La llamada a capítulo a Roma del Papa a los obispos españoles

La llamada a capítulo a Roma del Papa a los obispos españoles

La Comunidad de Lanceros está pendiente de lo que está pasando en Roma en estas horas. Lo primero por la salud del Papa que parece algo más que una simple gripe. Estemos atentos a cómo evolucionan las noticias en las próximas horas.

Nuestro corresponsal en la ciudad eterna ya ha advertido de que si no mejorara la salud del Papa se cancelaría el encuentro con los obispos españoles previsto para mañana martes. Si el motivo de la llamada a capítulo es, como insisten en repetir las fuentes oficiales, abordar las conclusiones del informe de los obispos uruguayos sobre los Seminarios españoles, la jornada de trabajo podría seguir adelante con la presencia del prefecto del Dicasterio del Clero y los suyos. Pero mucho nos tememos que no es así. 

Durante esta semana en los pasillos de la calle Añastro, sede de la Conferencia Episcopal, el tema de conversación era la llamada a capítulo de los obispos españoles a Roma. Una decisión inédita, nunca vista, que supone una humillación sin precedentes para los obispos españoles a los que el Papa ha convertido en meros gobernadores civiles de la Iglesia. O para ser más finos, delegados regionales de una multinacional, bien dispuestos todos a ir corriendo cuando el CEO les convoca para diseñar la estrategia de ventas. El Papa sigue siendo un jesuita, un religioso. Cada vez demuestra más que en vez de ser el obispo de Roma es más el Prepósito General de la Iglesia que gobierna como si fuera la Compañía de Jesús.  

Un miembro de la Comunidad de Lanceros apunta que es la primera vez que un Papa hace esto con todo el episcopado español. A estas alturas nadie se cree que el cardenal Omella no sepa nada y que el cardenal Cobo diga que a él nadie le ha informado, como ocurrió durante esta pasada semana. Lo que tampoco se cree nadie es que el motivo sean los Seminarios, que también. Los obispos españoles pueden ir pensando cómo explican a sus fieles que van a tener que cerrar la mitad de los Seminarios para concentrarlos en reservas seguras de francisquismo. Es más que previsible que esta medida produzca un efecto devastador en las vocaciones al sacerdocio ya escasas.   

Vayamos a los rumores de las última hora sobre lo que va a pasar, si la enfermedad del papa no lo remedia, mañana martes. El más intenso de los rumores apunta a una bronca del Papa a los obispos con la intención de humillarles y meterles el miedo en el cuerpo para que en marzo voten al candidato que él designe, que no dudamos será el cardenal de Madrid José Cobo. La otra idea que circula en las últimas horas es que va a señalar a determinados arzobispo y obispos por el nombre y les va a poner contra las cuerdas. O se hace lo que él dice o es mejor que le presenten la renuncia. Se habla del arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús San Montes, del obispo de Málaga, monseñor Jesús Catalá, del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, del obispo de Orihuela-Alicante, monseñor José Ignacio Munilla, o del obispo de Cádiz y Ceuta, monseñor Rafael Zornoza, entre otros. 

Ustedes se preguntarán qué es lo que han hecho estos obispos para que el Papa les tenga enfilados. Lo más probable es que sean objeto de la inquina de quienes le van con los chismes de España. Porque si algo tienen en común esos obispos es que son fieles al magisterio de la Iglesia y además brillantes hasta el infinito y más. 

Habrá que esperar a pasado mañana para saber qué es lo que tiene en la cabeza el papa. Esperemos que tenga un buen día, porque como le tenga de esos suyos que se levanta con el pie izquierdo igual les pide, como a los obispos chilenos, que firmen la renuncia antes de volver a España.

Diego Lanzas

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