Para el episcopado de EEUU, retirar el capelo a McCarrick es prueba de ‘liderazgo’

Para el episcopado de EEUU, retirar el capelo a McCarrick es prueba de ‘liderazgo’

Tras la nota de O’Malley, la de agradecimiento al Papa de Monseñor DiNardo, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, por aceptar la renuncia de McCarrick, asegurando que la medida demuestra ‘liderazgo’ y la ‘prioridad’ que la Santa Sede da a este asunto, indica que nada serio va a hacerse contra esta peste.

«Agradezco al Santo Padre por su liderazgo en dar este importante paso. Refleja la prioridad que otorga el Santo Padre a la protección y la atención de todo nuestro pueblo y al modo en que los fallos en este campo afectan a la vida de la Iglesia en Estados Unidos», reza la nota del presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, Cardenal Daniel N. DiNardo, Arzobispo de Galveston-Houston, hecha pública tras el anuncio de que el Papa ha aceptado la renuncia del pedófilo en serie Cardenal Theodore McCarrick de la dignidad cardenalicia, además de encomendarle a una vida de «oración y penitencia».

En su ignorancia, uno pensaba que «una vida de oración y penitencia» es, precisamente, la que llevan todos los clérigos católicos, más aún un cardenal, y que es extraño considerarlo un ‘castigo’ condigno a tan gravísimo crimen.

En cualquier caso, sumada a la ‘recomendación’ del Cardenal O’Malley, el hombre puesto por el Papa precisamente para tratar estas cuestiones, desesperantemente burocrática y vacía, esta nota es un deprimente indicio de que, una vez más, no se va a hacer nada serio para atajar esta plaga.

¿Liderazgo? ¿Prioridad? ¿Después de que la prensa laica haya publicado en detalle un historial de abusos que harían vomitar a una cabra, privar del capelo cardenalicio a un casi nonagenario y dejarle en su cómodo retiro (recordemos cómo pasó Maciel su periodo de «oración y penitencia», en una lujosa mansión de Florida)?

¿Décadas de abusos continuados que eran conocidos por muchos, que tenían que ser conocidos por muchos más, y solo va a pagarlo un hombre descartado, amortizado, y pagarlo con un retiro tranquilo? ¿Eso es liderazgo para Monseñor DiNardo? ¿Eso es prioridad?

El sacerdote polaco Dariusz Oko, de la Universidad Juan Pablo II de Cracovia, ha estudiado a fondo la infiltración de los homosexuales en el clero católico y estima en cerca del 50% la proporción de obispos americanos con tendencias homosexuales. El propio McCarrick tuvo una influencia determinante en el nombramiento de algunos obispos clave, como Kevin Farrell, con quien vivió seis años y a quien el Papa ha puesto al frente del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Pero imagino que expulsar a un nonagenario retirado del Colegio de Cardenales ya lo soluciona todo.

En la vida normal, quien es acusado de abusos sexuales a menores no va a un cómodo retiro tras décadas de crimen: va a la cárcel. Más aún cuando el Vaticano ha esperado al tsunami de testimonios -repetimos: de la prensa secular, no de la católica- para tomar la decisión de ‘aceptar’ la renuncia de McCarrick. Llamar a eso ‘liderazgo’ o pretender que refleja ‘una prioridad’ es un insulto a los fieles americanos.

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