Esos mismos obispos estadounidenses que permanecieron callados durante los cuatro años de mandato Biden, abortista y defensor de la tiranía de género, salen ahora con inusual rapidez para arremeter contra Trump y sus políticas aunque no lleve en la Casa Blanca ni 24 horas.
Al arzobispo de Santa Fe, John C. Wester, se le ocurrió ayer publicar una carta sobre inmigración, en la que se autoproclama como voz defensora para hablar en nombre de los inmigrantes y arremeter contra la política migratoria del nuevo presidente de Estados Unidos.
«A la luz de noticias recientes, siento una profunda obligación de hablar en nombre de los inmigrantes. Los Estados Unidos deben mucho a los inmigrantes desde que llegaron por primera vez a nuestras costas, contemplando la Estatua de la Libertad», escribe en su misiva el arzobispo de Santa Fe.
Para John C. Wester, «abordar nuestro sistema de inmigración roto es un desafío complejo y formidable que ha desconcertado a nuestra nación durante décadas. Lamentablemente, muchos líderes proponen soluciones demasiado simplistas: ya sea inclinándose hacia fronteras abiertas o cerrándolas por completo. Ningún enfoque es viable. Necesitamos una reforma migratoria integral, perspicaz y efectiva».
Los «beneficios» de la inmigración
Para este arzobispo estadounidense, es necesario «considerar las preocupaciones de nuestros conciudadanos sin sucumbir a narrativas falsas». Y es que según escribe el arzobispo Wester, «la verdad es que los inmigrantes son un beneficio para nuestro país. Contribuyen a la economía aumentando la fuerza laboral, creando empleos y mejorando la productividad». Además, afirma que «es un hecho que los inmigrantes suelen ser de los individuos más respetuosos de la ley, religiosos, trabajadores y orientados a la comunidad en nuestro país». También llega a asegurar que «tienen una tasa de encarcelamiento más baja que la población nacida en el país, y las investigaciones muestran que a medida que crece la población inmigrante, la tasa de criminalidad disminuye».
Este prelado recurre al famoso argumento progre para defender su postura al señalar que «Jesús, María y José fueron una vez inmigrantes forzados en Egipto, huyendo de Herodes». El arzobispo de Santa Fe sostiene que «los inmigrantes ya han desempeñado un papel crucial en hacer grande a Estados Unidos». John C. Wester reclama en su escrito «un esfuerzo bipartidista para promulgar una reforma migratoria que honre tanto a los ciudadanos como a los inmigrantes, abordando los intrincados problemas existentes».
En ese sentido, ha manifestado que «la deportación masiva no es la respuesta. Lo que nuestro país merece y lo que nuestros hermanos y hermanas inmigrantes necesitan es una reforma migratoria integral, bipartidista y prudente».
«Como católicos, creemos firmemente que todos los seres humanos son hijos de Dios, hermanos y hermanas creados a imagen de Dios. Es imperativo que reevaluemos cómo tratamos a nuestros semejantes, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas», concluye su carta.