Rebelión de sacerdotes en la diócesis suiza de Coira por su código de conducta

Rebelión de sacerdotes en la diócesis suiza de Coira por su código de conducta

Con la excusa de prevenir los abusos, el obispo suizo de Coira, Joseph Bonnemain, del Opus Dei, ha aprobado para sus sacerdotes un código de conducta que algunos presbíteros se han negado a firmar por contener instrucciones cuestionables sobre moral sexual.

‘Superman’, como le conocen en la curia diocesana de Coira, en Suiza, ha vuelto a dar titulares con la aprobación de un código de conducta para evitar abusos clericales que algunos de sus sacerdotes se han negado a firmar.

Se trata de un ‘círculo sacerdotal’ de una cuarentena de sacerdotes ante cuya negativa Bonnemain se ha visto obligado a ceder, alegando que estos sacerdotes han aceptado, al menos, el 98% de las reglas de conducta.

El problema, alegan los sacerdotes ‘insurgentes’ es de doctrina, puntos relacionados con la moral sexual de la Iglesia y la concepción católica del matrimonio. La siguiente frase del código, por ejemplo, ha suscitado críticas: “Renuncio a las evaluaciones negativas generales de comportamientos supuestamente antibíblicos basados en la orientación sexual”. Para los miembros del «Círculo», quien suscribe esta frase ya no puede proclamar la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad tal como establece el Catecismo de la Iglesia católica, un texto de 1992 que considera los actos homosexuales «intrínsecamente desordenados».

También cuestionan un pasaje del código dedicado a las conversaciones íntimas: “En las conversaciones pastorales no abordo activamente temas relacionados con la sexualidad. En cualquier caso, me abstengo de hacer preguntas inquietantes sobre la vida íntima y el estado civil. Esto también se aplica a las entrevistas que realizo como superior jerárquico.»

Para el ‘círculo’, esto impediría a los sacerdotes preguntar a los futuros cónyuges, en los cursillos prematrimoniales, si están de acuerdo con el matrimonio como comunidad de vida y de amor sacramental entre un hombre y una mujer.

Asimismo, cuestionan la declaración del Código según la cual «me abstendré de cualquier forma de discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género». En su opinión, este mandato va en contra de lo que creen que es el «orden general» de la Iglesia. A este respecto, según este círculo, ya no sería posible expulsar del seminario a «las personas que practican la homosexualidad». También les sorprendió que el código no se hubiera discutido previamente con los sacerdotes de la diócesis.

“Se trata de relaciones personales entre sacerdotes, no sólo de una firma, y las relaciones de todos son irreprochables”, explicó el obispo de Chur Joseph Bonnemain. El obispo explicó recientemente al canal regional de los Grisones por qué aceptó que el «Círculo» de Chur no firmara el código de conducta. Este no fue el caso cuando se dio a conocer el código en abril pasado. En aquella ocasión, Mons. Bonnemain dejó claro que las personas «resistentes» a los cambios dentro de la diócesis no eran «aptas para trabajar en la Iglesia».

El obispo de Chur, que se reunió dos veces con los sacerdotes del «Círculo» para discutir el tema, ha aceptado ahora su negativa a firmar. Al final aceptaron el 98% del código de conducta. “Tienen dificultades en algunos puntos”, admitió monseñor Bonnemain durante el programa, porque no estaría de acuerdo con lo que creen que es la doctrina católica. El obispo, sin embargo, subraya que en realidad «no hay contradicción con la doctrina».

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