La Catedral de Sevilla acoge la celebración esta mañana de 27 mártires dominicos del siglo XX en España. El Santo Padre Francisco aprobó la beatificación de estos mártires en diciembre de 2019.
Se trata de veinticinco frailes dominicos martirizados en Almagro (Ciudad Real) y en Almería, además de un laico dominico, reputado periodista, que sufrió el martirio en Almería, y una monja dominica de Huéscar, que se convierte en la segunda monja dominica española en ser beatificada en toda la historia de la Orden.
Serán beatificados un total de 27 mártires. Veinte de ellos eran sacerdotes, estudiantes, novicios y hermanos del convento de Almagro. Otros cinco eran frailes del convento de Almería. Se beatificará también a un laico dominico de Almería y una monja dominica que fue martirizada en Huéscar, durante la sangrienta, salvaje y atroz persecución religiosa que sufrió la Iglesia católica en España durante la Guerra Civil española.
El Santo Padre Francisco aprobó la beatificación de estos mártires en diciembre de 2019, y desde ese momento comenzaron los preparativos de la beatificación que iba a tener lugar en 2020. La irrupción de la pandemia del coronavirus obligó a posponer la celebración esperando un mejor momento.
La celebración, será presidida por S. Em. Card. Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para la causa de los santos. Estará acompañado por el arzobispo de Sevilla, Monseñor José Ángel Sainz.
Biografías de algunos de los mártires
- Ángel Marina Álvarez, sacerdote: Era el prior de la comunidad. Pasó buen parte de la vida por Almagro, Venezuela, Cuba, Tenerife, donde fue superior y párroco. Fue su lugar de nacimiento Barruelo de los Carabeos (Cantabria), en 28 de marzo de 1890. Fue bautizado el 31 de marzo de 1890. Tomó el hábito en la iglesia del Santísimo Rosario de Almagro (Ciudad Real), el 3 de octubre de 1906, y profesó al año siguiente, el 9 de octubre. De 1907 a 1917 estudió humanidades, filosofía y teología en Almagro. Presbítero el 21 de septiembre de 1916. Lo calificaban de buen religioso, de regular talento y dedicado al ministerio. Recibió el martirio a los 46 años. Sus reliquias reciben veneración en la iglesia de Santo Tomás de Aquino de Sevilla.
- Manuel Fernández (Herba), sacerdote: Sufrió el martirio a los 56 años. Nació en Lisboa, el 30 de septiembre de 1878. Estudió en los escolapios de Celanova (Orense), seminario de Tuy, y comenzó de noviciado en Padrón (la Coruña), 20 de noviembre de 1895, pero lo terminó en Corias (Asturias). Apenas profesó dio su nombre para restaurar la provincia Bética en 1897. Moró como estudiante en el convento de Jerez de la Frontera. Estuvo en el colegio de Cuevas de Vera (Almería). Se decía de él que era asiduo en el estudio y apto especialmente para las ciencias naturales. Dos años más tarde estaba en Venezuela, Caracas, en el convento de San Jacinto, con el nombramiento de lector conventual de casos morales y litúrgicos y organista en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús.En el curso 1918-1919 su convento de asignación fue el de Almagro y daba clases de química y lengua francesa. Fue elegido Prior provincial en el capítulo de 1919. Era en aquel momento Prior de Almagro. Pudo inaugurar un seminario menor, inmueble separado del resto del convento que albergaba 48 alumnos distribuidos en cinco cursos. En 1931 lo eligieron por segunda vez, aunque no consecutiva, Prior provincial. No pudo celebrarse el capítulo en mayo, como estaba convocado, por la situación de persecución religiosa que se vivía en algunas zonas de España. Se celebró, al fin, a partir del 17 de junio de 1935 en Almagro. Desempeñó el cargo hasta 1935. Representó a la provincia en dos capítulos generales. Sus reliquias se veneran en Sevilla.
- Natalio Camazón Junquera, sacerdote: Procedía de Castromocho (Palencia), donde nació el 1º de diciembre de 1873, hijo de Marcelino y Jacoba. Recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Esteban, el 3 de diciembre de 1873, y la confirmación de manos de Mons. Apolinar Serrano, natural de Villarramiel y Obispo de la Habana, el 10 de diciembre de 1875, cuando estaba a punto de cumplir los dos años. En su pueblo natal hizo estudios de latín con el Párroco, hasta que fue al noviciado dominicano de Corias (Asturias) en 1888. Profesó en el convento de Corias el 29 de diciembre de 1889. Permaneció en Corias hasta que hizo la profesión solemne. Después pasó a San Esteban de Salamanca, a cursar teología.Ya en la Provincia Bética, su primer destino fue Almagro. Afectado ya por la sordera, que le impedía el trabajo en el confesonario y, de hecho, tampoco se ejercitaba en la predicación. Administró las revistas que se publicaban en la tipografía «el Santísimo Rosario». Fue varios años conventual de Sevilla, donde ejerció como catequista, y en Cádiz. Fue martirizado a los 62 años y sus reliquias se hallan en Sevilla.
- Francisco Santos Cadierno, religioso estudiante: Nació en Nogarejas de la Valdería, diócesis de Astorga y provincia de León, el 7 de mayo de 1913. Ingresó en Almagro el 29 de septiembre de 1929, con los beatos Paulino Reoyo García, Santiago Aparicio López y Ricardo López López. Profesó el 30 de septiembre de 1930. Renovó la profesión el 7 de mayo de 1934, «hasta el servicio militar». Continuó regularmente los estudios.Lo describían como pequeño de cuerpo, cara redonda y morena, de mirar penetrante. Era de trato cariñoso y comunicativo. Ofrecía su trabajo y ayuda a todos, emprendedor de cosas grandes, simpático y deportista. Tuvo una inteligencia muy aguda, penetrante como una espada. Hallaba el flaco del sofisma al instante. Vivió de la piedad, de las visitas al Santísimo y de su amor acendrado a la Santísima Virgen. Lo mataron a los 23 años. Sus reliquias están expuestas a la veneración en Sevilla.
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