¿Por qué los ‘dubia’ de los cuatro cardenales responden a una petición de Francisco?

¿Por qué los ‘dubia’ de los cuatro cardenales responden a una petición de Francisco?

El arzobispo de Viena ha criticado recientemente a los cardenales de los “dubia” por hacer público que han pedido una audiencia con el Papa. Sandro Magister recoge en su blog un texto que señala que Francisco es el primero en hablar de parresía, sinodalidad o de profundizar con libertad en algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales.

El vaticanista Sandro Magister recoge en su blog Settimo Cielo un texto de un autorizado hombre de Iglesia y público que analiza las recientes declaraciones sobre Amoris Laetitia del cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.

El autor del texto -que no ha querido dar a conocer su nombre- desgrana los argumentos ofrecidos por el arzobispo de Viena y señala que «no convencen».

En primer lugar, el texto recogido en Settimo Cielo responde a los reproches de Schönborn a los cardenales de los “dubia” por hacer público que han pedido una audiencia con el Papa:

«El Papa Francisco no hace otra cosa que hablar de parresia, de sinodalidad  (…) y, ahora, este mismo pontífice, a pesar de susodichas palabras, decide no recibir a estos cuatro cardenales que le han pedido audiencia de manera humilde y legítima… ¿Y ellos no deberían decir nada? ¡Realmente el cardenal Schönborn tiene un extraño concepto de parresia!»

El texto publicado en el blog de Magister recoge, asimismo, las palabras del Papa en la Primera congregación general de la III Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2014 en las que defiende la necesidad de «decir todo lo que se siente con parresia»:

“Una condición general de base es esta: hablar claro. Que nadie diga: «Esto no se puede decir; pensará de mí así o así…». Se necesita decir todo lo que se siente con parresía. Después del último Consistorio (febrero de 2014), en el que se habló de la familia, un cardenal me escribió diciendo: lástima que algunos cardenales no tuvieron la valentía de decir algunas cosas por respeto al Papa, considerando quizás que el Papa pensara algo diverso. Esto no está bien, esto no es sinodalidad, porque es necesario decir todo lo que en el Señor se siente el deber de decir: sin respeto humano, sin timidez. Y, al mismo tiempo, se debe escuchar con humildad y acoger con corazón abierto lo que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejerce la sinodalidad” .

En el discurso para la conclusión de la III Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2014, el Papa afirmó que si no hubiera habido discusiones animadas se hubiera preocupado y entristecido:

“Personalmente me hubiese preocupado mucho y entristecido si no hubiesen estado estas tentaciones y estas animados debates; este movimiento de los espíritus, como lo llamaba san Ignacio (EE, 6), si todos hubiesen estado de acuerdo o silenciosos en una falsa y quietista paz”.

Asimismo, en la exhortación apostólica Amoris laetitia, Francisco escribe:

“La complejidad de los temas planteados nos mostró la necesidad de seguir profundizando con libertad algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales”.

Puede leer en este enlace el artículo completo publicado en el blog de Sandro Magister. 

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