Los obispos alemanes se sienten incomprendidos por Roma, que no entiende sus esfuerzos por renovar la Iglesia. Así se lamenta en una entrevista concedida a Katholisch.de el arzobispo de Aquisgrán y copresidente del Foro sinodal, Helmut Dieser.
“Estoy bastante preocupado”, confiesa el arzobispo Dieser cuando se le pregunta por los desencuentros del episcopado alemán con Roma a cuenta del ‘consejo sinodal’. “No podemos seguir jugando a este juego en público. Tengo la impresión de que en Roma no nos entienden bien. No hacemos algunas de las cosas que nos critican. Me gustaría que hubiera otro tipo de comunicación entre el Vaticano y la Iglesia alemana. Algo que esté más a la altura de las circunstancias. Hasta ahora, Roma ha demostrado claramente que su influencia es mayor y que también allí se decide si hay conversaciones y cuándo”.
Dieser lamenta que no se haya abordado una comunicación más directa desde el principio. “Lamentablemente, los laicos que copresiden los cuatro grupos temáticos del Camino Sinodal no fueron invitados. Éste no es el estilo de liderazgo que intentamos establecer en Alemania”.
El arzobispo también abordó en la entrevista el “desarrollo de la doctrina sobre la sexualidad”, después de que el Papa haya dado luz verde a las bendiciones a parejas homosexuales. “Creo que este es el comienzo de un mayor desarrollo de doctrina”, sentencia el arzobispo. “Pero hay que estar preparado para el hecho de que será un proceso más largo. Con su modesta apertura, el Papa no cambia, pero […] indica indirectamente que la doctrina tiene margen para un mayor desarrollo. Los críticos de esta decisión lo sienten así y por eso se oponen con tanta vehemencia”.
En cuanto al papel de los homosexuales en la Iglesia, “la Iglesia tiene que ser más honesta. No creo que sobre la sexualidad humana todavía esté todo dicho. En Alemania ya estamos un poco más avanzados; aquí las personas queer ya no son ignoradas ni excluidas. Al contrario: forman parte natural y expresamente de ella”.