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Los consejeros del Papa vituperan a los cristianos americanos
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Los consejeros del Papa vituperan a los cristianos americanos

INFOVATICANA
17 Julio, 2017

CNS / Paul Haring

“Las generalizaciones indiscriminadas de Spadaro y Figueroa son preocupantes y denotan el nivel que tienen los consejos que recibe el Papa Francisco de sus asesores más cercanos”, asegura Thomas Williams en un artículo para el portal estadounidense Breitbart en el que responde a las afirmaciones del director de La Civiltà Cattolica y del responsable de la edición argentina de L’Osservatore Romano.

THOMAS D. WILLIAMS, PH.D. / Breitbart -En un peculiar y farragoso ensayo, el consejero del Papa, el padre Antonio Spadaro SJ, ha caricaturizado a los evangélicos sureños y blancos y a los católicos americanos conservadores tachándolos de fanáticos ignorantes, teocráticos, maniqueos y belicistas que esperan con ansia el Apocalipsis.

Son “estos grupos religiosos formados principalmente por blancos del Sur profundo de los Estados Unidos” los que impulsan los conflictos y justifican la belicosidad basándose en el Antiguo Testamento, “en lugar de ser guiados por la mirada penetrante y llena de amor del Jesús de los Evangelios”.

El artículo ha sido publicado tanto en italiano como en inglés en el periódico controlado por el Vaticano, La Civiltà Cattolica, del que el padre Spadaro es editor jefe. En dicho artículo el jesuita escribe que los evangélicos y católicos americanos están metidos en “un ecumenismo del conflicto”, cuyo objetivo es llevar adelante “un estado de tipo teocrático”.

Para la redacción de este ensayo Spadaro, amigo y consejero del Papa Francisco, recibió la ayuda del ministro presbiteriano y argentino, Marcelo Figueroa, viejo amigo del Papa que fue escogido con lupa por el Pontífice como editor jefe de la edición argentina del periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano.

El artículo advierte que los cristianos conservadores están motivados, en última instancia, por “el deseo de tener alguna influencia en la esfera política y parlamentaria y en los ámbitos jurídico y educativo para, así, someter las leyes públicas a la moral religiosa”.

Pero, ¿realmente es así? La historia que, desde 2011, domina en los EE.UU. los debates sobre la libertad religiosa es la de las Hermanitas de los Pobres, un grupo de monjas católicas que fue hostigada por la administración Obama bajo el mandato del Departamento de Salud y Servicios Sociales en relación a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible [conocido también como Obamacare, ndt], hasta el punto de llegar incluso al Tribunal Supremo. ¿Realmente Spadaro y Figueroa creen que las Hermanitas están luchando para tener “algo de influencia en la esfera política y parlamentaria” en lugar de, sencillamente, poder vivir según sus creencias religiosas?

Las generalizaciones indiscriminadas de Spadaro y Figueroa, como su evidente falta de familiaridad con el complejo panorama religioso de los Estados Unidos, es preocupante y denota el nivel que tienen los consejos que recibe el Papa Francisco de sus asesores más cercanos.

Los Estados Unidos es uno de los países religiosamente más diverso y pluralista del mundo, mucho más que cualquier nación europea, algo que los autores lamentablemente parecen ignorar. Los cristianos son más del 70% de la población, y aunque el grupo más grande está formado por las personas pertenecientes a la Iglesia Católica Romana, hay literalmente cientos de denominaciones cristianas, además del amplio mundo de cristianos sin denominación.

Es más: Spadaro y Figueroa describen la influencia de la religión en la vida pública americana como un fenómeno reciente y no hay nada más lejos de la realidad. Escriben que la tendencia americana de ver el mundo en términos de bueno y malo y de mezclar “política, moral y religión” se remonta a comienzos del siglo XX, cuando se publicaron los doce volúmenes de Lyman Stewart, The Fundamentals. Si bien esta obra dio efectivamente el nombre al fundamentalismo cristiano en América, no fue tan influyente como los autores parecen pensar.

