En el marco de la festividad de San José, la Dócesis de Córdoba celebra el Día del Seminario 2025 con el lema «Sembradores de esperanza», en consonancia con el Año Jubilar que la Iglesia vive como «Peregrinos de esperanza». El próximo domingo 16 de marzo será el día en que los fieles de la diócesis reflexionen y oren por el Seminario y las vocaciones sacerdotales.
El obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, ha destacado en su carta pastoral de esta semana la importancia del sacerdocio ministerial para la Iglesia y la urgencia de fomentar nuevas vocaciones. «Si no hay sacerdotes, no hay Iglesia», afirma, recordando la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la sucesión apostólica y la centralidad de la Eucaristía en la vida eclesial.
En su mensaje, Mons. Fernández ha compartido su preocupación por la escasez de sacerdotes y la sobrecarga de aquellos que actualmente sirven en la diócesis. «Un mismo sacerdote tiene que atender varias parroquias y celebrar varias Misas cada domingo, desplazándose de un lado a otro», señala, destacando la necesidad urgente de nuevos presbíteros que atiendan tanto a las comunidades locales como a las misiones.
El obispo ha dado gracias a Dios por el Seminario «San Pelagio», que cuenta con 34 seminaristas mayores y 13 menores, así como por el Seminario Redemptoris Mater, donde se forman 12 seminaristas. Además, ha recordado el emotivo encuentro que los seminaristas y formadores tuvieron con el Papa Francisco el pasado 17 de enero, un momento de gracia que reafirma la comunión con el Sucesor de Pedro.
Mons. Fernández ha subrayado la importancia de toda la comunidad en la promoción de vocaciones. «La familia es el primer seminario», afirma, animando a los padres y hermanos a apoyar a quienes sienten la llamada de Dios. Asimismo, ha resaltado el papel fundamental de los sacerdotes en la animación vocacional: «Una de las principales tareas del sacerdote es suscitar vocaciones sacerdotales, tan imprescindibles en la Iglesia».
Al mismo tiempo, el obispo ha reafirmado que «donde hay un sacerdote, hay vida cristiana. Y donde hay un sacerdote santo, hay vida profunda y espiritual. Esa es la razón por la que el sentido de la fe del pueblo de Dios reclama más y más sacerdotes».
En este Año Jubilar, la esperanza en la Iglesia se renueva con cada vocación sacerdotal. «Verdaderamente, los sacerdotes son sembradores de esperanza, y son más necesarios que nunca», concluye el obispo de Córdoba, invitando a toda la diócesis a rezar y apoyar el crecimiento de nuevas vocaciones.