«Le pido a Dios comprenderle, Santo Padre». Reacciones; estadísticas y peticiones de corrección.

«Le pido a Dios comprenderle, Santo Padre». Reacciones; estadísticas y peticiones de corrección.

Vicente Montesinos

 

“No temo a lo que los hombres puedan hacerme por decir la verdad. Solo temo a lo que Dios me haría si mintiese” (SAN JUAN BOSCO)

 

 

 

 

 

Hace escaso días publiqué en Infovaticana el artículo:

¿Cómo, cómo, cómo…? Las preguntas se amontonan. Me atribulan. Las rezo. Las medito. Le pido a Dios comprenderle, Santo Padre…

 

Les he dejado enlace por si alguno de ustedes no lo había leído y le interesa. En él hablaba de la soledad de muchos católicos; y auguraba que la mía sería mayor tras escribirlo. También de que más de uno me aconsejó no publicarlo.

Además de la difusión del artículo en Infovaticana y sus redes sociales; y las redes sociales de adoracionyliberacion.com, me propuse remitir el artículo a nivel personal, a sus teléfonos privados; a unas 40 personas, de mi confianza, entre sacerdotes y laicos comprometidos y muy formados. Incluso algún título de «monseñor».

En el mismo artículo explicaba que esperaba que los sacerdotes o laicos formados que lo leyeran me contestaran en que estaba yo equivocado, ya que había tanto miedo a su publicación.

Pues bien… ¿les interesa conocer una somera estadística de las reacciones de esos 40 católicos a los que les remití mi artículo en privado? ¿Sí?

 

  • Apoyos incondicionales al mismo: 3
  • Silencio absoluto (sí, lo que viene ser ni contestar): 37
  • Correcciones, peticiones de que modifique lo equivocado, explicaciones de lo erróneo de mis tesis, etc…: 0

 

¿No les dice nada esta estadística?

¿Es significativa, no?

¿Como la he de tomar?

¿Por la parte positiva de que nadie ha corregido nada de lo por mí escrito; con lo que se demuestra, por desgracia, lo terrible de la situación?

¿O por la parte negativa de que el 93% de los implicados no se ha atrevido a mover un dedo al teclado de su móvil?

Es lo que hay.

 

P.D: por cierto, entre los 3 apoyos incondicionales, ninguno era el de un sacerdote; y se lo envié a unos 20.

 

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