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‘Fui a Roma para asegurarme de que nuestra voz llegara al Santo Padre’

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El portal AsiaNews recoge una carta del cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, dirigida a los medios en la que el purpurado chino se refiere a las informaciones publicadas en últimos días sobre los obispos de Shantou y Mindong, relata su encuentro con el Papa Francisco, explica la grave situación de los católicos en China y reitera su miedo a un mal acuerdo entre el Vaticano y el gobierno chino. 

A continuación, puede leer la carta del cardenal Zen publicada en su blog

29 de enero de 2018

Queridos amigos de los medios:

Desde que AsiaNews reveló algunos hechos recientes de la Iglesia en China, de obispos legítimos al cual la “Santa Sede” habría pedido dimitir para dar lugar a “obispos” ilegítimos y hasta excomulgados en modo explícito, diversas versiones e interpretaciones de los hechos están creando confusión entre la gente. Muchos, sabiendo de mi reciente viaje a Roma, me pidieron algunas aclaraciones.

En octubre pasado, cuando Mons. Zhuang recibió su primera comunicación de la Santa Sede y pidió mi ayuda, le envié a alguien para llevar su carta al Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, incluida una copia para el Santo Padre. No sé si esa copia que había incluido haya jamás llegado al escritorio del Santo Padre. Por fortuna, Mons. Savio Hon Taifai estaba todavía en Roma y pudo encontrarse con el Papa para una visita de despedida. En esa ocasión, él le llevó a conocimiento del Santo Padre y este le prometió que estudiaría el caso.

A causa de las palabras que el Santo Padre habría dicho a Mons. Savio Hon, los nuevos hechos de diciembre fueron aún más chocantes y sorprendentes para mí. Cuando el anciano y afligido Mons. Zhuang me pidió llevar al santo Padre su respuesta al mensaje recibido por la “delegación vaticana” a Beijing, no pude decirle que no. ¿Pero qué podía hacer de seguro para que su carta llegase al Santo Padre, cuando no estoy seguro si mis cartas le llegan a él?

Para asegurarme de que nuestra voz llegara al Santo Padre, tomé la decisión de ir a Roma. Salí de Hong Kong la noche del 9 de enero, llegando a Roma la madrugada del 10 de enero, justo a tiempo (en realidad, un poco tarde) para participar en la audiencia general del miércoles. Al final de la audiencia, los cardenales y obispos fuimos admitidos para el “besa manos” y yo tuve la posibilidad de poner en manos del Santo Padre el sobre, diciéndole que venía a Roma sólo para traerle una carta de Mons. Zhuang, esperando que él tuviese tiempo para leerla (en el sobre había una carta original del obispo en chino con mi traducción al italiano y una carta mía).

Por razones obvias, esperaba que mi presencia en la audiencia no se notara demasiado, pero mi llegada tardía al aula fue notada. De todos modos, ahora todos pueden ver la entera secuencia de la Tv vaticana (a propósito, la audiencia se realizó en el Aula Pablo VI, no en la plaza de San Pedro y llegué un poco tarde a la audiencia, pero no “esperé haciendo cola y al frío”, como informaron erróneamente algunos medios).

En Roma me encontré con el Padre Bernardo Cervellera de AsiaNews. Intercambiamos información, pero yo le dije que no escribiese nada. Él estuvo de acuerdo. Ahora que ya algún otro difundió la noticia, puedo aceptar confirmarlo. Sí, por cuanto pude saber, las cosas sucedieron tal como fueron narradas en AsiaNews (el artículo de AsiaNews “cree” que el obispo que guiaba la delegación vaticana (a China) fue Mons. Celli. No sé con qué rol oficial él estaba allí, pero es casi seguro que fuese justamente él quien estaba en Beijing).

