El obispo de Fort Worth, Michael F. Olson, ha comunicado la decisión del Vaticano de disolver el Monasterio Carmelita del Santísimo Trinidad, en Arlington, Texas.
La medida, dictada por la Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica el pasado 28 de noviembre de 2024, pone fin a una situación marcada por controversias desde abril de 2023.
El obispo Olson explicó que el proceso comenzó con la confesión de la ex priora del monasterio, quien admitió una «grave falta contra el voto de castidad» con un sacerdote. Esta confesión, según el comunicado, quedó registrada como parte de un procedimiento judicial civil interpuesto por la ex priora contra el propio obispo y la diócesis.
Desde entonces, las actuaciones de la diócesis han seguido las directrices del Derecho Canónico y las instrucciones del Vaticano, con el objetivo de actuar con «justicia y misericordia», según expresó el prelado.
Declaración sobre el estado de las ex religiosas
En el comunicado, el obispo Olson aclaró que las exmonjas que permanecen en las instalaciones del antiguo monasterio ya no son religiosas. El Vaticano las expulsó de la vida consagrada el pasado mes de octubre y encontraron cobijo en la Fraternidad Sacerdotal san Pío X. El obispo subrayó que, pese a sus afirmaciones públicas, no tienen derecho a identificarse como monjas ni como Carmelitas.
El obispo también advirtió que cualquier misa o sacramento celebrado en el antiguo monasterio es ilícito, al ser oficiado por sacerdotes sin facultades ni permiso para actuar en la diócesis de Fort Worth. Aseguró que los fieles católicos no deben asistir a estas ceremonias, pues hacerlo «daña la comunión de la Iglesia Católica».
Olson expresó su tristeza por la situación, calificándola como una «herida profunda en el Cuerpo de Cristo». Asimismo, invitó a los fieles a rezar por la sanación, la reconciliación y la conversión de las ex religiosas, quienes, según el comunicado, han abandonado la vida religiosa y se han separado de la comunión con la Iglesia Católica.
El comunicado completo del obispo va acompañado del decreto del Vaticano del Dicasterio para la Vida Consagrada que confirma la decisión tomada.