El General de los Jesuitas contradice a Francisco: Cree que el diablo es una «figura simbólica»

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Arturo Sosa Abascal cree que la estructura jerárquica de la Iglesia debe cambiar, en una entrevista en la que también apela por el «reconocimiento civil» de las uniones homosexuales «para que no haya discriminación» y en la que confiesa que en la vida religiosa hay homosexuales.

El general de los Jesuitas ha concedido una extensa entrevista a la revista Papel, del diario El Mundo, en la que hace afirmaciones difícilmente conciliables con la fe católica.

«Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal», asegura Arturo Sosa ante la pregunta de si el mal es un proceso de la psicología humana o proviene de una entidad superior.

Esta afirmación del general de los jesuitas contradice la doctrina de la Iglesia y también al Papa Francisco, que en su predicación ha hablado con frecuencia del diablo y ha negado que se trate de «un mito» o de «la idea del mal».

En una de sus homilías matutinas en la capilla de la Casa de Santa Marta, por ejemplo, el pontífice señaló: «A esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal. ¡Pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios!»

A continuación, un extracto de la entrevista de Arturo Sosa:

El Papa Francisco es visto con simpatía por la izquierda en España e, incluso por los ateos, ¿es el Papa una persona de izquierdas?

Eso es una categoría difícil de manejar. El Papa ha vivido momentos políticos difíciles en un continente que tenía guerrillas y dictaduras militares. Para mí Bergoglio es un hombre del Concilio Vaticano II. Este acontecimiento fue muy importante para la Iglesia de Latinoamérica, una ocasión ideal para dar la vuelta a muchas cosas. Esta revolución interna él la vivió en su país. Hablamos de un período en el que la Compañía elige al padre Arrupe como general de los jesuitas, una persona que alentó esa transformación y que le nombra provincial en una época muy tensa… Los de izquierdas han dicho que Bergoglio es de derechas y los de derechas, que es de izquierdas. Lo que pasa es que él no se deja llevar por un viento o por otro. Tiene su propio pensamiento. Luego cuando es nombrado obispo de Buenos Aires conoció muy bien la periferia de su diócesis. Esa experiencia como pastor en un lugar complejo es la que ofrece como Papa.

Su elección y la de Francisco parece que ha terminado con el eurocentrismo del gobierno de la Iglesia.

No estoy de acuerdo con lo de eurocentrismo si atendemos a una definición como enfermedad de. La Iglesia se expandió en sus primeros momentos gracias a la generosidad y a la audacia de Europa. Es cierto que en este continente hay un proceso de secularización, pero tampoco hay que olvidar que desde muy pronto la Iglesia se considera católica, que significa universal, y eso nos ha permitido gozar de una gran diversidad. Ésa fue una de las primeras tensiones que vivió la Iglesia primitiva: decidir si debía ser judía o católica.

¿Qué sintió cuando vio al cardenal Bergoglio saludar a la multitud muy cerca de aquí convertido en el primer Papa jesuita de la historia?

Reconozco que fue una gran sorpresa.

Un gran sector de la sociedad siente que en el Vaticano se reacciona con demasiada lentitud a los cambios sociales. ¿Están las leyes de la Iglesia escritas en piedra?

La Iglesia lleva miles de años funcionando y cambiando las cosas. No hay que simplificar su historia. La ley es un instrumento y siempre ha vivido del debate. Se han tardado siglos en aceptar determinadas doctrinas, desde los Evangelios hasta el credo. La Iglesia nunca ha sido una piedra, aunque a veces sea vista así. Cuando terminó el Concilio Vaticano II, yo tenía 18 años y unas ganas enormes de ver todos los cambios en 10 años. Ya han pasado 50 y aún quedan muchas cosas por hacer. El debate ni ha parado ni parará.

Hablo de asuntos concretos como un mayor protagonismo de la mujer en la institución, el reconocimiento de los derechos de los homosexuales o el uso de anticonceptivos.

El papel de la mujer en la sociedad no ha sido fácil, las sociedades aún son muy machistas. En el Evangelio la presencia de la mujer es muy clara…

Me refería a su acceso al sacerdocio.

