El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz, vuelve a estar en la diana del PSOE y de los medios de comunicación.
¿Su ‘pecado’? Predicar el día de la fiesta de Nuestra Señora de Covadonga en defensa de la vida, y contra la Agenda 2030 en presencia del presidente socialista de Asturias.
Adrián Barbón, presidente de Asturias, ha salido a despotricar contra Sanz Montes porque se ve que no le ha gustado lo que dijo en la homilía. Sí, el mismo que ni siquiera fue capaz de levantarse de sus aposentos cuando el arzobispo entraba en la Basílica. Un gesto feo y de desprecio el que tuvo el presidente socialista con Sanz Montes tal y como se puede observar en la fotografía.
Al día siguiente de la Misa, el presidente de Asturias declaró que «mucha gente se sintió ofendida por las palabras de ayer el arzobispo de Oviedo», Jesús Sanz Montes, en la homilía celebrada en la basílica de Covadonga. «Fueron palabras desafortunadas».
Quien también ha criticado duramente al arzobispo ha sido Adriana Lastra vicesecretaria general de Acción Política e Institucional de la FSA-PSOE y diputada por Asturias, que ha dicho que la homilía del arzobispo ha estado cargada de un «odio y machismo» propio de «reaccionarios y de otra época».
Por su parte, la delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa, considera «absolutamente intolerables» las palabras del arzobispo de Oviedo y le ha pedido que «deje los hábitos y se meta en un partido político que parece que es lo que le gusta.
Gimena Llamedo, vicepresidenta de Asturias aprovechó para atizar al arzobispo y a VOX. La vicepresidenta socialista criticó que Jesús Sanz Montes, haya utilizado Covadonga «como una caverna reaccionaria» para lanzar un discurso «machista» que es «más propio de Vox».
Las críticas hacia Sanz Montes tampoco han faltado desde medios de comunicación nacionales y panfletos pseudoeclesiásticos que viven obsesionados con atizar a Sanz Montes, a Munilla y a Demetrio Fernández.
La defensa de Sanz Montes
En declaraciones a la Cadena Cope, el arzobispo defendió su sermón en Covadonga. “Diré algo de la mejor manera que sepa, aunque me malicio que los titulares ya están escritos. Hay gente que ya se predispone al igual que muchísima gente que agradece claridad. Otros se molestan. Yo no hablo para molestar a nadie, si tú te sientes aludido, pregúntate por qué”, dijo Sanz Montes.
“Cuando hablo lo hago desde los valores cristianos, hablo de la vida, del que no ha nacido, del que la está acabando. Denunciar que no se cuida la vida no es entrar en el toma y daca político sino en el reivindicar que la vida es sagrada», aseguró el prelado.
¿Qué dijo el arzobispo de Oviedo en la homilía en Covadonga?
Monseñor Jesús Sanz quiso recordar lo que vivió a principios del mes de agosto en Lisboa en la JMJ. «Fue una fiesta gozosa donde volvimos a reconocer el talante de nuestra juventud: contentos con la más sana alegría, creativos con su atrevida audacia, inconformistas y rebeldes ante lo que no vale la pena, centrados en su fe vivida, en sus estudios responsables, en su sincera amistad. En aquel millón y medio de jóvenes no se dieron borracheras, ni destrozos urbanos, ni violaciones en manada, ni toneladas de basura tras su marcha», dijo el arzobispo franciscano.
Remarcó en la homilía que entre los temas que trataron en la JMJ estaba el de la ecología «de la que tantos hablan, pero sin la carga ideológica de la Agenda 2030, ni el paseíllo manido por las pasarelas de tanta monserga vacía, aunque tan bien subvencionadas que terminan siendo subversivas».
Sanz Montes afirmó que «hablar de ecología es hablar de que nos importa la vida, toda la vida, evitando caer en la trampa engañosa de salvar sólo algunas floras y faunas clasificadas por ciertas corrientes ecologistas que acaban siendo ecolojetas, mientras dejamos al pairo la vida humana más vulnerable: la no nacida aún, o la que precipita su final con la ayuda matarife de una eutanasia letal sin la asistencia paliativa censurada, o la vida de quien sigue su camino con mil dificultades al perder el trabajo, al no estrenarlo todavía o al extraviar el sentido de las cosas hermosas como es el amor que no caduca, el perdón que no claudica o la paz que no trafica con inconfesables intereses y clandestinas divisas».
El arzobispo de Oviedo también se mostró crítico con la prensa: «¿Dónde quedan las frivolidades teledirigidas durante días y días en noticias amañadas para distraer la atención, eclipsar las vergüenzas o manejar bajo cuerda pretensiones y apaños a cualquier precio y con la habitual mentira como arma política?, agregó.
Estas fueron las palabras «más polémicas» que pronunció el arzobispo y que le han costado estar estos días en el centro de la diana, pero como ya ha demostrado monseñor Sanz Montes, parece estar ya curado de espanto y no le preocupa lo más mínimo lo que digan de él. Sanz Montes sabe que en estos momentos debe dirigirse a los fieles con claridad frente a aquellos que pretenden edulcorar el mensaje cristiano. El propio arzobispo ha experimentado en sus propias carnes el rumbo hacia el que se dirige España. Un camino en donde solo cabe la corrección política y todo lo demás ha de ser perseguido y aniquilado.