El Obispo de Fort Worth, Michael F. Olson, ha emitido una nota aclaratoria para abordar las dudas de los fieles sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) y la idoneidad de participar en sus ceremonias sacramentales. Esta declaración surge tras recibir numerosas consultas que reflejan la inquietud en la comunidad católica.
Según el obispo Olson, la FSSPX no se encuentra en un cisma formal pero tampoco está en plena comunión con la Iglesia Católica. Explica que esta institución rechaza principios fundamentales del Concilio Vaticano II, como el reconocimiento de la libertad religiosa y la reconciliación con las comunidades protestantes y judías, y enfatiza que estas posturas dificultan una relación armónica con la doctrina oficial de la Iglesia.
El Obispo subraya que, aunque los sacramentos administrados por los clérigos de la FSSPX son válidos, su celebración es ilícita, lo que implica que los fieles no deberían participar en ellas. Según él, este tipo de prácticas pueden generar división en la comunidad católica y no promueven la comunión eclesial. Recuerda las palabras del Papa Benedicto XVI, quien indicó en 2009 que, debido a la situación irregular de la FSSPX, sus ministros no ejercen un ministerio legítimo dentro de la Iglesia. Para este obispo estadounidense, «alinearse con la Fraternidad de manera consciente y formal es alinearse con una relación ilícita e irregular con la Iglesia Católica, su jerarquía y su doctrina».
Para los católicos que buscan la misa tradicional en latín y otros sacramentos en este rito, Olson señala que en la Diócesis de Fort Worth existen alternativas, como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), que ofrece estos servicios en plena comunión con la Iglesia. Asimismo, hace una excepción en situaciones de emergencia, en las que un sacerdote de la FSSPX podría administrar ciertos sacramentos si no hubiera otro sacerdote disponible.
Finalmente, el Obispo Olson invita a la comunidad a fortalecer su unidad y a rezar por la plena comunión de todos los cristianos. Cita el ejemplo de la primera comunidad cristiana en los Hechos de los Apóstoles para recordar la importancia de mantener una fe compartida y una auténtica unión con el Santo Padre y los obispos.