Los comentarios de los lectores no son dogmas de fe. Pueden ser ciertos o falsos, malévolos o bienintencionados, condicionados por prejuicios favorables o desfavorables… Pero cuando en diversos se da una notable coincidencia, avalada además por uno hechos evidentes, es como para pensar que algo hay tras tanta denuncia.
Uno no da sin más por exacto todo lo que un comentarista dice. No pocas veces, por conocimiento propio o por los excesos del mismo relato, la inexactitud, aunque pueda tener un fondo de verdad, es manifiesta. Sin embargo, tanta insistencia y coincidencia parecen revelar que hay mar de fondo. Y la triste realidad viene a confirmarlo.
Tres monasterios benedictinos de la Congregación se mueren. En Valvanera queda un monje tras la desaparición de la pequeña comunidad. Y además controvertido. La orden benedictina no es eremítica sino comunitaria. Un monasterio benedictino de un único monje, sin vida comunitaria, es la negación de la regla benita. Si el santuario de la patrona de La Rioja va a seguir existiendo como tal, como cabe esperar, parece seguro que no va a ser como monasterio benedictino.
Samos, en Galicia, tiene más monjes. Tal vez media docena, uno más o uno menos. También sin vocaciones porque parece regla general ahuyentar a las que llegan. Claro que las hay imposibles y que cuanto antes se alejen, mejor. Pero alguna llegará aceptable. Pes no dura ni una. Recientemente han sustituido precipitadamente al prior trayendo otro nada menos que de Puerto Rico. No debía haber en el monasterio moje capaz de asumir el cargo o con disposición de aceptarlo. El antiguo prior da la impresión de desaparecido. Los comentarios en el entorno del monasterio son irreproducibles por la gravedad de los mismos. Ya que respondan a la realidad, se aproximen mucho a ella o no pasaran de calumnias excede a mis conocimientos seguros por lo que no voy a pronunciarme. Pero ciertamente ahí están.
En el Paular madrileño el número de monjes es también agónico. Más o menos el de Samos. Si llega algún vocación es vista y no vista. La comunidad dicen que está dividida y del equipo de mando cuentan, con verdad o sin ella, episodios constantes de vida regalada. Casi lo de menos son las vacaciones comunitarias en la playa, tampoco tengo seguridad de que sean ciertas, y el caso de la empleada despedida por resultar embarazada sin que se sepa de quien. Que eso se dice aunque uno no pueda dar fe más que de que se dice. Con verdad o sin ella.
Queda el buque insignia de la Congregación en España que es Montserrat. Monasterio bastante misterioso, al menos para mí, pues es imposible saber cuantos monjes tiene. O, mejor, dicho, yo nunca he conseguido saberlo. Hay un dato en la Guía de las Comunidades Religiosas en España 1999 que dice que los sacerdotes benedictinos eran 116, los no sacerdotes con votos perpetuos 79 y los novicios, 3. Estamos hablando de cifras muy importantes pues ya habían pasado los días álgidos de la crisis posconciliar. Ciento noventa y ocho monjes eran muchísimos aunque a mí esa cifra me pueda parecer exagerada. Lo importante sería saber, para poder juzgar la labor del actual abad Soler, con cuantos monjes se encontró al asumir el cargo y cuantos tiene hoy. Y si ya conociéramos la edad media de los mismos en uno y otro memento, miel sobre hojuelas.
He leído que Soler, además de abad de Montserrat, es el visitador de la Congregación para España y por tanto responsable también de todos los monasterios subiaco-casinenses. Pues, a la vista de como están, tal vez convendría que alguien visitara al visitador.