Fue el francés Alexis de Tocqueville, tal vez el mayor comentarista de todos los tiempos en lo que respecta a la religión en América, el que en la primera mitad del siglo XIX se maravilló por el papel único que la religión tenía en esta joven nación, tan distinto al que tenía en su nativa Europa. A pesar de la fecha en que fue escrita esta obra, describe de una manera acertada el lugar histórico que la religión ocupa en la sociedad americana, y su vibrante y permanente interacción con la política y la moralidad pública.

En su monumental clásico de 1835, Democracy in America, Tocqueville observó: “Desde mi llegada a los Estados Unidos lo que más me ha asombrado es la faceta religiosa del país; y a medida que pasa el tiempo, más me percato de las grandes consecuencias políticas, resultado de este nuevo estado de cosas”.

Y en uno de sus más famosos pasajes de la misma obra, el francés describe lo que él cree ser la fuente de la “grandeza” (el término es suyo) de América.

Busqué la grandeza y la genialidad de América en sus amplios puertos y anchos ríos – y no estaban allí . . . en sus fértiles tierras y en sus ilimitados bosques y no estaban allí . . . en sus ricas minas y en su vasto comercio – y no estaban allí . . . en su Congreso democrático y en su inigualable Constitución – y no estaban allí. Hasta que entré en las iglesias de América y oí sus púlpitos encendidos con la virtud no entendí el secreto de su genialidad y poder. América es grande porque es buena; y si América deja de ser buena, dejará de ser grande.

La razón de esto, argumenta Tocqueville, es el resultado de la íntima interacción entre los principios morales y la fe religiosa unidos a la necesidad de una ciudadanía virtuosa en un estado democrático. “Los amantes de la libertad”, dijo, “deberían apresurarse y llamar a la religión para que acuda en su ayuda, porque deben saber que no se puede establecer el reino de la libertad sin el de las buenas costumbres y éstas no pueden fundarse firmemente sin las creencias”.

El deseo de los americanos de incluir su fe cuando toman decisiones éticas no debe confundirse con los hombres de paja retratados por Spadaro y Figueroa y que desean un estado confesional y teocrático. Es precisamente el sano secularismo de los Estados Unidos y el rechazo por parte de los Padres Fundadores de establecer un estado religioso lo que permitió a la fe tener un papel tan importante en la vida pública.

En el viaje que le llevaba a Washington DC en 2008, el Papa Benedicto XVI les dijo a los periodistas que estaba “fascinado” por el hecho que los Padres Fundadores habían creado intencionadamente un estado secular, no porque sintieran hostilidad hacia la religión, sino por el respeto que sentían hacia ella y porque comprendieron que sólo en total libertad puede vivirse la religión de manera auténtica.

Más tarde durante este mismo viaje, Benedicto observó con aprobación que, históricamente, los americanos “no dudan en utilizar argumentos morales arraigados en la fe bíblica en el discurso público”. Y cuando volvió a Italia, el Papa habló de América como un modelo de “sano secularismo”. La describió como una sociedad “en la que la dimensión religiosa, con su diversidad de expresiones, no sólo es tolerada sino que también es apreciada como el ‘alma’ de la nación y como garantía fundamental de los derechos y deberes humanos”.

Mostrarse en desacuerdo con esta singular autocomprensión religiosa, como hacen Spadaro y Figueroa, es mostrarse en desacuerdo con los Estados Unidos en sí mismos. Desde luego, aunque los dos hombres tienen la libertad de hacerlo, deberían ser conscientes que este descarado anti-americanismo no hará que tengan muchos amigos y manchará cualquier otro buen trabajo que elijan hacer. Es obvio que lo que buscaban era aprovechar esta crítica sesgada para atacar al Presidente Trump y a su estratega jefe Steve Bannon; pero al final han acabado atacando a la propia América.

De hecho, después de insultar a los evangélicos americanos, Spadaro y Figueroa continúan y atacan a quienes “profesan ser católicos” pero se expresan de manera “muy cercana a como lo hacen los evangélicos”.

“Son definidos como votantes de valor en lo que se refiere a atraer el apoyo de la masa electoral”, siguen los autores, y comparten una peligrosa “convergencia ecuménica” con los evangélicos en lo que atañe a objetivos compartidos “en temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la educación religiosa en las escuelas y otras cuestiones generalmente consideradas morales o vinculadas a los valores”.

