La Conferencia de Liderazgo de Religiosas (LCWR), la mayor asociación de monjas de Estados Unidos, ha pedido que se ‘revise’ la estructura de poder de la Iglesia, controlada por los varones para luchar contra los abusos sexuales.
La crisis de los abusos sexuales por parte del clero está sirviendo para reavivar viejas reivindicaciones del sector ‘revisionista’ de la Iglesia, desde la abolición del celibato clerical a la reevaluación de las relaciones homosexuales. Lo más reciente, tras el reconocimiento público por el Papa de que se han dado numerosos abusos sexuales de monjas por parte de sus superiores masculinos, ha sido pedir una ‘revisión’ del dominio masculino en los órganos de decisión eclesiales.
Ese ha sido, según informa Associated Press, el núcleo del mensaje hecho público el jueves por la mayor asociación estadounidense de monjas, la Conferencia de Liderazgo de Religiosas, que también demandan que se establezcan pautas de información para que las hermanas sometidas a abusos «encuentren compasión y se les ofrezca seguridad».
Las declaraciones del Santo Padre en el avión de vuelta de Abu Dabi han supuesto la primera vez que un Papa admite un escándalo de este tipo a largo plazo. La LCWR, que representa en torno al 80% de las monjas de Estados Unidos, agradeció a Su Santidad que hubiera «arrojado luz sobre una realidad que en gran medida ha estado oculta para el público y creemos que su honestidad es un paso importante e importante hacia adelante». El grupo también dijo que algunas congregaciones religiosas habían sido parte del problema y no apoyaban a las hermanas para que denuncien el abuso.
Pero la reivindicación más ‘original’ del grupo se centra en una «reforma» de la estructura de liderazgo general de la iglesia para involucrar a los laicos y reformar la cultura clerical que otorga todo el poder al clero. «Las revelaciones del alcance del abuso indican claramente que las estructuras actuales deben cambiar si la iglesia quiere recuperar su credibilidad moral y tener un futuro viable», reza el comunicado.
Hace apenas una semana, un grupo de prominentes teólogos alemanes se unía en una carta abierta, con el pretexto de la crisis de los abusos, para pedir una panoplia de reformas en profundidad, desde la ordenación de las mujeres hasta el fin del celibato eclesiástico. Es curioso que, conociéndose que en más de un 80% de las denuncias de abusos clericales conocidas la víctima era varón, ninguna de estas organizaciones preocupadas por la crisis haya llamado la atención sobre este hecho o pedido que se estudie la alarmante preponderancia de homosexuales en el clero católico.