El cardenal Raymond Leo Burke ha recibido en persona el premio Law of Life Achievement Award, otorgado a aquellos que han sufrido en la lucha por la defensa y la protección de la vida y la familia.
«Me siento muy honrado al recibir este premio, espero seguir siendo capaz de sufrir por la fe inspirado por este reconocimiento», afirma el purpurado estadounidense en declaraciones recogidas por LifeSiteNews.
El cardenal Burke fue galardonado el pasado mes de enero en un acto en Washington en el que no pudo estar presente. Ahora ha recibido en persona -en su residencia en Roma- el premio en reconocimiento de su labor en la defensa de la vida y la familia de manos de John-Henry Westen, editor jefe del portal LifeSiteNews.
«[El cardenal Burke] ha sufrido mucho por la causa de la vida y la familia y ha llevado alegremente este sufrimiento, la humillación pública que ha recibido de todas partes», explicó Westen a los líderes provida reunidos en la cumbre anual «Derecho a la Vida».
Férreo defensor público de las enseñanzas de la Iglesia sobre la vida y la familia, el cardenal Burke ha llamado en reiteradas ocasiones a combatir la «mentalidad anticonceptiva», a defender el derecho de los padres a educar a sus hijos y el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, informa LifeSiteNews.
Asimismo, en los últimos años, el purpurado estadounidense ha advertido a los católicos de la necesidad de estar preparados para el «martirio» ante la creciente oposición a las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.
En una larga entrevista concedida a InfoVaticana, Burke coincidía con el cardenal Robert Sarah en que la ideología de género supone una gran amenaza en la actualidad. «Toda la cuestión del género es una creación completamente artificial de una cierta ideología», señalaba.
En declaraciones a InfoVaticana, el cardenal recomendaba a las familias católicas: «Mi consejo sería que recéis, que os confiéis a la oración y hagáis de la oración, especialmente en la Santa Eucaristía y en la confesión, el centro de la vida familiar. Prestad mucha atención para educar a vuestros hijos en las enseñanzas de la Iglesia y en la ley moral, y en tercer lugar, trabajad junto a otras familias para alentaros unas a otras y convertiros en la gran fuerza del mundo.»