieron en alta consideración. Sin embargo, no fue igual su trato con los partidos no nacionalistas. Su posición le llevó a lamentarse tanto de las muertes ocasionadas por ETA como las de los propios criminales, asegurando que la paz no era gratis y que si había que llegar a un acuerdo ese era el de “qué precio se está dispuesto a pagar”.

Su figura siempre será recordada de manera positiva y negativa a la par. Hay quienes lo defienden espetando que nunca fue comprendido, y por otro lado hay quienes en su día celebraron su renuncia como líder de la Iglesia en Donostia. Fue especialmente crítico con algunas acciones policiales y denunció las supuestas torturas a los etarras. Aunque desde su púlpito también lanzó un mensaje constante en contra de la violencia y en favor de “caminos más humanos de pacificación”.

Una vez retirado de la primera línea de la actividad eclesiástica, Setién se mantuvo en la sombra. Pocas veces llamó la atención o hizo acto de presencia. Sí fue llamativa su presencia en un curso de verano de la Universidad del País Vasco en el 2006, durante la llamada tregua “permanente” de ETA. Por aquel entonces vaticinó que el proceso de paz no avanzaría si no se producía una “flexibilidad” en los “planteamientos doctrinales” del Gobierno y de la banda terrorista, que hiciera posible que las “exigencias más radicales” cedieran en favor de “un acuerdo que habría que construir”.

Fallece a los 90 años

Es autor de algunos libros como “Conflicto cultural y comunidad cristiana” o “Pueblo vasco y soberanía. Aproximación histórica y reflexión ética”. Monseñor Setién fallecía esta madrugada en el hospital Donostia con 90 años, después de que el pasado domingo le diera un ictus, según han informado las fuentes del Obispado de la capital guipuzcoana. Su funeral se celebrará el próximo miércoles en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián.

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