Uno sólo puede preguntarse en qué estaban pensando los autores cuando escribían estas expresiones, visto que el propio Papa Francisco ha intervenido repetidamente sobre cada una de estas cuestiones, insistiendo que el derecho a la vida y la naturaleza del matrimonio entre el hombre y la mujer no son sólo una cuestión religiosa, sino que deben ser consagrados por la ley.

“Es tan grande el valor de una vida humana, y es tan inalienable el derecho a la vida del niño inocente que crece en el seno de su madre, que de ningún modo se puede plantear como un derecho sobre el propio cuerpo la posibilidad de tomar decisiones con respecto a esa vida”, escribió el año pasado en una carta magisterial sobre el matrimonio y la familia llamada Amoris Laetitia.

En una extraña ironía, los autores despotrican contra quienes confunden los ámbitos político y religioso y lo hacen con su innegable diatriba política y, desde luego, profundamente tendenciosa.

Es un misterio que se haya podido publicar algo tan pueril, fanático y tendencioso en lo que antes se consideraba una publicación académica muy seria.

Si al hacerlo los autores piensan que están actuando como constructores de puentes, por usar unas de las imágenes favoritas del Papa, lo que realmente están haciendo es equivocarse. Han alzado un muro de prejuicio y de sesgada estrechez mental que es imposible escalar.

(Artículo publicado originalmente en Breitbart. Traducción de Helena Faccia Serrano para InfoVaticana)

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14 COMMENTS ON THIS POST To “Los consejeros del Papa vituperan a los cristianos americanos”

  1. Echenique dice:

    La sombra de Francisco es alargada. Los que van de pacifistas y misericordiosos son los más peligrosos. Se han unido a los fundamentalismos totalitario, laicista e islamista en su lucha denodada contra los católicos. Ya vamos conociendo que los peores enemigos son los que pululan por el vaticano, alentados por quien tenía que defender la Fe y a los católicos frente a tanto enemigo. Gracias Spafiguecisco.

  2. Teresa dice:

    Excelente respuesta..que elegancia!

  3. Miguel dice:

    Hay que seguir informándose e informando. Los que atacan la sana doctrina, la tradición y la moral ciertamente tienen pleno acceso a la política y los medios masivos de comunicación, pero la mayoría de la gente ya no les cree ni confía en ellos. Lo que se necesita es tener alternativas en los medios electrónicos y locales, donde cada vez más la gente contrasta la información. Cada vez veo con más claridad que las élites pervertidas no representan el sentir popular y mayoritario, sólo tienen acceso a todo el poder, y eso les da la ventaja en la influencia, pero, como están retorcidos, si se presenta la verdad, el bien y el sentido común en contraposición a ellos, finalmente, arrastran mucho menos que si no tuvieran resistencia. ¡Hay que seguir adelante!

  4. Beatriz dice:

    “Los consejeros del Papa vituperan a los cristianos americanos”.
    “Dime con quien andas y te diré quién eres”. No sé quién aconseja a quién.

  5. Esteban dice:

    Qué artículo más falaz el de este autor que tienen que ver las monjas que se opusieron a una disposición de una reforma sanitaria, con la xenofobia del fundamentalismo protestante y de algunos grupos integristas, que es de lo que habla el otro artículo, usa a las monjas para manipular al lector, lo que es despreciable

  6. Ruben dice:

    La misericordia es imprescindible en la vida cristiana, satanás lo sabe y astutamente trabaja para destruir con ella la iglesia de Dios, sin descartar los otros numerosos medios directos y sutiles que ya tiene a su disposición.

    Sus servidores que se han infiltrado en diversos estratos de la iglesia, trabajaran para promover una iglesia ecuménica misericordiosa donde se pueda vivir como uno quiera y al mismo tiempo sentirse en comunión con Dios y en paz con la propia conciencia, tirando a la basura dogmas, enseñanzas evangélicas y tradición, anulando la noción de pecado en nombre de la misericordia y del progreso.

    Quienes se opongan serán perseguidos y catalogados de retrogados, sionistas, marxistas, medievales, etc. Pidamos a Dios fuerza y discernimiento contra esta nueva astucia del demonio que sabe que le queda poco tiempo.