En este momento crucial y a causa de la confusión que reina en los medios, conociendo directamente la situación de Shantou e indirectamente la de Mindong, me siento en el deber de compartir mi conocimiento de los hechos, para que las personas que están preocupadas por el bien de la Iglesia puedan conocer la verdad a la cual tienen derecho. Soy perfectamente consciente de que haciendo esto, estoy hablando de cosas que técnicamente son calificadas como “confidenciales”. Pero mi conciencia me dice que en este caso, el “derecho a la verdad” debería superar todo “deber de confidencialidad”.

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Con esta convicción, me preparo para compartir con vosotros cuanto sigue.

En la tarde de aquel día, el 10 de enero, recibí una llamada de Santa Marta, en la cual me decían que el Santo Padre me recibiría en audiencia privada la tarde del 12 de enero (si bien el boletín vaticano da la noticia el 14 de enero). Aquel era mi último día de mis 85 años de vida, ¡un gran don del cielo! (Tengan en cuenta que también era la vigilia de la partida de la partida del Santo Padre para Chile y Perú y, por lo tanto, el Santo Padre estaría muy ocupado).

Esa tarde, la conversación duró aproximadamente media hora. Fui bastante desordenado al hablar, pero creo que logré transmitir al Santo Padre las preocupaciones de sus hijos fieles en China.

La pregunta más importante que le hice al Santo Padre (que estaba citada también en la carta) era si había tenido tiempo de “estudiar el caso” (como había prometido a Mons. Savio Hon). A pesar del peligro de ser acusado de romper la confidencialidad, he decidido contaros lo que dijo su Santidad: «Sí, les dije a ellos (sus colaboradores en la Santa Sede) que no creen otro caso Mindszenty». Yo estaba allí en presencia del Santo Padre, en representación de mis hermanos chinos que sufren. Sus palabras deberían ser bien entendidas como un consuelo y un aliento más para ellos que para mí.

Esta referencia histórica al cardenal Josef Mindszenty, uno de los héroes de nuestra fe, fue muy significativo y apropiado por parte del Santo Padre. El cardenal Josef Mindszenty era arzobispo de Budapest, cardenal primado de Hungría bajo la persecución comunista. Sufrió mucho durante varios años en la cárcel. Durante la corta vida de la revolución de 1956 fue liberado por los insurgentes, y antes de que el Ejército Rojo destruyera la revolución, se refugió en la Embajada de los Estados Unidos. Bajo la presión del gobierno, la Santa Sede le ordenó que abandonara el país y nombró a su sucesor a placer del gobierno comunista.

Con esta revelación, espero haber satisfecho el legítimo «derecho a saber» de los medios y de mis hermanos en China. Lo importante para nosotros es orar por el Santo Padre, cantando el muy apropiado himno tradicional «Oremus»: Oremus pro Pontifice nostro Francisco, Dominus conservet eum et vivificet eum et beatum faciat eum in terra et non tradat eum in animam inimicorum eius.

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Tal vez se necesite alguna explicación adicional.

1. Hago notar que el problema no es la renuncia de obispos legítimos, sino la solicitud de dar cabida a los ilegítimos e incluso excomulgados. Aunque la ley sobre la jubilación debido a limitaciones de edad nunca se ha aplicado en China, muchos obispos subterráneos ancianos han pedido insistentemente un sucesor, pero nunca han recibido ninguna respuesta de la Santa Sede. Otros, que ya tienen un sucesor designado, y quizás incluso la bula firmada por el Santo Padre, han recibido órdenes de no proceder con la ordenación por temor a ofender al gobierno.

2. He hablado sobre todo de los dos casos de Shantou y Mindong. No tengo más información, además de la copia de una carta escrita por una mujer católica excepcional, una académica jubilada, muy familiar en los asuntos de la Iglesia en China, en la que advierte que monseñor Celli fue empujado a legitimar al «obispo» Lei Shiying en Sichuan.

