La FSSP tiene más seminaristas que toda la iglesia sinodal alemana

La FSSP tiene más seminaristas que toda la iglesia sinodal alemana
(FSSP)

Mientras la Iglesia oficial en Alemania bate récords… de mínimos históricos de ordenaciones sacerdotales —con apenas 19 en todo el país, frente a los 557 de 1962—, una comunidad tradicional como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) logra por su cuenta un hito: 25 nuevos diáconos ordenados en este año, 13 en Alemania y 12 en Estados Unidos. Qué cosas. ¿No habíamos quedado en que la Tradición espanta a los jóvenes?

Parece que no. A juzgar por las imágenes, estos seminaristas no tienen pinta de estar “traumatizados” por una sotana ni “alejados del pueblo de Dios” por usar latín. Más bien irradian gozo, reverencia y juventud. Lo contrario de lo que suele verse en los encuentros sinodales, donde abunda la melancolía geriátrica y la creatividad litúrgica de cartulina.

La paradoja sinodal

Mientras la Conferencia Episcopal Alemana financia campañas para bendecir parejas del mismo sexo, redacta documentos que cuestionan el sacerdocio y sueña con un concilio paralelo que reinventará la Iglesia desde Colonia, los seminaristas reales —los que existen, no los que aparecen en los “sueños de comunidad inclusiva”— se van a formarse con la FSSP. Irónicamente, muchos lo hacen en Alemania, el país que promueve el vaciamiento teológico de las parroquias pero no logra vaciar completamente los seminarios… de la Tradición.

P. Juan Manuel Góngora lo resumía hace unos días: “La deriva modernista en Alemania, disfrazada de sinodalidad, solo trae frutos de secularización y vaciamiento.” Pero algunos aún creen que la solución es “más sínodo”, como si un paciente con hemorragia necesitara más sangrías.

Jóvenes contra viejos progresistas

No son teorías. Según informa El Debate, el clero joven alemán da la espalda a la deriva progresista de sus obispos. No quieren saber nada de “procesos de escucha” para inventar nuevas formas de Iglesia fluida y sin dogma. Prefieren —¡qué escándalo!— rezar, confesar, celebrar misa dignamente y estudiar a Santo Tomás. Están tan desubicados que algunos hasta creen en la Transubstanciación.

Y claro, como no caben en los seminarios “abiertos” y “sinodalizados”, se van a comunidades “cerradas” como la FSSP, donde milagrosamente florecen las vocaciones, crecen las parroquias y no hay que importar clero del Congo para tener una misa el domingo.

El futuro ya llegó… pero no al Sínodo

Que 25 jóvenes —la mayoría menores de 30 años— sean ordenados diáconos en una comunidad que celebra exclusivamente la Misa tradicional debería hacer sonar todas las alarmas en las oficinas episcopales. Pero no. Prefieren seguir hablando de inclusión, de nuevos ministerios laicales y de cómo evangelizar con lenguaje no patriarcal.

Spoiler: la evangelización empieza cuando se cree en el Evangelio. Y la Tradición, mal que les pese, sigue siendo la fuente donde muchos jóvenes encuentran la fe, no la nostalgia.

¿Quieren vocaciones? Recen, enseñen doctrina, celebren misa con dignidad. ¿No quieren? Entonces no se quejen cuando sus seminarios parezcan salas de espera con eco.

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