  7. 2 de Enero dice:

    Pues lean las impactantes declaraciones del expresidente del Senado italiano, Marcello Pera, publicadas en el periódico italiano “Il Mattino”.
    “El Papa detesta Occidente”. “El Pontífice hace sólo política”. Pera, liberal y católico, también afirma: “este es un Papa que hace sólo política”. “Busca el aplauso fácil”. “Él -el Papa- sugiere a nuestros estados que se suiciden”. “Este Papa ha acogido el cristianismo y lo ha transformado en política”. “Bergoglio está poco o nada interesado en el cristianismo como doctrina”.
    Son unas declaraciones fuertes que merecen ser analizadas y no, sin analizarlas, echarlas a la papelera.
    ¿Están los consejeros del Papa detrás de su comportamiento y/o actuaciones?

  8. Luis de Argentina dice:

    “No sé quién aconseja a quién” dice Beatriz, y da en el clavo.
    No se cuando van a entender que el Papa no tiene NINGÚN CONSEJERO.
    Tiene amanuenses y secuaces , pero consejeros , NINGUNO.
    El da las ordenes mas que consejos y procede con singular odio.

  9. María R dice:

    Rubén: A los católicos fieles, o fieles católicos como en realidad se nos debe denominar, por profesar la verdadera doctrina católica basada en la Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición y el Magisterio de la Iglesia, se nos ha llamado con carácter despectivo, entre otras cosas, católicos rígidos, católicos integristas y católicos fundamentalistas y se hace siempre con el afán de insultarnos y descalificarnos, con el afán de humillarnos para intentar, de este modo, que abandonemos lo que ellos llaman nuestras trincheras, en las que, como buenos soldados del Ejército de Cristo, hemos de combatir defendiendo nuestra fe, en los actuales tiempos de guerra moral y espiritual que nos ha tocado vivir. Jamás nos llamarían marxistas, ni sionistas como dices tú: 1.-Nunca nos llamarían marxistas, porque una parte importante de ellos pertenece a la Teología Marxista de Liberación, que ha asumido el análisis marxista y desde este análisi marxista , reinterpretan todo lo cristiano . 2.-Nunca nos llamarían sionistas, porque los sionistas en el libro de los “Protocolos de los Sabios de Sión”, libro que S. Maximiliano Kolbe consideraba el “verdadero libro fundamental de la Masonería”, se identifican como organizadores de la Masoneria y secretos directores de la misma. A estos sionistas se dirige S. Maximiliano Kolbe con motivo del Congreso Internacional de los Masones celebrado en Bucarest en 1926, en los siguientes términos : “Y a vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, “Sabios de Sión” que habeís provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta ¿qué ventaja obteneís? (…) Gran cúmulo de oro, de placeres de diversiones, de poder : nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aún esto diera la felicidad ¿cuánto podría durar? tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros jefes hebreos que os habeís dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad ¿no sería mejor si también vosotros os volvieraís sinceramente a Dios?” . Esto puede leerse en un interesantísimo artículo publicado en varias web tras su aparición en la revista Cabildo de Buenos Aires, que lo toma a su vez de la web Catapulta, cuya fuente original es el nº 125 de la revista italiana Chiesa Viva.

  10. Echenique dice:

    Hay un ecumenismo sano y otro perverso. Hay un odio sanísimo y un amor perverso. Quien no odia el error, la falsedad y la mentira no ama de verdad al errante, al falso y al mentiroso, pues los abandona en esas dañinas situaciones, seguramente porque comparte tales errores, falsedades y mentiras. Los spadarosfigueroasfranciscos se han retratado.

  11. JUAN NADIE dice:

    Si hablamos en propiedad no son consejeros, son mamporreros del Portavoz del Trucho en el Vaticano

  12. Ruben dice:

    Maria R: incluí ambos términos “sionistas” y “marxista” por un comentario previo que ya fue borrado por el moderador de infovaticana donde se atacaba el articulo y a la misma web usando esos términos.

  13. Echenique dice:

    Caro Spadaro, negli Usa la vera teocrazia è quella dei laicisti
    di Robert Royal*
    19-07-2017 AA+A++
    Papa Francesco e padre Spadaro
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    Percival Lowell faceva parte dell’illustre famiglia Lowell di Boston, laurea ad Harvard, fondatore dell’Osservatorio Lowell, il più importante astronomo americano ? dicono alcuni ? prima di Carl Sagan. Sulla base di ciò che riteneva essere accurate osservazioni scientifiche, credeva anche che su Marte ci fossero dei canali e scrisse diversi libri per indagare i motivi che avrebbe potuto spingere i marziani a un’impresa così vasta.

