Tyler VanderWeele es catedrático en Harvard y actualmente lidera un grupo de investigación que recopila métricas sobre nuestro bienestar.
En una entrevista concedida a El Mundo, el profesor y científico que ejerce como director del Programa de Desarrollo Humano de la Universidad de Harvard, habla sobre la investigación que están llevando a cabo sobre el cambio de paradigma en el el bienestar humano.
VanderWeele sostiene que por primera vez la generación Z -los actuales veinteañeros- son los más infelices. El profesor explica en la entrevista que «la pandemia hizo estragos en nuestra salud mental». Actualmente, la investigación que lidera este catedrático está recopilando datos sobre bienestar en Estados Unidos.
«Lo que vimos fue que disminuyó durante la pandemia, lo cual no es una gran sorpresa. Pero afectó a diferentes dominios de la vida y de diferentes maneras. Bajó mucho para la felicidad, la salud o la estabilidad financiera. Las relaciones sociales disminuyeron un poco, aunque mucho menos de lo esperado: la gente encontró formas de conectar con la familia. Descubrimos que, para enero de 2022, las evaluaciones habían regresado prácticamente a sus niveles prepandemia. Sin embargo, lo que había cambiado era que a los jóvenes no les iba tan bien como antes», sostiene este científico.
El profesor de Harvard señala que «las investigaciones hasta entonces sugerían una relación en forma de U: jóvenes y mayores eran los más felices, mientras que aquellos en la mediana edad se sentían más infelices seguramente por las dificultades de tener niños o ancianos a su cargo, los problemas laborales… Lo que pasó fue que con la pandemia se aceleró lo que ya habíamos empezado a detectar: el aplanamiento de una parte de la U».
Entre las causas del aumento de infelicidad entre los jóvenes, este investigador señala directamente a la pandemia. «Cuando llegaron las restricciones, los mayores ya tenían afianzadas sus relaciones sociales y las pudieron extender virtualmente. Pero, en el caso de los jóvenes, estaban en el momento de la vida en que se hacen amigos», agrega el profesor.
Tyler VanderWeele desvela que la investigación indica que «tanto el matrimonio como la participación en una comunidad religiosa están poderosamente relacionados con muchos aspectos del bienestar. Y en Estados Unidos y Europa Occidental, las tasas de matrimonio están disminuyendo y la participación en comunidades religiosas, también».
Preguntado sobre por qué considera tan importante la religión en esta ecuación, el catedrático de Harvard explica que «quienes participan regularmente en comunidades religiosas tienen un 30% menos de riesgo de morir durante 15 años y de sufrir depresión, una probabilidad cinco veces menor de suicidarse y la mitad de probabilidades de divorciarse. No hay una única razón. En parte es una cuestión social, porque proporciona un foro para el compromiso de la comunidad para desarrollar relaciones de apoyo en momentos malos. Probablemente esté también relacionada con comportamientos más saludables. La participación en la comunidad religiosa afecta a tantos aspectos diferentes de la vida de una persona que se obtienen grandes efectos en salud y bienestar».
Además, el profesor incide en que «en Estados Unidos hemos visto un crecimiento de la tasa de suicidios y, si proyectamos los resultados de las investigaciones en participación religiosa y suicidios, parece que un 40% del aumento de los suicidios se debe a la caída de la participación religiosa. Así que cuando los suicidios están aumentando, es porque algo está ocurriendo desde un punto de vista cultural y existencial».