El profesor y escritor Fabrice Hadjadj, reconocido como uno de los filósofos católicos más influyentes de Francia, inauguró la cuarta jornada del II Congreso de Hermandades y Piedad Popular con una ponencia titulada “La piété populaire, pardelà rationalisme et superstition”.
Su intervención, realizada por videoconferencia, marcó un hito en este evento internacional dedicado al análisis y reflexión sobre la religiosidad popular.
Hadjadj inició su exposición recordando experiencias personales vinculadas a la piedad popular. En un emotivo relato, compartió cómo, en un momento de angustia y aún sin ser creyente, encontró un rosario que había recibido como obsequio de un compañero católico. Este objeto, que inicialmente utilizó como un «amuleto» o «salvavidas», simbolizó para él una puerta hacia la trascendencia. Este testimonio sentó las bases para una reflexión más amplia sobre la vivencia espiritual en contextos cotidianos.
El filósofo lamentó que, en ocasiones, la Eucaristía congregue menos fieles que otros eventos de la cultura popular, como las corridas de toros. Al respecto, evocó una copla andaluza que ilustra la tensión entre devoción y transgresión, describiéndola como «el corazón mismo de la cuestión». Según Hadjadj, esta aparente contradicción refleja el misterio y la complejidad de la piedad popular, donde coexisten elementos de escándalo y amor, blasfemia y devoción.
La conexión entre lo carnal y lo espiritual
En su análisis, Hadjadj destacó cómo ciertas expresiones populares, como la música y la poesía, integran una dimensión profundamente católica incluso en sus manifestaciones más humanas y sensuales. Según él, estas expresiones oscilan entre «el arco del cielo y el zigzag del alma», conectando lo eterno y lo cotidiano, lo espiritual y lo carnal, mientras que el componente racional permanece ausente o debilitado. Para ilustrar esta idea, citó un cuarteto anónimo dedicado a la cruz de Cristo, que mezcla imágenes de dolor extremo con metáforas de voluptuosidad.
Hadjadj abordó el concepto de “religiosidad popular”, señalando que esta expresión lleva a distinguirla de la religión institucional. Según el filósofo, mientras la religión permanece, a menudo adopta formas más afectivas que efectivas, corriendo el riesgo de mezclarse con elementos paganos en un sincretismo peligroso. Planteó también una reflexión sobre el término «popular», contraponiéndolo a una religión elitista y académica, lo que subraya la inclusión y accesibilidad inherentes a la piedad popular.
Para Hadjadj, la superstición moderna se manifiesta en formas tecnológicas, como lo ejemplifica el reemplazo del rosario por el smartphone. Esta evolución, que describió como la «superstición 2.0», ilustra un desplazamiento de la religiosidad hacia formas de irreligión popular. Frente a esta realidad, propuso que los filósofos deben trabajar en la desmitologización, pasando de lo sensacional a lo racional para revelar la esencia de la religión en su pureza sistemática.
La ponencia de Fabrice Hadjadj invitó a los participantes del congreso a replantearse los desafíos y potencialidades de la piedad popular en el contexto contemporáneo. Su intervención subrayó la riqueza de este fenómeno, que, lejos de ser un vestigio del pasado, se presenta como una puerta abierta para conectar lo trascendente con lo cotidiano.