    Sfortunatamente, le sue “osservazioni” erano un’illusione ottica (come molti scienziati suoi contemporanei già sapevano) e le recenti esplorazioni di Marte non hanno scoperto alcun segno della civiltà che Lowell riteneva essere un tempo esistita su quel pianeta.

    Padre Antonio Spadaro S.J., direttore de La Civiltà Cattolica, e Marcelo Figueroa, un presbiteriano scelto personalmente da Papa Francesco per dirigere l’edizione argentina de L’Osservatore Romano, hanno recentemente pubblicato osservazioni assai controverse su Fondamentalismo evangelicale e integralismo cattolico. Un sorprendente ecumenismo.

    Ebbene, sono destinati, per buone ragioni, a subire il medesimo destino toccato al povero Percival Lowell. Non è che non forniscano alcuni dati veri. Ma, come molti osservatori che sanno poco della realtà concreta che descrivono, fraintendono la portata e il significato relativi di quasi tutto.

    Per esempio, considerano Rousas John Rushdoony ? una figura marginale oggi sconosciuta alla maggioranza degli evangelicali e assai criticata da quanti invece lo conoscono ? uno dei punti di riferimento maggiori solo perché la sua visione teocratica calza a pennello con la loro tesi sul rapporto che negli Stati Uniti esiste fra religiosità e politica conservatrici.

    In molti altri casi, collegano invece fatti più che disparati con ancor meno giustificazioni di quante ne avesse chi un tempo credeva nei canali di Marte.

    Ciò che temono maggiormente è che la collaborazione fra cattolici ed evangelicali nel combattere la guerra culturale negli Stati Uniti nasconda in realtà il tentativo d’instaurare una teocrazia. Di solito però accuse di questo genere le si sente rivolgere da ambienti come la Planned Parenthood, i gruppi dell’attivismo omosessualista o gli accademici di frangia. Non dal Vaticano.

    Per di più, opinano i due autori, i protagonisti di questo «sorprendente ecumenismo» indulgono in una visione manichea del Bene contrapposto al Male che considera gli Stati Uniti come la Terra Promessa e i nemici degli Stati Uniti come qui nemici di Dio che è semplicemente giusto distruggere, letteralmente, con le nostre forze armate.

    Ora, considerare questo il cuore dell’alleanza fra evangelicali e cattolici è così delirante che un cattolico non può che provare imbarazzo davanti al fatto che un periodico che si presuppone revisionato e autorizzato dal Vaticano pubblichi una sciocchezza tanto calunniosa. I due autori avrebbero fatto meglio a uscire di casa e a guardare un po’ di Stati Uniti piuttosto che, a quanto sembra, passare così tanto tempo con i sociologi di sinistra della religione.

    Sì, negli Stati Uniti esiste qualcosa che assomiglia al sorgere di una teocrazia fondata su una visione manichea. Ma è la teocrazia dell’assolutismo sessuale che non è capace di tollerare il pluralismo o il dissenso. Le Piccole sorelle dei poveri, Hobby Lobby, i fornai evangelici e chiunque si opponga allo tsunami contraccettivo-abortista-omosessualista-(e oggi)-transgender rischia di essere trascinato in tribunale come uno “hate group”. (Spadaro e Figueroa riecheggiano questa pretesa là dove affermano che l’alleanza fra evangelicali e cattolici incarna una visione purista xenofoba e islamofoba che di fatto configura un «ecumenismo dell’odio».)

    Combattere la teocrazia sessuale è un imperativo per tutti coloro che, credenti o non credenti, abbiano a cuore la libertà e il bene comune di una società pluralista. Fino a questo momento, i difensori della libertà religiosa che i tribunali si sono trovati davanti sono stati soprattutto cattolici ed evangelicali. Ma lo stesso fatto che certe questioni debbano essere portate davanti alle corti di giustizia rivela chi è che sta davvero cercando d’imporre una sorte di totalitarismo agli Stati Uniti. La maggior parte di quanti, cattolici, evangelicali, ebrei, musulmani e fedeli di altre confessioni, restano fedeli alla propria tradizione religiosa sarebbe infatti felice, a questo punto, di essere semplicemente lasciata in pace.

