El Papa Francisco, como cada domingo, salió al balcón para comentar el evangelio y rezar el ángelus.
El Pontífice puso de relieve como los fariseos «se escandalizaban porque Jesús estaba entre pecadores. Si para ellos esto es religiosamente escandaloso, Jesús, al acoger a los pecadores y comer con ellos, nos revela que Dios es justamente así: no excluye a nadie, desea que todos estén en su banquete, porque ama a todos como a hijos, a todos, nadie está excluido, nadie».
El Santo Padre aseguró que «Dios no se queda tranquilo si nos alejamos de Él, se aflige, se estremece en lo más íntimo y se pone a buscarnos, hasta que nos vuelve a tener en sus brazos. El Señor no calcula la pérdida y los riesgos, tiene un corazón de padre y madre, y sufre por la ausencia sus hijos amados». Por ello, el Obispo de Roma recordó que «Dios nos espera siempre con los brazos abiertos, sea cual sea la situación de la vida en la que nos hayamos perdido».
Francisco invitó a los fieles a preguntarse: «¿Imitamos al Señor en esto, es decir, tenemos la inquietud por aquello que nos falta? ¿Sentimos nostalgia por quien está ausente, por quien se ha alejado de la vida cristiana? ¿Tenemos esta inquietud interior, o nos mantenemos serenos e imperturbables entre nosotros?»
El Papa animó a que «pensemos en alguna persona que conozcamos, que esté cerca de nosotros y que quizá nunca haya escuchado a nadie decirle: «¿Sabes? Tú eres importante para Dios». “Pero, por favor, yo estoy en situación irregular, he hecho aquello que es feo, y eso otro…”. Tú eres importante para Dios: hay que decirlo. Tú no lo buscas, pero Él te busca».
Viaje a Kazajistán
Tras el rezo de la oración mariana, Francisco anunció, tal y como estaba previsto, que participará esta semana en el Congreso de jefes de religiones mundiales y tradicionales en Kazajistán. «Será una oportunidad para encontrar a tantos representantes religiosos y dialogar como hermanos, animados por el deseo común de paz, paz de la que nuestro mundo está sediento. Quisiera desde ya saludar cordialmente a los participantes, así como a las autoridades, a las comunidades cristianas y a toda la población de ese vasto país. Les agradezco los preparativos y el trabajo realizado para preparar mi visita. Pido a todos que acompañen con la oración esta peregrinación de paz», añadió el Pontífice.
Ucrania
Como es habitual, el Sucesor de Pedro volvió a insistir en seguir rezando por el pueblo ucraniano, «para que el Señor le dé consuelo y esperanza». Además, recordó que en estos días, el Cardenal Krajewski, Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se encuentra en Ucrania «para visitar varias comunidades y dar un testimonio concreto de la cercanía del Papa y la Iglesia».
Religiosa asesinada
Francisco también tuvo un especial recuerdo, para la hermana María de Coppi, misionera comboniana, asesinada en Chipene, Mozambique, «donde sirvió con amor durante casi sesenta años. Que su testimonio dé fuerza y valor a los cristianos y a todo el pueblo de Mozambique».
Por último, dirigió un saludo especial «al querido pueblo de Etiopía, que hoy celebra su tradicional Año Nuevo: les aseguro mis oraciones y deseo a cada familia y a toda la nación el don de la paz y la reconciliación».