Evidentemente no soy nadie para decirle al Papa a quien tiene que recibir y a quien no. Pero tengo todo el derecho para manifestar las que me gustan y las que no. Y estoy seguro de que no soy el único que piensa que la Caram y Martin son basura eclesial.
Pues por mi parte, dicho.
Y alguien del entorno del Papa debe coincidir algo conmigo porque ocultó lo de la Caram. Pienso que pareciéndole que no beneficiaba a León.
Caram y Martin, ¡vaya pareja!
¿Y el Papa? Pues él sabrá. Y lo que él sepa al respecto yo no lo sé. Pero sí sé que a mí, una y otro, me parecen basura eclesial.
Y así como el Papa recibe a quien le da la gana yo también digo lo que me da la gana a mí. Solo soy portavoz de mí mismo.