Jesús no atendió a las normas comunes de la mujer de su época. Lo acompañaron siempre mujeres. La Iglesia no ha existido sin ellas nunca. Para mí son las grandes transmisoras de la fe. Llegará un momento en que su papel se reconocerá más. La Iglesia del futuro tiene que tener una jerarquía distinta, con unos ministerios distintos. Yo apelo a la creatividad femenina para que dentro de 30 años tengamos comunidades cristianas con otra estructura. El Papa ya ha abierto la puerta del diaconado [cargo clerical que no puede presidir la Eucaristía] creando una comisión. Después podrían abrirse más puertas. El problema es si la Iglesia cambia y refleja una relación distinta entre hombre y mujer.

¿Y en relación al matrimonio gay?

Una cosa es el pensamiento público y oficial y otro lo que sucede en las comunidades. Una cosa es la homosexualidad y otra es mi compañero homosexual, aquel que forma parte de mi familia, de mi entorno. En la vida religiosa hay homosexuales y no son perseguidos, forman parte de la comunidad. El sacramento [del matrimonio] es otro tema, una cosa es reconocer el estatuto civil para que no haya discriminación y otra el aspecto teológico. Los sacramentos no nacen así (chasquea los dedos).

La Compañía de Jesús se ha visto salpicada por los casos de abusos sexuales que han afectado al clero. Ha tenido un comportamiento ejemplar en muchas diócesis, denunciando y apoyando a las víctimas, pero en otros casos participó de un silencio vergonzoso.

Debo decir que esto ha sido muy doloroso. Estas cosas se han mantenido muy ocultas y descubrirlas ha sido, repito, muy doloroso, con implicaciones de personas muy reconocidas. Si es así hay que reconocerlo y aprender a ser transparentes. Esto no es solamente un problema con el jesuita que está implicado, sino que hay una persona que es víctima, en la mayor parte de los casos son víctimas los dos, porque uno puede haber sufrido abusos antes o si eres acusado…

Pero un niño es mucho más vulnerable…

Sí, cuando es un niño y cuando no son niños. Pero a veces se han dado acusaciones que han sido mentiras demostradas, conozco varias, impulsadas por venganzas o motivos económicos, gente acusada y condenada a priori. En la última congregación general de la Compañía dejamos claro que la salvaguarda de los menores es prioritaria. Más de la mitad de los jesuitas trabaja con niños o con adultos vulnerables. Hemos creado protocolos de comportamiento, de vigilancia, formas de actuar cuando hay una denuncia con la directriz de investigar siempre. El Papa ya lo dijo: «Tolerancia cero». Cuando hay casos que se demuestran deben tomarse las medidas eclesiales y civiles correspondientes.

Respecto a eso quería preguntarle sobre las indemnizaciones a las víctimas y las sanciones que imponen a los culpables de abusos dentro de la orden. Muchos de los casos salidos a la luz han prescrito en el marco de la justicia ordinaria de muchos países.

Hemos pagado muchísimas indemnizaciones, en su mayoría en Estados Unidos y Europa. Se cumplen tanto las sentencias civiles como las canónicas. El riesgo de este problema siempre existe, pero no por eso vamos a dejar de educar. Hoy somos mucho más conscientes como humanidad de la necesidad de proteger más a los niños. También es verdad que estadísticamente hay grupos sociales más abusadores, aunque eso no nos excusa. Nada es justificable, ni siquiera por la historia personal del abusador. Hay que saber cómo actuar.

Cada día la ciencia nos dice que muchas de las cosas que hacemos, de las enfermedades que sufrimos, se deben a la herencia genética, ¿está el libre albedrío en peligro?

Creo que la ciencia nos ayuda y permite crear mejores condiciones para que el ser humano pueda desarrollar su libertad. Nadie discute la condición del hombre como alguien que puede escoger y también comprender sus limitaciones. Hay condicionantes sociales que permiten comprender cosas y tenemos que corregir la desigualdad para ayudar a decidir libremente.

Para terminar quería preguntarle si cree que el mal es un proceso de la psicología humana o proviene de una entidad superior.

Desde mi punto de vista, el mal forma parte del misterio de la libertad. Si el ser humano es libre, puede elegir entre el bien y el mal. Los cristianos creemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto Dios es libre, pero Dios siempre elige hacer el bien porque es todo bondad. Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal. Los condicionamientos sociales también representan esa figura, ya que hay gente que actúa así porque está en un entorno donde es muy difícil hacer lo contrario.