    Ma tutto questo è invisibile agli occhi di Spadaro e di Figueroa, oppure viene da loro rigettato perché giudicato mera copertura di qualcosa di sinistro. Spadaro e Figueroa non conoscono infatti il cuore dell’evangelicalismo statunitense, in genere più prossimo all’assennatezza di un Russell Moore che alla cecità del fondamentalismo (motivo per cui usiamo termini diversi per indicare i due gruppi). Il termine “integralisti” con cui etichettano i conservatori cattolici degli Stati Uniti è del resto un’altra calunnia, oltre che essere l’applicazione scorretta e superficiale di un termine relativo a un determinato periodo della storia europea a una realtà completamente diversa. Lo avrebbero potuto imparare facilmente.

    I due autori sostengono quindi che Papa Francesco delinei un’alternativa al cristianesimo “militante”. Ma la loro ossessione per il “dialogo” su queste materie è una strategia plausibile solo per gente che non ha mai dovuto affrontare la lama affilata della guerra culturale. E che crede di poterla evitare all’infinito. Ma che in realtà non può farlo.

    A questa controversia di tenore internazionale la settimana scorsa ha aggiunto poi del suo anche Papa Francesco. Se dobbiamo credere al suo frequente interlocutore Eugenio Scalfari ? patron del socialista la Repubblica ? (personalmente trovo vagamente credibile solo il 25% circa di ciò che egli “riporta”), appena prima della riunione del G20 ad Amburgo il Pontefice ha parlato della «[…] visione distorta del mondo» che hanno gli Stati Uniti e la Russia, la Cina e la Corea del Nord, specialmente sull’immigrazione.

    Molti americani si sono alterati per il fatto che il Papa abbia incluso anche noi fra certi malfattori. Se intendeva dire di non essere d’accordo con il presidente Donald J. Trump, forse avrebbe dovuto dire esattamente quello.

    Il Pontefice ha così proseguito affermando, nel racconto forse confuso di Scalfari, che un’«Europa federata» è necessaria affinché il Vecchio Continente smetta di contare nulla nel mondo. Il che è curioso per diverse ragioni. In altri contesti, il Papa è sembrato avere rinunciato all’Europa, attendendosi piuttosto il rinnovamento dalle “periferie”. Inoltre, l’Unione Europea è già «federata», forse persino troppo.

    Due settimane fa ero a un convegno in Portogallo dove le ripetute richieste tedesche di «legami ancora più stretti» fra i Paesi europei hanno preoccupato tutti tranne appunto i tedeschi. In convegni di quel tipo è un classico lamentarsi dell’inaffidabilità politica e dell’arroganza della UE, così come dell’incombere del potere finanziario della Germania.

    In un’ultima analisi, l’Europa conta poco perché è al collasso demografico, è spiritualmente e culturalmente alla deriva, non ha i mezzi per difendersi da sé e sembra pensare che la propria unica ragione di esistere sia “aprirsi” alle altre culture.

    Dal canto loro, gli Stati Uniti hanno moltissimi problemi gravi, ma godono ancora di un attivo impegno religioso sulla scena pubblica; stanno avanzando seppur a tentoni verso il rinnovamento politico e culturale; e ? per inciso ? continuano ad accogliere oltre un milione d’immigrati legali all’anno.

    Forse queste cose sarebbe meglio notarle, ogni tanto, a Roma.

    Traduzione di Marco Respinti

    * Robert Royal è il direttore del portale The Catholic Thing e il presidente del Faith and Reason Institute di Washington. La versione originale di questo articolo, che qui si riproduce in traduzione italiana con il permesso dell’editore e del direttore, è stata pubblicata il 17 luglio 2017 su The Catholic Thing con il titolo Are Americans from Mars?

  14. JoSé dice:

    Papa Francisco‏Cuenta verificada @Pontifex_es 18 jul.

    Es necesario superar todas las formas de racismo, intolerancia e instrumentalización de la persona humana.

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