3. Reconozco que soy pesimista con respecto a la situación actual de la Iglesia en China, pero mi pesimismo se basa en mi larga y directa experiencia de la Iglesia en China. De 1989 a 1996 solía pasar seis meses al año enseñando en varios seminarios de la comunidad católica oficial. Y tuve una experiencia directa de la esclavitud y humillación a la que están sometidos nuestros hermanos obispos. De acuerdo con información reciente, no hay razón para cambiar esta visión pesimista. El gobierno comunista está haciendo nuevas y más estrictas regulaciones que restringen la libertad religiosa. Ahora están implementando las regulaciones que hasta ahora sólo estaban en papel (a partir del 1 de febrero de 2018, la reunión en la misa de una comunidad clandestina ya no será tolerada).

4. Algunos dicen que todos los esfuerzos para llegar a un acuerdo son ​​para evitar un cisma eclesial. ¡Esto es ridículo! El cisma ya está allí, en la Iglesia independiente. Los Papas han evitado usar la palabra «cisma» porque sabían que muchos en la comunidad católica oficial no estaban allí por voluntad propia, sino bajo una fuerte presión. La propuesta de «unificación» forzará a cualquiera [a ingresar] en esa comunidad. El Vaticano luego daría la bendición a una Iglesia cismática nueva y más fuerte, lavando la mala conciencia de aquellos que ya han sido voluntariamente renegados y otros que están listos para unirse a ellos.

5. ¿No es bueno tratar de encontrar un terreno común para salvar la división de décadas entre el Vaticano y China? ¿Pero puede haber algo «común» con un régimen totalitario? O te rindes o aceptas la persecución, pero permaneces fiel a ti mismo (¿te imaginas un acuerdo entre San José y el Rey Herodes?).

6. Entonces, ¿creo que el Vaticano está vendiendo la Iglesia Católica en China? Sí, definitivamente, van en la dirección que es obvia en todo lo que han hecho en los últimos meses y años.

7. Algunos expertos de la Iglesia Católica en China dicen que no es lógico suponer una política religiosa más dura de Xi Jinping. En cualquier caso, aquí no estamos hablando de lógica, sino de la realidad obvia y cruda.

8. ¿Soy el mayor obstáculo en el proceso de llegar a un acuerdo entre el Vaticano y China? Si este acuerdo es malo, estaría más que feliz de ser un obstáculo.

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8 comentarios en “‘Fui a Roma para asegurarme de que nuestra voz llegara al Santo Padre’
  1. ¿ Pero aún confía en Francisco ? Antes les perseguía sólo Pekín, ahora también la misericorditis. ¿ No se ha enterado que ya no se puede ser católico y que, si persiste en el intento, tendrá que someterse a las consecuencias ?

  2. ¡Cuánta humildad verdadera desprende la carta de Monseñor Zen! No existe en ella rastro de rencor ni de indignación y ello a pesar de la persecución que lleva muchos años padeciendo la Iglesia Católica china fiel a Roma y muy especialmente su Jerarquía. Pero al mismo tiempo ¡cuánta firmeza y sinceridad en sus explicaciones! Así cuando se pregunta: Entonces ¿ creo que el Vaticano está vendiendo la Iglesia Católica en China?. Sí. Definitivamente. ¡Cómo se nota que estos obispos son realmente perseguidos y están curtidos en su fe! Estos obispos no hablan de herir sensibilidades, sino que afrontan con fe y valor su destino. Y saben que la Verdad nos hace libres. Por eso hablan del «derecho a la verdad» y nos la dicen.

  3. Y digo yo, si Bergoglio decide por su cuenta y riesgo que la falsa iglesia cismática y sometica al PCCh de repente se convierta en iglesia oficial… si eso no es posible como dice el Cardenal Zen, entonces ante un hecho tan grave, el resto de obispos no tienen nada que decirle al Papa?

  4. » De 1989 a 1996 solía pasar seis meses al año enseñando en varios seminarios de la comunidad católica oficial. Y tuve una experiencia directa de la esclavitud y humillación a la que están sometidos nuestros hermanos obispos».

  5. Ricardo…

    Es lamentable que la mayor parte de los comentaristas no entienden la realidad de los católicos de China , que Ud .
    resumió con esa corta frase del Cardenal Zen .

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