El obispo de la Diócesis de Fort Worth anunció el lunes que un grupo las monjas carmelitas de Arlington que mantenían una fuerte disputa con el obispo, han sido expulsadas de la vida religiosa.
En la declaración emitida por la diócesis, el obispo o Michael F. Olson explica que la Madre María de la Encarnación, legítima Superiora del Monasterio Carmelita de Arlington, Texas, «me ha pedido que publique su declaración a los fieles católicos de la Diócesis de Fort Worth sobre la expulsión de las Monjas de Arlington de la vida religiosa católica».
El obispo de Fprt Worth ha pedido a los fieles que continúen rezando por todos los implicados. Además, ha insistido que la Diócesis de Fort Worth «no reclama y nunca ha reclamado la propiedad y los bienes del Monasterio Carmelita de Arlington». Concluye el comunicado advirtiendo a los católicos para que no asistan a Misa ni a otros servicios en el Monasterio y pide que los fieles laicos no ofrezcan apoyo financiero al Monasterio de las Carmelitas.
La explicación de la Superiora
La Madre María de la Encarnación, ha explicado en otro comunicado que «las monjas han optado por romper la fe en su Madre, la Iglesia de Roma, mediante una triple negación: 1) de la autoridad del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, un Dicasterio cuya autoridad emana directamente del propio Sumo Pontífice y 2) de su Obispo, y 3) de mí como su superiora carmelita, y por extensión, de la Orden de los Carmelitas Descalzos, cuya Regla y Constituciones han despreciado en la práctica de múltiples maneras».
Según la Superiora, «a estas violaciones anteriores de la unión eclesial», las monjas se unieron el 14 de septiembre a la «ilícita» Fraternidad Sociedad de San Pío X. Estos males se ven exacerbados por su expropiación ilícita de la persona jurídica del Monasterio Carmelita, en el que las monjas, utilizando la ley civil, confiaron a laicos, tanto católicos como no católicos, el patrimonio y la propiedad del monasterio carmelita de Arlington, comunidad que les había sido confiada por innumerables bienhechores, con el fin de servir a Cristo en la Iglesia a través de la vida carmelitana descalza».
Batalla con el obispo
La batalla entre las monjas y el obispo se hizo pública en 2023 después de que el obispo Olson iniciara una investigación sobre la reverenda Madre Teresa Agnes Gerlach por un voto de castidad roto.
Gerlach y el monasterio tomaron la inusual decisión de pedir protección al tribunal civil, alegando robo e invasión de la privacidad.
Un juez del condado de Tarrant se puso del lado de los abogados de la diócesis, quienes argumentaron que se trataba de un asunto interno de la Iglesia sobre el cual los tribunales civiles no tenían jurisdicción. Las monjas luego desistieron de la demanda civil y decidieron buscar una reparación a través del proceso legal interno de la Iglesia.
Un representante de las monjas dijo que habían estado trabajando para fortalecer su propiedad del monasterio, sus activos y su gobierno independiente, y que la protección de los tribunales se hizo menos necesaria.
En abril, el Vaticano informó a las monjas en una carta que el presidente de Cristo Rey, una asociación de monasterios, era su nuevo superior legítimo. Olson también dijo que supervisaría la elección de nuevos líderes en el monasterio.
Sin embargo, las monjas rechazaron el acuerdo, calificándolo de «adquisición hostil» y reafirmaron que no reconocerían la autoridad de Olson específicamente.