El Sosa, cáustica, entusiasta de Fidel Castro

Resultado de imagen de arturo sosa

Un muy querido amigo me envía el texto de un entusiasta manifiesto que casi mil venezolanos dirigieron a Fidel Castro con la relación de firmantes. Entre ellos estaba la Sosa cáustica.

http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html?m=1#!/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html

La historia es la historia y es inútil negarla. Pero las personas pueden cambiar con los años. Y lo que importan son los últimos y no los primeros. Pablo, Agustín, Ignacio, Mañara, Donoso, Maeztu, García Morente… Me parece absurdo, incluso malvado, imputarle a alguien como descrédito eterno posiciones juveniles o post juveniles luego rechazadas por sus vidas. Creo que ese chiquito del bigote, hoy desprépósito de la Compañía de Jesús, no es un error la e aunque también cabe la o, ha modificado algo esos entusiasmos cuasi juveniles. Hoy no me parece un madurista. Puedo estar equivocado.

Pero estupideces políticas, aunque la de Castro no fuera baladí y creo que rectificada por lo menos en algo después, según me parece haber leído, con ser historia, que lo es, no deberían hacerle impresentable si sus posiciones actuales fueran dignas de encomio. Desgraciadamente no es el caso. Es muy probable que haya atenuado sus fervores políticos por lo peor.  Pues para felicitarle. Pero el chico del bigote tiene problemas mucho mas graves que los políticos, que lo eran.

Los jesuitas le han elegido Desprepósito, y Despropósito, general de la Compañía de Jesús. Y en lugar de corregir una tendencia al abismo antieclesial de no pocos de sus muchachos, se nos descuelga con que las palabras de Jesús vayan ustedes a saber las que fueron porque en sus días no había grabadoras. El Nuevo Testamento, la aceptación secular de la Iglesia no valen nada porque, ¿qué sabemos qué fue lo que Cristo dijo?

Los hay que son, lo que ustedes quieran poner, antes del parto, en el parto y después del parto. El de este chiquito, muy malogrado. Antes y después.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando