Pero, ¿quién es Viganò?

Pero, ¿quién es Viganò?

El arzobispo que lanzó como una bomba su testimonio, haciendo imposible tapar discretamente el caso McCarrick y abriendo muchos interrogantes sobre el alcance de los escándalos encubiertos en el clero, está últimamente que no para: lo último ha sido un apocalíptico mensaje de apoyo a Trump y una crítica acerba al Concilio Vaticano II.

Una parte no menor de los católicos tradicionales han ensalzado a monseñor Carlo Maria Viganò, ex nuncio de la Santa Sede en Washington, a unas alturas que, sinceramente, no le corresponden en absoluto, no tiene sentido eclesial alguno y no le hace ningún bien ni al propio Viganò ni a la Iglesia Católica.

Porque, ¿quién es Viganò? ¿Qué carisma reconocido le asiste para establecer una especie de ‘magisterio paralelo’, por fiel que se diga a la Tradición de la Iglesia?

En esta misma Tradición, la Iglesia se establece como una estructura jerárquica; rígidamente jerárquica, si se quiere. Y Viganò no deja de ser uno más de los miles de obispos que hay en el mundo. Ningún cónclave lo ha elegido Papa bis.

No deja de ser paradójico que, con frecuencia, los fieles que más deploran lo que llaman la ‘protestización’ de la Iglesia se comporten exactamente como protestantes al decidir por su cuenta y riesgo a quién seguir en materia de fe.

Nada de esto pretende ser una crítica al contenido de las reflexiones del arzobispo, aunque su tono empieza a sonar irritantemente ‘infalible’. En realidad, muchas de ellas no hacen más que repetir, si bien con mayor estridencia, lo que dicen otros con formas más razonables y mayor espíritu de obediencia.

El cisma en la Iglesia Católica sería una tragedia sin paliativos. En un sentido, ya existen dos iglesias bien visibles para quien preste atención, pero la ruptura formal de los lazos es el punto de no retorno. Ignoro si el arzobispo es consciente de que podría hacerse en parte responsable de esta ruptura.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando