Amato preside la beatificación de María Cristina de Saboya

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20140125_61743_be2El pasado mes de mayo el Papa Francisco firmó el decreto para elevar a los altares a la que fuera reina de las «Dos Sicilias». La beatificación tuvo lugar el pasado sábado en Nápoles.

El 25 de enero la Reina de las «Dos Sicilias», María Cristina de Saboya (1812-1836), fue elevada a los altares tras el milagro atribuido a su intercesión y aprobado por el Papa Francisco.

El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, celebró la ceremonia de beatificación a las 11 a.m. en Nápoles (Italia), en la Basílica de Santa Clara de los Hermanos Menores Franciscanos, donde hoy descansan los restos de la ahora Beata.

El Papa autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que le atribuía la intercesión de un milagro a “la venerable sierva de Dios María Cristina de Saboya”, nacida el 14 de noviembre de 1812 en Cagliari (Italia) y fallecida el 31 de enero de 1836 en Nápoles (Italia), a la edad de 23 años, por las complicaciones tras el parto de su único hijo, Francisco, quien fue el último rey de las Dos Sicilias. María Cristina era hija de Victorio Emanuel I de Saboya, la dinastía a la que pertenecían los soberanos italianos que reinaron en el siglo XIX y XX. La fama de santidad con la que murió dio origen rápidamente al proceso de canonización. Sin embargo, después de la unidad de Italia, en 1861, las presiones anticlericales frenaron la causa de beatificación. Los adversarios, sobre todo los liberales y los futuros radicales de la unidad italiana, la acusaban de supersticiosa, de estar en manos de los jesuitas y de ser un instrumento de la reacción clerical y monárquica. No es la primera reina elevada a los altares, le han precedido las reinas Margarita de Escocia, Edvige de Polonia e Isabel del Portugal.

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