El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción N.º 1 de Briviesca ha admitido la demanda de desahucio presentada contra las exmonjas que actualmente residen en el Monasterio de Belorado.
Según el decreto emitido el pasado 6 de noviembre, la demanda se dirige tanto a las antiguas religiosas como a los ocupantes que permanecen en el monasterio sin ningún título legal ni autorización, identificados como «ignorados ocupantes».
La archidiócesis de Burgos ha comunicado que el decreto deja claro que la medida judicial no afecta a las cinco monjas mayores que constituyen la verdadera comunidad monástica de Belorado, quienes residen legalmente en el inmueble. De esta forma, el proceso se limita a aquellas personas que han permanecido en el monasterio sin la debida autorización, excluyendo a la comunidad de religiosas que tiene derecho de residencia.
El Juzgado ha otorgado un plazo de diez días para que los demandados respondan a la demanda de desahucio. Además, se ha programado una vista para el próximo 19 de diciembre de 2024. En caso de que los demandados no comparezcan debidamente, el lanzamiento ha sido fijado para el 23 de enero de 2025, cuando se procedería a ejecutar la orden de desalojo.
El decreto también encomienda a la Guardia Civil la tarea de identificar a todas las personas que se encuentren en el inmueble, incluidas las exmonjas señaladas en la demanda. Esta medida busca garantizar que solo permanezcan en el monasterio aquellas personas con derecho legal a residir en él.
La resolución judicial especifica que la posible oposición a la demanda de desahucio podrá basarse únicamente en dos motivos: la existencia de un título suficiente que otorgue derecho de posesión a los demandados o la falta de título legal por parte de los demandantes.
En cuanto a la situación de las religiosas mayores que conforman la comunidad, la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu ha previsto medidas de apoyo inmediato. Según se ha informado, hermanas procedentes de otros monasterios están dispuestas a trasladarse al Monasterio de Belorado para atender a estas religiosas, siempre y cuando las exreligiosas desalojen el inmueble y no obstaculicen el acceso.
Este proceso judicial pone en el centro de atención el conflicto en torno al Monasterio de Belorado, dejando patente la necesidad de resolver la situación de ocupación para permitir la normalización de la vida monástica en el lugar.